La falta de soluciones viales que faciliten la entrada, salida y movilidad interna continúa siendo uno de los principales obstáculos para el crecimiento del bulevar del sur, un corredor que durante años ha quedado rezagado frente al dinamismo inmobiliario y comercial alcanzado por otros sectores de San Pedro Sula.
Aunque nuevas inversiones comienzan a modificar el paisaje de la zona, especialistas consultados coinciden en que su transformación dependerá de la capacidad de resolver problemas estructurales.
De acuerdo con el ingeniero Osmin Bautista, director del Centro de Estudios para el Desarrollo del Valle de Sula, la limitada conectividad influye directamente en las decisiones de los inversionistas, quienes valoran no solo el precio o la disponibilidad de terrenos, sino también el tiempo necesario para llegar a sus negocios, oficinas o desarrollos.
“En el sur solo tenemos una salida y una entrada”, señaló Bautista, al referirse al tráfico que converge en esta importante arteria que conecta con el centro y occidente de Honduras.
Mientras no se creen alternativas que permitan distribuir ese flujo vehicular, advirtió, la congestión seguirá restando competitividad a la zona. Un proyecto puede representar una inversión de cientos de millones de lempiras, pero pierde atractivo cuando empleados, clientes y proveedores deben permanecer atrapados en el tráfico, dijo.
El ingeniero Alejandro Puerto, fiscal y expresidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras, capítulo Noroccidente, coincidió en que el desarrollo del sector requiere una intervención conjunta de la municipalidad, el Gobierno central y la empresa privada.
Entre las obras que considera necesarias mencionó una solución vial en la entrada a Chamelecón, como un paso a desnivel, además de otros cruces que permitan conectar con mayor rapidez ambos lados del bulevar. Estas intervenciones, explicó, facilitarían el movimiento de personas, bienes y servicios a áreas donde podrían concentrarse futuros proyectos.
La desventaja vial se vuelve más evidente al comparar el sur con el sector noroeste de San Pedro Sula, donde existen más rutas alternas y una mayor facilidad para desplazarse. Esa diferencia ha contribuido a que gran parte de las inversiones residenciales, comerciales y de construcción vertical se concentren en esa zona, explican ambos.
Bautista señaló que más de una docena de torres se encuentran actualmente en construcción en el noroeste de la ciudad, una tendencia que responde a una combinación de factores, entre ellos la movilidad, la seguridad y la disponibilidad de servicios.
La percepción de inseguridad también ha tenido peso en el crecimiento desigual de la ciudad. De acuerdo con los especialistas, algunos sectores cercanos al bulevar del sur han sido asociados durante años con mayores condiciones de vulnerabilidad social y violencia, lo que ha influido en la imagen del corredor y en las evaluaciones de riesgo realizadas antes de aprobar una inversión.
A ello se suman factores económicos y posibles deficiencias en servicios como la energía eléctrica. Bautista explicó que los inversionistas incorporan estas variables en sus análisis financieros antes de decidir dónde construir, por lo que enfatizó que el rezago de la parte sur de la ciudad no puede atribuirse a una sola causa ni únicamente a la presencia de determinadas comunidades.
La falta de planificación y de incentivos adecuados también ha limitado la diversificación de la zona. Como referencia, Bautista recordó el proceso experimentado en la 33 calle, donde modificaciones en la normativa municipal facilitaron la instalación de centros de almacenamiento, plazas comerciales y más crecimiento residencial, generando un aumento de las inversiones.
En el bulevar del sur, en cambio, el desarrollo se ha concentrado principalmente en actividades logísticas, bodegas, café para exportación, establecimientos vinculados con la industria y comercios relacionados con la venta de vehículos.
Aunque estas actividades generan movimiento económico, no han producido todavía una transformación urbana similar a la observada en el bulevar del norte o el del este, apuntó Bautista.
No obstante, el panorama comienza a mostrar señales de cambio. En la zona se encuentra en desarrollo una plaza comercial con más de 50 locales, mientras algunas empresas están realizando ampliaciones y anexos en sus instalaciones. También existe interés de restaurantes de comida rápida y otros negocios orientados al consumo, lo que podría modificar gradualmente la composición comercial del bulevar.
Puerto considera que estas inversiones pueden convertirse en un primer impulso para atraer nuevas marcas y servicios. La población del sector continúa generando demanda, señaló, y la empresa privada ha comenzado a identificar oportunidades antes desatendidas.
Otro aspecto que señalan los expertos son los desafíos que conlleva el crecimiento hacia terrenos próximos a montañas o pendientes. Puerto, especialista en geotecnia, explicó que en San Pedro Sula predominan arenas arcillosas, arenas limosas y materiales altamente erosionables y con poca cohesión, que pueden perder estabilidad con la presencia de agua cuando son intervenidos para formar taludes.
Por esa razón, subrayó que los nuevos proyectos construidos cerca de pendientes requieren estudios geotécnicos, drenajes eficientes, muros de contención, sistemas contra la erosión, revestimientos de concreto y anclajes que reduzcan el riesgo de desprendimientos o fallas.
A manera de ejemplo, dijo que en el proyecto comercial que actualmente se levanta en el bulevar del sur se observan obras de concreto lanzado y anclajes conocidos como soil nailing. Puerto aclaró que no conoce a profundidad sus diseños, pero que la aplicación visible de estas técnicas muestra que se han incorporado medidas para proteger y estabilizar los taludes o deslizamientos.
Las nuevas construcciones evidencian que el bulevar del sur conserva potencial para recibir inversiones, pero su transformación no dependerá únicamente de la apertura de comercios.
De acuerdo con ambos ingenieros, para que la zona alcance un desarrollo sostenido será necesario resolver la movilidad, mejorar los servicios, fortalecer la planificación urbana y abordar algunas condiciones, como la percepción de seguridad, que durante años han desviado el crecimiento hacia otros puntos de San Pedro Sula.