San Pedro Sula, Honduras.

Empezaron como buenos amigos en el negocio del tráfico de drogas, pero una mala jugada los convirtió en enemigos a muerte. La banda de los Grillos, el cartel de Los Cachiros y otros grupos antagónicos iniciaron una batalla sangrienta hace más de seis años que dejó decenas de muertos en La Ceiba y en toda la región atlántica.

Devis Leonel Rivera Maradiaga, uno de los principales líderes del mencionado cartel, confesó en una corte de Nueva York, Estados Unidos, su plan para asesinar, junto con otro capo de la droga, a los miembros del grupo los Grillos y al extinto general Arístides González.

Rivera Maradiaga, quien el jueves 16 de marzo debe comparecer de nuevo en el juicio contra el hijo del expresidente Porfirio Lobo, Fabio Lobo, dijo que participó en la muerte de 78 personas en diferentes partes de Honduras.

Los Grillos, formado por sicarios y expolicías durante el 2001 en La Ceiba, fue un gran aliado para Los Cachiros, ya que protegían los cargamentos de drogas en esta zona. Fue este constante tráfico que llevó a los Grillos a una ambición mayor, dar su primer golpe: robar la droga que cuidaban. Esto fue lo que desencadenó la ola de violencia entre 2009 y 2011.

En esta lucha se suma la banda de los Pelones, contratada por el cartel con el objetivo de recuperar la droga en poder de los Grillos, marcando así una de las etapas más violentas en La Ceiba, que la ubicó como la ciudad más peligrosa en ese entonces. El sector oeste de La Ceiba se convirtió en el territorio disputado por estas bandas criminales, que operaban en el sector de Bonitillo y la colonia Primero de Mayo, las muertes y los enfrentamientos eran parte de la vida diaria en los habitantes de estas zonas. La banda de los Pelones fue desintegrada por las autoridades policiales. Muchos de sus integrantes están presos y otros asesinados. Mientras, los Grillos han logrado mantenerse, aunque la mayoría de sus cabecillas e integrantes murieron de forma violenta y otros guardan prisión; sin embargo, una nueve generación está siguiendo sus pasos, según informe de Inteligencia de las autoridades policiales.

El último hecho dirigido contra esta estructura criminal ocurrió en septiembre de 2015, en el campo de fútbol de La Unión, adonde fue atacado a balazos Wilmer Geovany Guevara Reyes, alias Sapo, a quien se consideraba uno de los líderes de la banda los Grillos. Este grupo criminal opera en el centro de Atlántida, en las comunidades de La Unión y El Pino, El Porvenir. Jóvenes entre 19 y 30 años son los que forman parte de esta banda dedicada al sicariato, robo de autos, asaltos y secuestros.