“Estamos preocupados, parece que no se están preocupando en serio por la seguridad de nuestros hijos y de los sampedranos”.
Así aseveró Norberto Palacios, un padre de familia de la zona educativa del sector Calpules, al ser consultado por la seguridad en la zona en los últimos días.
Este cabeza de hogar viaja constantemente a la periférica del Instituto Hondureño de Seguridad Social de Calpules por chequeos médicos, también tiene a uno de sus hijos estudiando en el Instituto Tecnológico de Administración de Empresas (Intae) y su hija mayor estudia en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán.
A él, como a los demás padres de familia de Calpules y colonias aledaños como la Municipal, la Periodista, del Valle, Satélite, les preocupa los constantes asaltos a los que sus hijos están siendo sometidos desde años anteriores aún con la presencia policial.
“Últimamente hemos notado los que vivimos en esta zona que las patrullas policiales pasan con menos frecuencia que hace unos meses. Se supone que se habían dividido zonas entre policías y militares, pero no les está funcionando, al menos en estos días, ojalá que sea un pequeño descuido”, agregó el padre de familia.
Desde principios de febrero, las autoridades de los centros educativos del sector en conjunto con el Seguro Social y la Policía Nacional se reunieron para unir fuerzas y reducir la delincuencia en esa zona.
Entre los planes que allí se definieron estaba la construcción de bahías de seguridad
y el masivo patrullaje policial. Para la primera obra estaba planeado pedir la ayuda de la Municipalidad de San Pedro Sula, pero esta hasta el momento no ha dado una respuesta concreta para apoyarlos.
Además de esto, los directores involucrados solicitaron ayuda a algunas empresas privadas y aún están a la espera de una respuesta positiva.
En dicha reunión también se acordó crear conciencia en los padres de familia, que también fueron parte de esa reunión en la que se formó el plan de seguridad. “Los padres somos los responsables originales de la delincuencia en nuestra zona comunitaria porque hemos dado libertad desequilibrada a nuestros hijos; ahora cualquier jovencito sale a la calle a delinquir”, dijo el representante de los padres en esa reunión.
Exhortan a denunciar
Autoridades policiales del distrito 26, encargado de dar seguridad a esa zona, se reunieron ayer con un sector del comité de seguridad para retomar la problemática y hacer énfasis en que la población debe perder el miedo a las denuncias, por lo menos en esa zona.
José Armando Iscoa, jefe policial del Distrito 26, señaló que los asaltos han bajado “considerablemente” desde que el plan de seguridad se puso en marcha.
“En comparación a marzo del año pasado, los robos a estudiantes y transeúntes han bajado. Sin embargo, es difícil que baje porque los delincuentes son menores de edad y los encarcelamos y en 24 horas los padres los están recogiendo y la cadena sigue”, explicó Iscoa.
Además de eso, aseguró que su trabajo ha consistido desde el año pasado en ganarse la confianza de la gente para que hagan sus denuncias a la Policía. Aseguró que los vecinos pueden enviar un mensaje de texto a su celular personal para denunciar anónimamente cualquier asalto.
“Queremos que denuncien sin miedo, todos tenemos temor en algún momento; pero nosotros aseguramos que no regresamos llamadas ni pedimos identificación, solo necesitamos que describan la zona y las características del presunto delincuente y nosotros haremos lo demás”.
Al ser consultado por el poco patrullaje en la zona estos últimos días, reconoció que “ha bajado”, pero dejó claro que se debe a “los pocos recursos con que contamos. En una persecución nos chocaron una patrulla que estaba asignada a esa zona y no tenemos fondos para conseguir una nueva o más”. A pesar de eso, el jefe policial deja claro que luchan contra eso para dar la seguridad a los estudiantes y pobladores.
Por salud construirán comedor
Indignados se encuentran los padres y alumnos del Instituto Tecnológico de Administración de Empresas por el abandono de la construcción de sus edificios por parte del Gobierno. Ya casi son dos años en que se dejó de avanzar en la obra sin obtener respuesta.
Para empeorar la situación, la Secretaría de Salud les exigió a las autoridades cambiar las casetas de madera en las que ofrecían alimentos a sus estudiantes casi obligándolos a buscar otra alternativa.
Con el esfuerzo de fondos de padres de familia de la institución y el apoyo de Pepsi construirán el centro de comidas dentro del terreno del colegio para evitar la suspensión de este beneficio para los estudiantes y maestros.
“Por el poco interés del Gobierno por la calidad educativa del país nos vemos obligados a construirlo con el esfuerzo de los padres que hoy en día sudan los pocos ingresos que adquieren”, dijo el director José Alas.