SAN PEDRO SULA. La Dirección Policial de Investigación (DPI) no tiene pistas de los asesinos de Manrique Amador y su esposa Greysi Sandres Bardales.

El exagente de futbolistas hondureños fue acribillado junto a su esposa cuando se dirigía a su casa en su carro el viernes a las 7:00 pm en Cieneguita, Puerto Cortés.

El informe preliminar de la DPI indica que están investigando varios aspectos para dar con los hechores materiales e intelectuales del crimen; pero aún no hay una hipótesis que indique las causas por las que les quitaron la vida de forma violenta. Los cadáveres ingresaron en la morgue Medicina Forense de San Pedro Sula ayer por la madrugada, al cierre de esta edición aún no habían sido entregados a sus familiares.

Parientes de las víctimas que llegaron a reclamar sus cuerpos manifestaron que el levantamiento se hizo después de la medianoche, por lo que hasta en la madrugada fueron llevados a la morgue.

Refirieron que el doble crimen ocurrió cuando la pareja salía de un supermercado en Puerto Cortés y se dirigían a su vivienda.

Afirmaron desconocer si en algún momento los esposos recibieron algún tipo de amenazas, ya que Manrique era una persona muy conocida y popular en Puerto Cortés.

La Policía montó operativos en varios sitios en busca de los criminales, pero no hubo resultados.

Tristeza. Tras circular la información del asesinato, varios jugadores lamentaron la pérdida y se mostraron sorprendidos a través de las redes sociales.

Rubilio Castillo, del Motagua, escribió sorprendido: “Increíble, Manrique, no creo que fuiste vos, hermano. Estás descansando tranquilo, fue un gusto haberte conocido”.

Diego Reyes, jugador del Marathón y delantero de la Bicolor, compartió: “Lamentable noticia, que descanse en paz Manrique Amador y esposa”. José Escalante, jugador del Houston Dynamo de EUA y quien se fue del país en 2015 tras recibir amenazas de muerte, refirió: “Nuestro país cada día está peor, descansa en paz, Manrique Amador, Dios te tenga en su santa gloria”.

Abarrotada. Ayer en la morgue sampedrana había unos 10 cadáveres en espera para su autopsia y un solo médico, situación que causó un atraso en la entrega de los cuerpos de la pareja y de otros más, mientras familiares se aglomeraron en la entrada de Medicina Forense.