El deceso de Soto, quien ayer cumplía 67 años, se produjo en un hospital de Tegucigalpa.
El veterano piloto fue declarado “Héroe Nacional” tras la guerra con El Salvador de julio de 1969, por un centenario contencioso limítrofe y migratorio, que el 11 de septiembre de 1992 fue resuelto por un fallo de la Corte Internacional de Justicia.
Soto, quien también fue piloto comercial, derribó el 17 de julio de 1969 tres aviones Mustang de la Fuerza Aérea Salvadoreña, hazaña que logró en un viejo Corsario de la Segunda Guerra Mundial.
El choque entre los Mustang de El Salvador y los Corsarios de Honduras fue el último combate aéreo en el mundo entre aviones de guerra con motor de pistón.
“Fue un hombre muy humilde, que vivió para servir a su patria y a su gente. A pesar de haber logrado muchas hazañas, no le gustaba jactarse de ellas”, relata su hermana Norma Soto.
El coronel Soto demostró en 1969 su espíritu de amor patrio, cuando recibió un llamado para incorporarse al conflicto bélico que sostuvo Honduras con El Salvador.
Fecha
13 de octubre
De 2003, el Congreso Nacional que presidía Porfirio Lobo Sosa lo declaró “Héroe Nacional”, oficializando un título que ostentaba desde 1969.