Dos peligrosos mareros, uno de los cuales está sentenciado a 281 años de cárcel por una masacre en San Pedro Sula, se fugaron de la Penitenciaría Nacional Marco Aurelio Soto el pasado fin de semana.
Las autoridades del centro penitenciario confirmaron ayer la fuga de los integrantes de la MS-13, Allan Josué Alvarado Cruz y Eugenio Chávez Santos, quienes desaparecieron misteriosamente el pasado sábado, sin que las autoridades del reclusorio sepan cómo lograron escapar.
Por considerarlos de extrema peligrosidad, las autoridades libraron una alerta nacional con el fin de recapturarlos.
Según el historial que manejan en la cárcel de varones de Támara, el fugitivo Eugenio Chávez Santos, originario de Santa Bárbara y residente en la colonia Rivera Hernández de San Pedro Sula, ingresó el 8 de abril de 2005 por los delitos de asesinato, violación y tentativa de asesinato en perjuicio de nueve miembros de la familia Reyes, hechos ocurridos el 5 de agosto de 2003. Este crimen conmocionó al país.
Las víctimas fueron tres hombres y seis mujeres, entre ellos el jefe de hogar Andrés Reyes, de oficio barrendero, y su esposa Raymunda Hernández, de oficio tortillera.
En ese hecho criminal sobrevivieron tres niñas de nueve, seis y cinco años y un niño de tres años.
El entonces presidente Ricardo Maduro y su ministro Óscar Álvarez prometieron que se aplicaría todo el peso de la ley a los culpables.
Un oficial de Policía reveló que el sábado a las seis de la tarde pasaron lista en el hogar 17 del módulo, que ocupan los mareros de la MS-13, se percataron de que faltaban dos reclusos y confirmaron que eran Alvarado Cruz y Chávez Santos.
De inmediato empezaron las investigaciones con el fin de determinar cómo lograron salir del recinto.