Un menor que había desaparecido de casa desde la tarde del pasado lunes fue encontrado sin vida ayer en horas de la mañana, cerca del espejo de agua del estero del barrio Potreritos.
El cuerpo del infante, el cual tenía once años de edad, presentaba severos golpes en el rostro y fue localizado por personas que circulaban por el sitio.
Desde la tarde del lunes, día en el que desapareció, se hicieron las búsquedas correspondientes, pero nadie sabía de su paradero.
Familiares que se presentaron al departamento de Medicina Forense confirmaron la infausta noticia.
Lo invitaron a comer
El menor era pasante del cuarto grado de la escuela Carlos Roberto Reina, de la colonia Pineda, quien colaboraba en la venta de tortillas con su madre Gloria Elizabeth Miralda.
Los familiares del niño manifestaron que él había sido invitado a cenar por parte de una mujer a la que sólo identificaron como la licenciada.
“El le dijo a mi mamá que iba a salir a cenar con una mujer que lo había invitado y que sólo le dicen la licenciada, ella lo iba llevar a comer pizza y mi mamá le dijo que no fuera, pero él siempre se fue”, dijo una de las hermanas del occiso.
En las diligencias del departamento de Medicina Forense aparte del reconocimiento de ley, se procedió a la autopsia para posteriormente entregar el cuerpo a los familiares.
La unidad de Desarrollo Comunitario de la Alcaldía de La Ceiba brindó el ataúd y el terreno para ser sepultado, adicional al ofrecimiento de la sala de velatoria popular, destinada a personas de escasos recursos económicos.