Unos 3,000 habitantes se han ido de la Planeta

Centenares de familias han emigrado huyendo de los grupos delictivos.

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Centenares de familias han emigrado hacia otros sectores del país huyendo de los grupos delictivos que operan en la colonia Planeta de este municipio, particularmente por la mara 18, que tiene en zozobra a la popular zona.

Los altos índices de violencia que ponen en la cima de las estadísticas a la colonia en el Valle de Sula han sido utilizados como la mejor excusa para que miles de personas hayan abandonado sus hogares desde el año 2009, temporada en que según los registros que la Municipalidad limeña fue cuando mayor movimiento hubo.

El encargado de la unidad de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad, Alex Cabrera, mencionó que a partir de enero de 2009 hasta el mes pasado habrían salido de la colonia entre 2,500 y 3,000 personas, dejando abandonadas unas 400 viviendas.

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“Los propietarios de esas casas que quedan abandonadas se van y no vuelven; pero en su mayoría están al día con el pago de los impuestos, así como los de servicios públicos”, explicó Cabrera.

Sin embargo, a pesar del clima de inseguridad, el funcionario dijo que en las actividades municipales que se han efectuado en el sector no hubo ningún tipo de problemas.

“Gracias a Dios mientras se han desarrollado las actividades sociales en la zona no hemos tenido problemas pese a la fama que existe del lugar.

La colonia Ciudad Planeta fue fundada en los primeros años de la década de los 80 y hasta diciembre de 2008 la población se aproximaba a las 8,000 personas. No obstante, en el éxodo generado por el temor de ser víctimas de la violencia, los habitantes llegarían a los 5,000 o 5,500, según los registros municipales.

La colonia cuenta con unas 1,600 viviendas distribuidas en tres etapas.

Sin inversión

Con la presencia de las pandillas en la zona, los inversionistas no se atreven a iniciar negocios o edificaciones, pues temen que sus números queden en rojo ante las constantes extorsiones que sufren los propietarios de microempresas del lugar.

Una muestra clara de lo que ocurre en la colonia la tienen los dueños de rapiditos, quienes mensualmente pagan el denominado impuesto de guerra a los miembros de la 18.

Los taxistas son parte también del ilegal cobro, a tal grado que han ocurrido varias muertes en los últimos años por oponerse a lo pedido por los mareros.

Un vecino que no quiso dar su nombre mencionó que las instituciones bancarias o comerciales no les brindan crédito por la zona en que viven.

“Si uno quiere sacar algún artículo en una tienda no se lo dan porque al sector no llegan los cobradores; además, los bancos no le hacen préstamos a los habitantes de la colonia”, afirmó el residente.

Obligados a salir

Según la Policía del lugar, muchas de las familias que hoy no están en sus viviendas fueron obligadas por los miembros de la mara 18 para que abandonaran las casas y utilizarlas ellos como centros de operaciones.

Pero los afectados no se atreven a denunciar esos delitos, pues de acuerdo con los análisis de investigación, la mayoría de personas prefieren callar en lugar de morir considerando las amenazas recibidas.

Los pequeños negocios que actualmente operan en la colonia se han mantenido gracias a la colaboración de la Policía que efectúa constantes patrullajes por las principales calles y avenidas.

Pese a los operativos policiales, las extorsiones las manejan con estrategias propias para lograr su objetivo.

De acuerdo con las investigaciones por parte de la unidad de Análisis de la Dirección Nacional de Investigación Criminal, DNIC, la mara 18 es una de las que más utiliza el delito para generar sus ingresos y poder usarlos en compras de armas.

La DNIC con las estadísticas conoce que la mayor parte de los miembros de la mara residen en la colonia Planeta, otro grupo en La Pradera de San Pedro Sula y en el sector Chamelecón.

La Prensa