En un edificio prestado, sin acceso a laboratorios ni talleres logrará graduarse la tercera promoción de maestros de la Escuela Normal Mixta del Valle de Sula.
Tras exponer el sacrificio que les tocó vivir para cumplir su sueño, los futuros profesionales pidieron respuesta a las autoridades para los que quedan estudiando.
La Normal Mixta sigue funcionando en el mismo local de la Escuela Soledad Fernández de la avenida Júnior, porque todavía no tiene su propio edificio, lamentó Nelson López, dirigente estudiantil. “No hemos contado con un espacio adecuado ni con el material didáctico. De no ser por el apoyo de los padres de familia hubiera sido más difícil”, expresó.
Este año recibirán su título 280 nuevos profesionales en el marco de un evento que tendrá lugar el martes 11 de este mes.
Del timbo al tambo
Los normalistas comenzaron su carrera en el 2008 en las instalaciones del instituto JTR (José Trinidad Reyes). En el 2011 se trasladaron a la escuela Soledad Fernández.
Sulay Garay, directora de la institución, dijo que la semana anterior solicitaron un terreno a la alcaldía sampedrana.
Señaló que las municipalidades de Choloma y Puerto Cortés ofrecen el predio, pero resulta que el acuerdo de creación de la institución establece que su sede debe ser San Pedro Sula.
La directora informó que alrededor de 500 estudiantes acudieron ya a hacer el
examen de admisión para matricularse el 2013, pero solo habrá cupo para un poco más de 300. “La demanda es bastante grande, la población estudiantil sigue interesada en estudiar magisterio por la accesibilidad, lo humanista y la proyección social. Por su ubicación geográfica esta Normal Mixta es de fácil acceso para los otros municipios”, manifestó Garay.
Sonia Chávez, madre de familia, dijo que al inicio les tocó pagar hasta maestros. “Es urgente que nos asignen un lugar para los normalistas. Estar con otra institución a veces genera situaciones conflictivas”, dijo.
Ella está feliz porque a pesar de las dificultades su hija logrará graduarse este año. “Por mis condiciones económicas yo no podría haber mandado a mi hija fuera de la ciudad, por eso estoy agradecida”.