Capturan a cuatro policías sospechosos de asesinar a un joven en Cofradía

Se trata de los oficiales David Rafael Izaguirre, Ronald Ovidio Mendoza Martínez, Luis Fernando Matute y José Israel Ramos Pérez.

Los policías siendo trasladados con esposas en sus manos en un vehículo de la DPI.

San Pedro Sula, Cortés.

Este martes fueron arrestados cuatro miembros de la Policía Nacional por suponerlos responsables de participar en la muerte de Wilmer Rigoberto Posas Ríos (25), quien fue visto por última vez el pasado sábado en Cofradía, cuando supuestamente siete policías se lo llevaron en una patrulla.

Su cuerpo fue exhumado en las últimas horas a unos metros de la carretera que conduce a La Ceibita, Santa Bárbara. Wilmer Posas era originario de San Pedro Sula y radicaba en la colonia Ojo de Agua, Cofradía.

A raíz de la denuncia de familiares, quienes aseguran que un grupo de agentes participó en la muerte de Wilmer Rigoberto Posas, equipos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) comenzaron los trabajos en torno al caso y horas después entregaron el informe con las indagaciones correspondientes.

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Posteriormente, la Fiscalía ordenó la detención preventiva del subinspector de policía David Rafael Izaguirre Martínez (25), los agentes Ronald Ovidio Mendoza Martínez (30), Luis Fernando Matute (22) y José Israel Ramos Pérez (36). Los cuatro policías estaban asignados a una estación en Cofradía, lugar donde vivía la víctima.

A ellos se les decomisó un total de ocho armas de fuego asignadas para su respectivo análisis técnico científico. Además, especialistas de la escena del crimen realizaron la inspección de un vehículo policial en el que se conducían los agentes a la hora del hecho, a fin de encontrar indicios que sustenten la investigación.

Un comunicado publicado por la Secretaría de Seguridad indica que "el proceso de investigación realizado por la institución policial permitió demostrar la participación de los agentes, corroborando testimonios y evidencia recopilada en el esclarecimiento del delito de asesinato".

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Momento en que autoridades exhumaban el cuerpo de Wilmer Rigoberto Posas.

"La Policía Nacional de Honduras en aras de transparentar sus procesos, reitera su compromiso de velar por el orden y la seguridad de la sociedad en general, también que no permitirá que acciones fuera de ley de sus funcionarios dañen la imagen institucional y propicien la desconfianza de la población", añadió el escrito de las autoridades luego de conocerse la captura de los cuatro oficiales.

Los detenidos serán puestos a la orden de los juzgados correspondientes a fin de continuar el proceso legal competente.

Un hermano de la víctima reaccionó satisfecho por las acciones emprendidas hasta ahora por las autoridades, sin embargo, pidió explicaciones, ya que la esposa de su hermano y varios vecinos miraron que eran siete los policías que se lo llevaron y no cuatro.

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"Como familiares estamos dolidos y tenemos la certeza que eran siete los miembros de la Policía Nacional los que se lo llevaron. Queremos que las autoridades sigan colaborando o que nos digan por lo menos qué pasó con el resto de los policías, porque ellos son asesinos", exclamó.

Detalles proporcionados hasta ahora explican que el pasado sábado, a eso de las 7:10 pm, el subinspector David Rafael Izaguirre, al mando de la patrulla 127, en compañía de los agentes Luis Matute, José Ramos y Ronald Mendoza, detuvieron al ciudadano Wilmer Rigoberto Posas, quien nunca llego a la posta policial de Cofradía, Cortés.

Las investigaciones señalan que los policías lo privaron de su libertad y se lo llevaron a la aldea El Tablón, en Quimistán, Santa Bárbara. Después de labores de localización se encontró el cuerpo sin vida, por lo que ahora ellos son sospechosos de matarlo y enterrarlo en una fosa común de dicho sector.

Antecedente

Los parientes de Wilmer Rigoberto Posas relataron que el problema con los policías se deriva de un incidente ocurrido el 22 de noviembre de 2020 durante una celebración en la casa de él, ya que fueron denunciados por escándalo público.

A la vivienda llegaron tres policías, a quienes identifican por sus apellidos, y al intentar detenerlos, uno de los invitados a la fiesta le infirió un botellazo en la cabeza a uno de los agentes. Wilmer Posas intervino y no se dejó detener, según contaron los familiares.

En la denuncia interpuesta en la Fiscalía señalan que después de ese incidente los policías pasaban constantemente y el día que desapareció, parientes reconocieron al agente que le dieron el botellazo.

La Prensa