San Pedro Sula, Honduras.
Son casi las 7:00 pm en la galería permanente del Centro Cultural Sampedrano (CCS), la plática es amena antes de dar inicio al conversatorio con el escritor Julio Escoto, invitado del mes al espacio cultural CriticArte. En un segundo todo queda en tinieblas. Se ha cortado el flujo eléctrico.
Como ya es costumbre en esta zona del barrio Guamilito, el servicio de energía eléctrica falla, pero como en esta y otras ocasiones eso no ha impedido que se realice este evento coordinado por José H. Bográn. Se encienden las velas. Recibe la bienvenida de rigor y el autor de El árbol de los pañuelos (1972) comparte anécdotas de su vida y de su actividad de escritor.
Primero habla de su niñez, de su padre amante de las manifestaciones artísticas y periodista aficionado; su primera influencia para despertar el gusto por las letras. Recuerda una experiencia a bordo del Chevrolet de su papá y del miedo que sintió al imaginar que causaba daño a una persona. Ese momento de dilema ético lo anima a escribir un cuento que publica en La Salle y se gana el respeto de profesores. Pero lejos estaba de entender el oficio de escritor.
Cuenta que durante un tiempo anidó la idea de ser sacerdote para ayudar a las personas; hubieron circunstancias que lo desmotivaron. Luego pensó en estudiar medicina porque permite ayudar a otros: “Mis búsquedas eran humanitarias”. Gesto que no ha perdido como escritor pues siempre está listo para ayudar y orientar a otros en el arte de narrar.
Y se conversa de las amistades perdidas en 2009, porque algunos “valoraron más la política que la amistad”. Compartió que los libros digitales solo para consulta porque no hay mayor “gozo que tirarse en el sofá y sentir el papel”. Aunque pronto sus libros estarán en Amazon.