Acaba de cumplir 75 años y el rey Juan Carlos de España ha perdido muchas cosas en su vida en los últimos tiempos, pese a ser el monarca de una de las casas reales más importantes de Europa.
Varias veces se ha caído pero se ha levantado, no le ha importado aparecer en muletas, también ha pasado noches hospitalizado por complicaciones de salud, principalmente de su rodilla, pero ha sabido mantenerse en pie, pero por los vientos que soplan, los sondeos del diario El Mundo no son alentadores para el jerarca español.
Solo la mitad de mil personas encuestadas por el instituto Sigma Dos para el diario español consideran que el balance de sus 37 años de reinado ha sido “muy bueno” o “bueno”, frente a un 76.4% un año antes.
Reacciones
“El apoyo a la monarquía cae a un mínimo histórico del 54%”, afirma el diario, que añade que el 57.8% de los jóvenes de entre 18 y 29 años no considera que este tipo de régimen sea el más adecuado como forma de estado para España, según la encuesta, realizada por teléfono entre el 21 y el 28 de diciembre.
Juan Carlos de España, que accedió al trono dos días después de la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, ha gozado siempre de gran popularidad entre los españoles debido a su papel clave durante la transición a la democracia.
Pero, la franja de jóvenes de entre 18 y 29 años “no vivió la transición, ni la conoce y tampoco siente un gran interés por ella”, considera El Mundo.
Preocupación
Desde hace varios meses, el rey está multiplicando esfuerzos para contrarrestar los efectos de varios escándalos que han salpicado a la familia real. Su aceptación entre los españoles se está desplomando y en este 2012 recién finalizado, parece haber tocado fondo.
El escándalo que enfrenta su yerno Iñaki Urgandarín al ser señalado de desviar fondos públicos y estar imputado en un caso de corrupción en las islas Baleares se abona a la controversial caza de elefantes en Botswana donde se quebró la cadera en abril anterior.
Tuvo que pedir perdón públicamente en un acto sin precedentes, ya que trascendió que esta se había producido en este país africano, donde cazaba elefantes durante un costoso viaje, mientras España estaba inmersa en una dura crisis económica.
Ni hablar de su supuesto amorío con la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein de Alemania que se destapó en mayo de 2012 y que los diarios del mundo reseñaron.
¿Es el fin?
Todos estos “tropiezos” en la vida de Juan Carlos de España resumen que son más los que creen que ha llegado el momento de su abdicación.
Un 44.7% opina que Juan Carlos debe abandonar la jefatura del estado. Un 40% piensa que debe continuar “mientras esté en las condiciones adecuadas”.
Los españoles defienden mayoritariamente la continuidad de la monarquía, sin que se demore en exceso la abdicación de Juan Carlos en su hijo el príncipe Felipe, con edad, preparación y conocimientos demostrados para asumir tan difícil responsabilidad. Los datos de la encuesta así lo aconsejan ensalzando los valores del príncipe de Borbón.