Tegucigalpa, Honduras.
A gestionar un préstamo para pagar la mensualidad del colegio donde estudia su hija se dirigía Martha Lidia Rosales Rosales (38), quien fue ultimada el pasado lunes en el interior de un bus cuando cargaba en brazos a su hijo de un año.
La señora soñaba con ver a su hija de 15 años, alumna del primer año de carrera, convertida en una hondureña de bien y por eso la matriculó en un colegio privado de la capital.
Angustiada porque ya le correspondía hacer el pago al colegio salió de su casa en la colonia Nueva Capital, acompañada de su segundo hijo, de tan solo un año, para tramitar un préstamo con el que pudiera honrar la deuda.
Abordó un autobús de la ruta Unah-El Carrizal-La Sosa junto a su pequeño, pero cuando iba por el bulevar de las Fuerzas Armadas, a inmediaciones del instituto Central Vicente Cáceres, fue ultimada por dos delincuentes.
Los malhechores que iban en el bus comenzaron a asaltar a los pasajeros, uno de ellos le puso la pistola en el cuello y acabó con la vida de la mujer sin importarle que en sus brazos llevaba a su pequeño.
Consternación
Los restos mortales de la dama fueron sepultados ayer en el cementerio municipal de la aldea El Durazno, en un ambiente de llanto y consternación por parte de familiares y residentes de un sector de la colonia Nueva Capital, donde tenía su domicilio.
Los autores materiales del repudiable crimen andan prófugos de la justicia. Un equipo de la Sección de Homicidios de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) investiga para identificar y capturar a los asesinos.
La ahora occisa era originaria de Marale, Francisco Morazán, y laboraba en una empresa de productos alimenticios en la aldea Villa Vieja.
Ana María Rosales, hermana mayor de la víctima, condenó el crimen de su pariente y demandó de las autoridades que capturen a los malhechores para que el crimen no quede en la impunidad.
“Yo les pido que hagan justicia, porque ya basta de tantas muertes así”, expresó la doliente. Relató que su hermana viajaba en un bus de la ruta El Carrizal-Unah-La Sosa con su sobrino cuando los maleantes se subieron a cometer el asalto y por causas no establecidas le infirieron un disparo que le provocó la muerte minutos más tarde en el Hospital Escuela Universitario.
El menor estuvo bajo el cuidado de elementos del Cuerpo de Bomberos en la estación de El Carrizal hasta donde llegóa recogerlo una amiga de la fallecida, según confirmó Ana María Rosales.
La doliente lamentó que no es justo que por la delincuencia dos menores hayan quedado sin sus progenitores, ya que el 24 de marzo del año pasado falleció Ángel María Núñez, compañero de hogar de Martha Lidia,, cinco días después de haber sido operado en un hospital.
“Le pido al presidente Juan Orlando que ponga mano dura, porque ya no se aguanta tanta delincuencia”, expresó. Prosiguió que su hermana trabajaba para mantener a sus hijos y que ella salía a las 5:00 am a sus labores cotidianas.
Ahora -dijo- vamos a ver cómo hacemos nosotros para apoyar a mis sobrinos, porque la niña está en primer año de carrera en un colegio privado y el niño está muy pequeño.
Entre sollozos agregó que “Martha Lidia luchaba y daba la vida por sus dos hijos, ella solo se manejaba trabajando”. La hermana de la víctima repitió su llamado a la Policía para que investigue y capture a “esos ingratos que hicieron esa gran crueldad”.
Con este son varios los hechos de violencia que han ocurrido en buses rapiditos del transporte urbano en Tegucigalpa.
A gestionar un préstamo para pagar la mensualidad del colegio donde estudia su hija se dirigía Martha Lidia Rosales Rosales (38), quien fue ultimada el pasado lunes en el interior de un bus cuando cargaba en brazos a su hijo de un año.
La señora soñaba con ver a su hija de 15 años, alumna del primer año de carrera, convertida en una hondureña de bien y por eso la matriculó en un colegio privado de la capital.
Angustiada porque ya le correspondía hacer el pago al colegio salió de su casa en la colonia Nueva Capital, acompañada de su segundo hijo, de tan solo un año, para tramitar un préstamo con el que pudiera honrar la deuda.
Abordó un autobús de la ruta Unah-El Carrizal-La Sosa junto a su pequeño, pero cuando iba por el bulevar de las Fuerzas Armadas, a inmediaciones del instituto Central Vicente Cáceres, fue ultimada por dos delincuentes.
Los malhechores que iban en el bus comenzaron a asaltar a los pasajeros, uno de ellos le puso la pistola en el cuello y acabó con la vida de la mujer sin importarle que en sus brazos llevaba a su pequeño.
Consternación
Los restos mortales de la dama fueron sepultados ayer en el cementerio municipal de la aldea El Durazno, en un ambiente de llanto y consternación por parte de familiares y residentes de un sector de la colonia Nueva Capital, donde tenía su domicilio.
Los autores materiales del repudiable crimen andan prófugos de la justicia. Un equipo de la Sección de Homicidios de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) investiga para identificar y capturar a los asesinos.
La ahora occisa era originaria de Marale, Francisco Morazán, y laboraba en una empresa de productos alimenticios en la aldea Villa Vieja.
Ana María Rosales, hermana mayor de la víctima, condenó el crimen de su pariente y demandó de las autoridades que capturen a los malhechores para que el crimen no quede en la impunidad.
“Yo les pido que hagan justicia, porque ya basta de tantas muertes así”, expresó la doliente. Relató que su hermana viajaba en un bus de la ruta El Carrizal-Unah-La Sosa con su sobrino cuando los maleantes se subieron a cometer el asalto y por causas no establecidas le infirieron un disparo que le provocó la muerte minutos más tarde en el Hospital Escuela Universitario.
El menor estuvo bajo el cuidado de elementos del Cuerpo de Bomberos en la estación de El Carrizal hasta donde llegóa recogerlo una amiga de la fallecida, según confirmó Ana María Rosales.
La doliente lamentó que no es justo que por la delincuencia dos menores hayan quedado sin sus progenitores, ya que el 24 de marzo del año pasado falleció Ángel María Núñez, compañero de hogar de Martha Lidia,, cinco días después de haber sido operado en un hospital.
“Le pido al presidente Juan Orlando que ponga mano dura, porque ya no se aguanta tanta delincuencia”, expresó. Prosiguió que su hermana trabajaba para mantener a sus hijos y que ella salía a las 5:00 am a sus labores cotidianas.
Ahora -dijo- vamos a ver cómo hacemos nosotros para apoyar a mis sobrinos, porque la niña está en primer año de carrera en un colegio privado y el niño está muy pequeño.
Entre sollozos agregó que “Martha Lidia luchaba y daba la vida por sus dos hijos, ella solo se manejaba trabajando”. La hermana de la víctima repitió su llamado a la Policía para que investigue y capture a “esos ingratos que hicieron esa gran crueldad”.
Con este son varios los hechos de violencia que han ocurrido en buses rapiditos del transporte urbano en Tegucigalpa.