03/12/2022
07:41 PM

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La reina del lavado fue el cerebro financiero de Los Cachiros

Investigaciones de la Dlcn establecen que Jessica Paz era la encargada de la coordinación con los abogados de la defensa de los hermanos Rivera Maradiaga en Estados Unidos.

Tegucigalpa, Honduras.

Sofisticada y acostumbrada a los lujos, Jessica María Paz Castellanos actuó como el cerebro de las operaciones financieras de Los Cachiros. Fue desde 2012 cuando Jessica conoció a Javier Rivera Maradiaga y a su esposa Marlene Isabel Cruz Quintanilla. La compra de una casa inició lo que sería una relación comercial que inclusive se rumoró que trascendió a lo sentimental.

Este extremo lo negó Jessica a los agentes de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico (Dlcn), pues ella asegura que solo mantuvo relaciones comerciales con todo el clan.

Fue poco a poco que las habilidades en los negocios deslumbraron a Los Cachiros y con su talento en la decoración abrió un espacio para que se volviera la organizadora de las fiestas que planificaban los Rivera Maradiaga en la región del Atlántico.

En término de dos años, la mujer se volvió una pieza clave en el operar de Los Cachiros. Su seguridad, habilidad en los negocios y presencia fueron claves para que se colocara como la reina del lavado del clan Rivera Maradiaga.

Jessica se ganó no solo la confianza de la familia, sino también el poder.

De acudir a los eventos sociales que la familia organizó pasó a ser su socia, la que prestó su nombre e involucró a su familia para crear más de una docena de empresas de pantalla, con las que lavaron miles de dólares.

Foto: La Prensa

11 empresas registradas aparecen vinculadas a la familia de Jessica Paz Castellanos.
Empresas de fachada

Aparecieron socios solo de nombre y sin poder, con actividades que nunca reportaron movimientos y que a cambio de un trabajo los accionistas aceptaron apoyar en el proyecto “de pantalla” a Jessica para formar las empresas.

“Toda la familia involucró a Jessica, a tal grado de que hay algunos socios de las empresas de fachada parecían desconocer que pertenecían a las empresas. Otros sí son conscientes de que son parte de los negocios que se constituyeron, pero sin tener ningún poder sobre ellas, el único beneficio era contar con un trabajo”, explicó uno de los agentes de la Dlcn.

Por ejemplo, un local que fue asegurado y que se ubica en la 33 calle, en San Pedro Sula, operaba con tres supuestas empresas, pero solo eran fachada.

Los agentes de la Dlcn aseguran que allí nunca llegaron clientes.

Pero las investigaciones además detectaron que Jessica con las 11 empresas que aparecen bajo su administración hizo varios negocios en Miami.

Su papel en la estructura fue tal que en varias fotografías encontradas en los operativos, Jessica aparece decidiendo, administrando parte de los bienes de Los Cachiros. Los datos revelan que supervisaba la administración del hotel El Rey en Santa Cruz de Yojoa.

Foto: La Prensa

142 bienes asegurados durante la operación Fortuna vinculados a la familia Paz Castellanos.
Negoció la defensa

Más allá del testaferrato, Jessica Paz, ante todo el hallazgo e indicios que le hallaron, se determinó que es la persona que ha estado muy pendiente de los asuntos legales tanto de Javier como de Devis Leonel en Estados Unidos.

Las investigaciones determinan que es ella quien se ha encargado de la negociación de la defensa, al extremo que ella misma expresó que la defensa de los hermanos está costando dos millones de dólares y que es ella quien ha realizado algunas de las transferencias de dinero para el pago de los apoderados legales, de los cuales se registran detalles de dichos pagos, informaron las autoridades.

Cercanía
Su cercanía con Javier Rivera Maradiaga y la esposa de este en poco tiempo se volvió indispensable en el accionar del clan.
Excentricidades

Sin embargo, en la investigación la vinculación de la familia de Jessica fue evidente. Ellos formaron también parte de la estructura que apoyó en el lavado de dinero.

Juan Carlos Paz, hermano de Jessica, por ejemplo, apareció en varias de las empresas, y no solo eso, en los operativos le encontraron varias facturas por las compras de relojes Rolex: cada una de ellas suma los 38 mil dólares.

Esos exquisitos gustos por lo bueno, a criterio de los agentes, solo revelan los gustos finos que toda la familia se dio con el dinero que los narcotraficantes les facilitaron. Todo el manejo de las empresas se realizó involucrado a los miembros de la familia Paz, los que aparecían como socios con pequeñas participaciones sociales en cada empresa.

Proceso
1. Operación Fortuna revela a testaferros
Meses de seguimiento permitieron desmantelar la estructura que mantenían Los Cachiros para lavar el dinero de las actividades ilícitas.
2. Audiencia inicial el 29 de septiembre
Jessica Paz y sus hermanos comparecerán ante un juez nacional en la audiencia inicial que determinará si se le dicta auto de prisión o sobreseimiento provisional o definitivo.


Al padre de Jessica lo trasladó a vivir a una lujosa residencia, incautada en la operación Fortuna y la que se ubica en la colonia Juan Lindo de San Pedro Sula. En este lugar pasó los últimos meses y era Jessica quien sufragaba todos los gastos de su progenitor.

Tras casi tres años de la entrega de Los Cachiros a las autoridades estadounidenses, lo que menos Jessica sospechaba era que en algún momento las investigaciones iban a ponerla en el ojo del huracán y que su nombre y el de su familia iban a salir salpicados como parte de la estructura de los narcotraficantes.

No obstante, desde 2016, los agentes de la Dlcn la tenían en la mira y solo después de meses de investigación, de vinculaciones con transacciones bancarias, propiedades a su nombre y familias, así como empresas, fue el detonante que desenmadejó cómo ella facilitó las actividades, creó empresas, hizo donaciones y estableció alianzas con el dinero de los Rivera Maradiaga.

Tras cuatro años de bonanza, ahora sobre la vida de Jessica se tiñe un nubarrón, el de la justicia. Desde la cárcel escribe otra historia en su vida, una vida sin lujos, sin las comodidas que vivió.

El proceso que se le sigue por lavado de activos cambia su posición y la aleja del poder. Ahora solo quedan las historias vividas junto con el clan de narcos que por muchos años fueron en Honduras los amos y señores del Atlántico.