Cuatro jóvenes fueron ultimados, entre ellos dos menores de edad, la madrugada de ayer en la capital.
La creciente ola de violencia volvió a dejar su rastro. Esta vez, el luto embarga a cuatro familias capitalinas.
Según el relato de vecinos, las víctimas se encontraban en un sector de la colonia Arturo Quezada de Comayagüela, donde acostumbraban reunirse con amigos y vecinos.
Eran cerca de las once de la noche del viernes cuando llegaron al lugar varios sujetos en un automóvil que los obligaron a subirse en el automotor y partieron de la zona con rumbo desconocido.
Un par de horas después, es decir a eso de la una de la mañana del sábado, los cuatro infortunados fueron llevados a un predio cerca de la residencial Casandra, en la calle que del barrio El Chile conduce a la colonia Cerro Grande, para ser ultimados por sus raptores.
En el lugar se encontraron varios casquillos de bala de nueve milímetros.
La zona conocida como El Chile es utilizada a menudo por los criminales para cometer actos violentos o abandonar cuerpos sin vida.
A diferencia de otros crímenes, los cuerpos de los cuatro muchachos no se encontraron atados de pies y manos.
¿Quiénes eran?
Las víctimas fueron identificadas como Juan Fernando Rivera Reconco, 21, Luis Alberto Escalante Acosta, 20, Óscar Johan Álvarez Medina, 16, y Rigoberto Gómez Cisneros 14. Todos residían en la colonia antes mencionada.
Según se conoció, uno de los jóvenes asesinados había recibido días atrás amenazas de muerte luego de haber discutido con un conocido, por lo que las autoridades policiales investigan si ésta pudo ser una de las razones del lamentable hecho.
Al parecer, los cuatro ultimados eran simpatizantes de una de las denominadas barras deportivas, que en otras ocasiones han protagonizado enfrentamientos violentos, dejando una estela de muerte. La mayor parte de los fallecidos son jóvenes.
Otra versión
Amistades mencionan que falsos policías habrían llegado a la colonia Arturo Quezada para raptar a los muchachos.
Los familiares de las víctimas se mostraban indignados por lo ocurrido, pues aseguran que los jóvenes no le hacían daño a nadie y se llevaban bien con los vecinos.
Parientes de Óscar Johan Álvarez Medina relataron que el menor recientemente se había trasladado a vivir a Comayagüela luego de haber residido en Iriona, Colón, por lo que tuvo que abandonar sus estudios.
El cuerpo de investigaciones averigua los pormenores del trágico hecho para dar con los responsables.
Muerte de jóvenes
Autoridades hondureñas y entidades no gubernamentales lamentan el alarmante asesinato de jóvenes en el país.
Se estima que en el primer semestre del año casi 600 personas menores de 23 años perdieron la vida violentamente en el país.
El mayor número de hechos trágicos ocurre en ciudades con mayor población como Tegucigalpa, Comayagüela y San Pedro Sula.
Honduras ocupa el primer lugar en homicidios en Centroamérica, con 58 al año por cada 100,000 habitantes, seguido por El Salvador con 52 y Guatemala con 48, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.
Los países centroamericanos gastan 8% de su producto interno bruto en seguridad, lo que frena su desarrollo y mantiene en la pobreza a buena parte de su población, según el Banco Mundial.