Los textos literarios de los más importantes escritores internacionales como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Miguel de Cervantes Saavedra, Octavio Paz y de los nacionales como Froylán Turcios, Roberto Sosa y Juan Ramón Molina están expuestos a convertirse en libros empolvados que las próximas generaciones en Honduras no están interesados en conocer.
Esto se debe a la pérdida absoluta de la motivación innata de la lectura en la juventud actual, que se ha dejado seducir por las deslumbrantes atracciones tecnológicas de hoy.
Mario Gallardo, catedrático y escritor sampedrano, coordinador de la carrera de Letras de la Unah-vs, desnuda en una entrevista en LA PRENSA la realidad y el desesperanzador futuro del idioma y la cultura en San Pedro Sula y Honduras por la pérdida del hábito de la lectura.
¿Los jóvenes de San Pedro Sula han mejorado su interés en la lectura?
Desde el punto de vista empírico, producto de la experiencia y de lo que vemos, notamos que se lee menos. Pero también se respalda con bases investigativas. El doctor Jorge Amaya Banegas, que tiene un libro que se llama Historia de la lectura en Honduras, ha dado a conocer estadísticas internacionales y nacionales que nos dicen que ahora se lee mucho menos, especialmente los jóvenes.
¿Qué están leyendo más los jóvenes en la actualidad?
Veo a los jóvenes leyendo más los mensajitos en sus teléfonos que los libros. Lo que estamos viendo en las clases que impartimos en la universidad es que hay un rechazo a los libros. Los ven anticuados, que no llenan ciertas expectativas visuales, pero es producto de una tecnologización, que es una barbarie de la literatura para los medios impresos.
¿Será que ha crecido el interés en los libros digitales?
Se ha promovido el uso de libros digitales. En el caso de nuestros estudiantes se utiliza porque muchos de nuestros libros especializados no se distribuyen en la ciudad por el poco uso que se les da. Pero eso es en el momento nada más. No vemos lecturas en línea ni a través de descargas digitales entre los alumnos. El problema es la lectura, que no está siendo utilizada, y es alarmante. Los jóvenes hoy en día hasta se preguntan para qué les va servir el español y este da las bases que se necesitan para adquirir conocimiento.
La Secretaría de Educación mide el rendimiento de sus estudiantes en español, ¿cómo llegan los egresados de secundaria en esta materia a la Universidad?
Depende del perfil del centro de donde vienen. Y eso lo denota la prueba de aptitud académica también. La carrera de Letras ha cambiado bastante el perfil de estudiantes. Antes venían muchachos que no tenían una vocación por la carrera.
Ahora nos están llegando estudiantes de escuelas bilingües que tienen interés en escribir. Pero en la otra cara de la moneda, en las redacciones, en los españoles, nos estamos dando cuenta de que no reúnen los requisitos para llevar la clase de español a nivel universitario y es preocupante y hay que aceptar las deficiencias y aceptar las diferencias. Es cierto que los egresados de centros bilingües tienen mayor oportunidad que los de los públicos. En eso, Marlon Escoto tiene razón, pero la tarea debe ser tratar ese problema.
¿Cómo deben resolver esta crisis las autoridades de Educación entonces?
Gran parte tiene que ver con el perfil de los profesores de primaria y secundaria. ¿Es un profesor que solo tiene el conocimiento teórico o que realmente puede transmitirle al estudiante el amor por la lectura? Para nosotros, el interés en nuestra lengua, el amor por la segunda lengua más importante del mundo, debe ser inculcado. Y no debe ser el resultado de algo impositivo. Tuve la oportunidad de estudiar en la escuela Esteban Guardiola, de La Lima, y allí mi profesora me inculcó el amor por la lectura. Visitábamos la biblioteca de la escuela regularmente y pasábamos las clases leyendo e interrogándonos.
¿Han salido nuevos escritos de egresados de la carrera?
En el último balance que hicimos entre egresados y profesores recogimos unos 78 títulos. Hoy en día, la carrera de Letras fomenta la creatividad y para estas fechas, los estudiantes publicaron dentro de la Universidad un fanzine con cuentos y ensayos hechos por ellos.
¿Es caro publicar un libro en San Pedro Sula y distribuirlo en todo el país?
Ahora es mucho más fácil. Hace muchos años era complicado. Había que ir a Tegucigalpa a buscar en Guaymuras para que alguien publicara un texto. Era difícil porque no existía la autoedición. Ahora, uno tiene los recursos para hacerlo solo y llevarlo a un lugar para imprimirlo. El único vacío que tenemos es la falta de crítica. Ahora cualquier persona publica un libro sin ideas claras.
¿Cuánto cuesta monetariamente publicar un libro en Honduras?
Una edición de 1,000 ejemplares anda por los 20,000 lempiras. Un autor que lo sepa colocar obtiene réditos. Entonces, el tema ya no es publicarlo, sino qué es lo que se publica. Hay quienes creen que por ponerle novela a un libro ya lo es. Rimar pecho con techo no es poesía.
¿Por qué no existe la crítica sobre los nuevos escritos en Honduras?
Porque no hay recursos. No existen revistas ni medios impresos culturales.
El arte de la literatura se ha quedado como un entretenimiento nada más, como dice Mario Vargas Llosa. El escritor ahora se siente feliz solo con que su libro aparezca en la prensa, arranca la página y la pega en la pared de su casa.
¿La carrera de la Unah-vs ha aumentado de matrícula?
Estamos muy contentos. Ha aumentado significativamente. Según las estadísticas de la Unah-vs tenemos 231 alumnos.
¿En qué se desempeñan hoy en día los licenciados en Letras?
Tienen un amplio abanico de oportunidades. Por eso estamos ligados en este momento a un proceso de actualización curricular porque aunque no estamos orientados solamente a la docencia, es donde más espacios se ocupan; sin embargo, tenemos hoy a muchos de nuestros egresados que trabajan en medios de comunicación impresos e incluso en televisivos y radiales.
Hay quienes tienen un trabajo como publicistas también y otros se encargan de trabajar independientemente para organizaciones internacionales en proyectos que tienen que ver en la investigación de la enseñanza de la lengua y la literatura. El abanico se ha liberalizado.
¿Qué recomendaciones da para que la falta de motivación por la lectura se reduzca?
Tenemos que volver a la raíces. Debemos tener profesores en los niveles decisivos, que no es el nuestro, profesionales que enseñen a leer bien e inculquen el amor por la lectura y no por castigo.