Padres de familia y docentes del centro de educación básica José Hernán Ayala, ubicado en la colonia Perfecto Vásquez, hicieron un llamado esta semana a las autoridades municipales y de educación ante la cantidad de agua estacanda que afecta al centro cada vez que llueve, situación que incluso ha obligado la suspensión de clases.
La problemática, según denunciaron, no es reciente. Carmen Varela, directora del centro, explicó que el problema se debe en gran parte a que la escuela está en un nivel más bajo que la calle, producto de los constantes rellenos realizados en la vía sin planificación adecuada.
"Las calles de esta colonia siempre han tenido problemas, pero en lugar de pavimentarla, lo que hacen es rellenarla. Con el tiempo este relleno ha provocado que ahora las casas y la escuela queden más abajo. Entonces, toda el agua termina acumulándose aquí”, expresó.
La situación se agrava porque la acumulación de agua genera lodo y condiciones insalubres tanto para los estudiantes como para el personal. “Se hace como una piscina y toda el agua sucia de la calle entra a la escuela. Es un lodazal”, lamentó la directora.
El riesgo es constante. Varela relató que recientemente una madre de familia sufrió una caída mientras cargaba a su hijo para que no se mojara el uniforme y pudiera asistir a clases.
“La lluvia del domingo pasado dejó a la escuela inundada. Una madre tuvo un accidente mientras intentaba dejar a su hijo en el aula. Gracias a Dios no le pasó nada grave, pero ese es el temor que tenemos con los niños, que se caigan o se enfermen por el agua estancada. Es una situación insalubre y un peligroso”, dijo.
Detalló que para poder ingresar, en muchas ocasiones los estudiantes deben caminar sobre bloques o ser cargados por sus padres, mientras que dentro del centro se ven obligados a desplazarse por pequeñas aceras. “No puede ser que los niños tengan que exponerse así para recibir clases”, manifestó.
Señaló que el centro atiende a 225 alumnos en dos jornadas, desde primero hasta noveno grado, muchos de ellos de familias de escasos recursos, lo que hace que cada suspensión de clases tenga un impacto directo en su aprendizaje, pues no cuentan con internet o dispositivos para recibir el pan de saber de modo virtual.
“Son niños cuyos padres no tienen una computadora o internet. Cuando no hay clases, prácticamente se pierde el aprendizaje porque no todos pueden cumplir con las tareas que se envían”, apuntó.
Ante la falta de soluciones definitivas, docentes, padres de familia y hasta los propios estudiantes han tenido que organizarse para limpiar el centro educativo y sacar el agua acumulada, lo que implica invertir tiempo que debería destinarse a las actividades académicas, además de exponerse a infecciones por el contacto con el agua estancada.
La problemática también ha generado malestar en la comunidad. Esta semana, pobladores de las colonias Villa Ernestina y Perfecto Vásquez realizaron protestas en la 33 calle, donde desde tempranas horas bloquearon el paso vehicular y quemaron llantas para exigir la atención de las autoridades.
Los manifestantes denunciaron que el mal estado de las calles es un problema de años que no solo afecta la movilidad, sino que también tiene consecuencias directas en el acceso al centro educativo. “Nadie quiere protestar, pero es la única forma de ser escuchados. Es un problema de años”, expresó José Barahona, uno de los vecinos.
Los residentes también señalaron que durante la temporada de lluvias enfrentan lodo y aguas estancadas, mientras que en verano el polvo se vuelve insoportable, afectando la salud y calidad de vida.
Ante este panorama, la directora del centro reiteró el llamado a las autoridades para que ejecute una solución permanente, como la pavimentación de la calle o la instalación de un sistema de drenaje pluvial eficiente.
Cabe destacar que tras las protestas, el alcalde Roberto Contreras se comprometió a reunirse con pobladores para abordar la problemática. Como parte de los acercamientos, este domingo se juramentó al patronato de la colonia y se realizó una jornada de recolección de basura como muestra de buena voluntad.