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Lo mataron con saña, primero le dispararon y después lo quemaron.

  • Actualizado: 02 mayo 2013 /

Jesús Alberto Medina Matute (22) era un universitario con muchos sueños de superación.

Angustia y consternación se vive en la aldea El Ocotal. Familiares y pobladores sepultaron ayer los restos de Jesús Alberto Medina Matute, un joven universitario que fue ultimado y calcinado el pasado martes.

“Nunca imaginamos vivir esto. Cómo le suceden estas cosas a las personas buenas, ya no podemos vivir en ninguna parte de Honduras, en estos lugares no había pasado algo igual”, lamentó uno de sus familiares.

El joven de 22 años era el más pequeño de cuatro hermanos. Estudiaba Ingeniería en Gerencia de Negocios y Desarrollo Social en una universidad privada de la ciudad de Yoro. Medina Matute nunca reprobó una clase en la universidad. Su sueño era terminar su carrera con honores.

Hechos

Dulce Medina, madre de la víctima, manifestó que el pasado lunes se encontraba con su hijo en su hogar cuando él recibió la llamada de una amiga avisándole que tenían que reunirse a las 4:00 pm en el parque central de la ciudad de Yoro, para hacer trabajos universitarios. El joven salió de su casa en la colonia Sigfrido Torres para cumplir con su compromiso.

Los amigos informaron a los familiares del universitario que después de jugar un partido de fútbol le dieron un aventón hasta su casa, pero lo dejaron cerca.

“Después de eso nadie lo vio. Yo empecé a llamarlo desde las cuatro de la tarde, pero el teléfono estaba apagado. Toda la noche pasé en angustia porque no llegó a dormir, fue hasta en la mañana que nos dimos cuenta de la trágica noticia”, relató entre lágrimas la acongojada madre.

Toda la noche lo buscaron por todo el pueblo. A las 7:00 am del martes les informaron que en la aldea El Medio habían encontrado un cadáver carbonizado y que podría tratarse del joven.

El cuerpo estaba casi irreconocible. Quemado. Junto a él agentes de inspecciones oculares de la Policía de Investigación hallaron las llaves de la casa de Medina Matute. Esa fue la prueba para que su familia lo reconociera.

Horas más tarde los familiares encontraron en el lugar de los hechos el celular de Medina. Descartan el robo como motivo del hecho.
Desesperación

“No entendemos qué pudo haber pasado con nuestro sobrino. Era un muchacho sano que se dedicaba al estudio”, relató Rafael Medina, tío del occiso.

Los parientes no se explican lo sucedido con “Chungo”, como le llamaban de cariño, porque no tenía enemistades y no se relacionaba con otras personas que no fueran su familia y compañeros universitarios.

“Se apagó la luz de alguien que tenía muchos sueños y que solo pensaba en superarse, para salir adelante junto a su familia”, lamentó Henry Medina, otro de sus tíos.

“Era el más alegre de los primos, cuando alguien andaba con el autoestima bajo, él los motivaba con palabras de energía. No tenemos idea de quién fue, pero le dejamos la justicia a Dios, porque en las autoridades de nuestro país no creemos, cuántos casos han quedado impunes y no resuelven nada”, lamentó.

Roberto López, jefe de la Dirección Nacional de Investigación Criminal en Yoro (DNIC), dijo que “estamos haciendo las averiguaciones de lo que pasó en este caso. Es un hecho planificado, llevaron al joven hasta una aldea lejana de su residencia y si lo quemaron es porque tenían hasta el combustible para cometer el crimen”.