Dulce y aromática, la mandarina se encuentra en temporada y su delicado gusto aporta notas cítricas a aderezos, platos vegetales, carnes y un sinfín de postres.
La mandarina es un cítrico agridulce originario de las zonas tropicales de Asia. Se dice que su cultivo ya se practicaba con fines alimenticios desde hace más de 3 mil años en China e India.
La mandarina aporta a preparaciones saladas y dulces notas aromáticas.
Entre sus propiedades nutrimentales cuenta la de aportar una gran cantidad de vitamina C, así como aceites esenciales y flavonoides (compuestos benéficos para el organismo).
Aunque sus aplicaciones dependen de la imaginación, existen ciertas recomendaciones para sacarle el máximo provecho.
Pueden utilizarse en gajos enteros, pues la capa blanca que los recubre no es tan amarga como la de la toronja.Únicamente hay que retirar las semillas, pues resultan muy amargas al morderse.
Sus beneficios culinarios son abundantes: aporta aroma, color y gusto cítrico a todo tipo de preparaciones.
Es muy sencilla de utilizar y combina con carnes blancas, vegetales, frutos secos y lácteos, entre otros productos.
La mandarina comparte su aroma y sabor con todo tipo de bebidas, desde cócteles alcohólicos hasta infusiones tradicionales.
Cítrico perfecto
1. Adquiera las de tamaño uniforme y consistencia compacta, sin deformaciones.
2. Elíjalas siempre con cáscara de color naranja intenso brillante, sin coloraciones blancas o marrones.
3. Nunca adquiera frutos blandos, con señales de escurrimiento o sobremadurez.
4. Añádala en gajos, enteros o pelados, a ensaladas o como guarnición de pescados y carnes blancas.