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Johanna Ortiz, mágica prestancia tropical

  • Actualizado: 29 julio 2016 /

Una propuesta con aires caribeños donde las flores y los volantes son los protagonistas de esta regia colección.

Medellín, Colombia

Olanes al viento, escotes románticos y flores por doquier. La elegancia viene de Cali, esa ciudad de rumba y alegría colombiana. Tiene nombre y apellido: Johanna Ortiz, una hija de esa tierra caleña que su nombre se ha convertido en trending global en la industria de la moda.

Si hay una palabra que define su estilo es magistral. Su colección Resort 2017 es una oda de distinción caribeña con reminiscencias flamencas donde el vaivén de las telas es un oleaje de prestancia a la figura femenina.

Presenciar una pasarela de este nivel es increíble. La primavera de Am?rica Latina está presente en cada pieza de Ortiz.

Las 44 salidas fueron, una tras otra, perfectas y arrancaban suspiros. Para recurrir a este efecto pluralizado de sofisticación, Johanna recurrió a dos tonos base como es el azul naval y el off white o aperlado de donde se desprenden estampados, bloques de rayas, verdes sensibles como el jade, el tan aclamado nude o maquillaje rayando en el eccru, el rojo del amor y el tan perfecto azul delicado.

La caleña fascinó

Las líneas sirenas con volantes acabados iniciaban el show, y para ello recurrió a telas bordadas con delicadas figuras florales.

Los hombros descubiertos con boleros coquetos son el distintivo de las piezas de Johanna Ortiz. Sencilla, alegre, natural, la creativa hace, en esta colección, un manglar floral en la mayoría de sus propuestas.

LA PRENSA ha visto en tres ocasiones consecutivas los modelares de Ortiz y cada vez supera las expectativas y se supera a sí misma con colecciones que reinventan una y otra vez el ADN de la marca.

Esta vez hubo telas como las sedas rústicas y vaporosas, alucinantes algodones satinados y popelinas, linos simples y craquelados, el mesh de seda que sigue en auge y flores de guipur.

Variedad

La diseñadora también reivindica con distinción absoluta las rayas. Muchos de los volantes van remarcados con costuras paralelas que le aportan más textura y cuerpo al vuelo. También adorna algunas de sus creaciones con bordados en hilo y pedrería, logrando una fusión casual, pero distinguida.

La Biblioteca Belén de Medellín acogió el show y fue sorprendente cuando aquellas modelos ingresaban a la fresca plazoleta con agua cuyo nivel llega al tobillo para desfilar con aquellos conjuntos a la rodilla o en largo midi.

Su equipo de trabajo lo conforman unas 80 personas, todas laboriosas en la parte artesanal con la que concibe cada creación.

Por si fuese poco, Johanna enamorada aun más de las flores, las posiciona en cinturones con dimensiones exquisitas, pero que no le restan protagonismo a todo el conjunto.

Para esta colombiana, la noche de su presentación fue además un doble triunfo, primero por haber tenido una exitosa colección de la que todo el mundo está hablando, y segundo; porque en ese mismo instante el equipo de fútbol Atlético Nacional de Colombia ganaba la copa Libertadores.