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Tamales, tradición que persiste por generaciones

  • Actualizado: 11 diciembre 2011 /

Los precios y el sabor varían, pero la costumbre de los sampedranos de degustarlos sigue viva.


El sabroso complemento de la Navidad ya empezó a ocupar las mesas de las familias hondureñas.


Los tamales están en el menú principal de cada hogar durante esta temporada.


En San Pedro Sula decenas de personas se dedican a la venta de este exquisito platillo.


En el mercado, en las ferias del agricultor, en las iglesias, en el supermercado o en la casa de un vecino se puede encontrar el producto.


En los puestos de venta varía tanto el precio como el sabor, pero lo importante es no dejar que se pierda la costumbre.


Herencia materna


Muchas de las personas que hacen tamales han seguido una tradición a través de generaciones.


Olga Henríquez tiene 43 años y lleva la mitad de su vida vendiendo tamales con la recete especial de su madre Lina Carranza.


Para ella vender tamales no es un simple negocio, es la herencia de su progenitora.


Ella los prepara con pasas, chícharos, garbanzos, aceitunas, alcaparras y arroz, además del cerdo y pollo.


“Los hago como el cliente los pida, si lo quieren con todo el precio cambia”, expresó Henríquez.


El producto que ella elabora lo vende entre sus amistades, vecinos y conocidos, hasta le encargan desde Tegucigalpa.


Recuerda que cuando empezó la venta los tamales tenían un costo de cinco lempiras; actualmente los vende a 12 lempiras y hasta 25 si los quieren especiales.


“La gente no reniega con el precio porque lo que les importa es el sabor”, señaló Henríquez.


Cuando tiene mucho encargo no se preocupa, pues cuenta con muchos años de experiencia en la cocina y el apoyo incondicional de su esposo, German Ricardo Vega.


Para este 24 y 31 de diciembre tiene programado preparar 300 tamales cada día.


Levantan iglesia con tamales


Otro lugar donde se encuentra este delicioso platillo envuelto en hojas de plátano es en la Iglesia del Dios Vivo Columna Apoyo de la Verdad, en la colonia Santa Rosa.


Los miembros de esta congregación levantaron el templo a base de actividades, incluyendo la venta de tamales que ha sido la principal.


Ellos llevan unos 25 años dedicando su tiempo a la elaboración del producto.


Juan Guardado, miembro de la iglesia, recordó que al inicio cada tamal tenía un precio de cincuenta centavos, actualmente los venden a 10 lempiras en la iglesia y a ocho lempiras en la feria del agricultor ubicada en barrio Miguel Paz Barahona.


Aunque ellos hacen tamales por costumbre durante todo el año, en esta temporada aumentan la producción.


En las temporadas normales del año hacen dos mil tamales a la semana, pero en diciembre suben la cantidad hasta ocho mil.


Guardado lleva 16 años como encargado de darle el sabor a la masa.


Trece años en el negocio


Doña Josefina Rivera es otra de las personas que se dedica a la venta de tamales en San Pedro Sula.


Rivera hace muchos años

tiene su negocio llamado Tamales La Quinta ubicado en la quinta calle, quinta avenida del barrio Guamilito.


En otra época del año, doña Josefina vende cerca de 500 tamales a la semana; pero en la temporada de Navidad el número se incrementa hasta tres mil.


Los tamales que prepara son unos de los que tienen bastante demanda entre los sampedranos. “La gente me dice que con tal no baje la calidad de los tamales no importa el precio”, expresó la mujer de 58 años, 13 de ellos dedicada a este negocio.

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