27/05/2024
12:01 AM

“Todos los días lloro la muerte de mi hija”: madre de menor que cayó de juegos mecánicos

Laura Orellana, madre de Britany Fernández, cuenta cómo cayó la niña de un juego mecánico en una feria patronal.

Santa Bárbara

A tres meses de la muerte de Britany Fernández Orellana al caer de un juego mecánico en Chinda, las autoridades del Ministerio Público no concluyen con las indagaciones para determinar si el hecho fue un accidente o un homicidio eventual.

Los sueños de Britany, una pequeña de 12 años cuyo gran anhelo era ser pediatra para curar a los niños, se acabaron el domingo 14 de agosto, cuando junto con su hermana mayor y su madre viajaron desde su residencia en el municipio de Trinidad hasta Chinda, en donde celebraban la feria patronal, sin imaginarse que vivirían la peor tragedia de sus vidas.

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Fue ese fatídico domingo a las 8:00 pm que Britany subió al juego conocido como Júpiter o el Martillo, según personas que estaban en el lugar donde ocurrió el accidente, la pequeña cayó desde arriba e impactó en una esquina de hierro, lo que la mató.

“Vivimos una pesadilla”

Con su rostro lleno de dolor, lágrimas y las palabras entrecortadas por no superar la muerte de su hija, Laura Orellana habló con LA PRENSA sobre lo que pasó el peor día de su vida.

“Ese día llegamos y nunca nos dijeron que la niña no podía subirse, (el juego) no tenía rótulo con edades establecidas. Cuando mi hija subió le pregunté al encargado que si le había puesto el seguro, me respondió que sí, pero al estar en el aire el juego se abrió. Yo me pregunto por qué yo no me senté en esa silla, es lo que lamento cada día, ella ese domingo iba tan feliz a la feria”, narró entre lágrimas.

Contó que la familia tiene un abogado porque los representantes de la empresa de los juegos mecánicos se les acercaron, “pero con dinero no van a devolver a mi hija, no queremos que esto quede impune, ya que todo hubiera salido bien si el juego no fuera inseguro. Todos los días lloro la muerte de mi hija”.

Al día siguiente de la tragedia, la familia iba a viajar para tramitar pasaportes porque tenían planeado visitar Estados Unidos, ya que era otro de los sueños de Britany.

Indagaciones

LA PRENSA investigó en la ciudad de Santa Bárbara que a pesar del paso de los meses no hay mayores avances en la investigación sobre la muerte de la menor de edad.

3 claves: muerte sin resolver

El día fatídico. Lo que sería un día de diversión familiar terminó en la peor tragedia de sus días. El domingo 14 de agosto en la feria patronal de Chinda, la pequeña Britany murió al caer de un juego mecánico que no contaba con todas las medidas de seguridad.

Indagaciones. Personal de los Bomberos con autoridades del Ministerio Público llegaron al lugar y determinaron que en el predio había cuatro juegos mecánicos que ponían en riesgo la seguridad de las personas; sin embargo, no hay requerimientos por el caso.

Destacada. Britany Fernández era estudiante del séptimo grado en el instituto Juan Lindo, en Trinidad, y se destacaba con excelencia académica. Había cumplido los 12 años el 8 de julio, soñaba con ser doctora y especializarse en pediatría para curar niños.

El juego mecánico del que cayó la niña y otros tres juegos que no cumplían con las medidas necesarias de seguridad permanecen decomisados en un predio privado aledaño a los juzgados santabarbarenses.

Osmín Sevilla, fiscal del Ministerio Público, dijo a LA PRENSA que “todavía estamos evacuando pruebas por el caso, no se ha presentado requerimiento porque se necesitan algunos análisis técnicos y estamos buscando otras pruebas, ya que no es concluyente lo que tenemos y no hemos concluido para llegar a la parte final”.

Alejandra Sabillón, pobladora de Santa Bárbara, comentó que “decomisaron algunos juegos; pero en los pueblos siguen llevando otros que son peligrosos, ya que no son inspeccionados por los Bomberos, ya todos sabíamos que ese caso iba a quedar en la impunidad, por las familias humildes no toman acciones. Ese caso no solo marcó a la familia de la niña, sino a todo el pueblo, y como no tomaron medidas, miles de niños y hasta las personas adultas siguen en riesgo al subirse en esos artefactos peligrosos”.