El covid le gana la batalla al mago y barbero Víctor Zúniga

En su juventud también incursionó en el periodismo como narrador deportivo de la Voz de Centroamérica.

Por más de 60 años, Víctor Zúniga dividió su vida entre el mundo de la magia, su oficio como barbero y su pasión por los autos clásicos.
Por más de 60 años, Víctor Zúniga dividió su vida entre el mundo de la magia, su oficio como barbero y su pasión por los autos clásicos.

San Pedro Sula, Honduras.

La pandemia de covid-19 continúa sin dar tregua a los hondureños y este fin de semana arrebató de manera sorpresiva la vida del reconocido mago y el barbero más antiguo de San Pedro Sula, Víctor Omar Zúniga Meza.

El reconocido ilusionista falleció el sábado en un hospital de la ciudad a los 81 años tras contagiarse del virus, el cual acabó con su vida en menos de 15 días debido a que le desarrolló una neumonía que ya había causado daño pulmonar del 65% para cuando él recibió atención médica.

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Por más de 60 años, Víctor Zúniga dividió su vida entre el mundo de la magia, su oficio como barbero y su pasión por los autos clásicos.

Uno de los hijos del famoso mago y barbero dijo a LA PRENSA que no fue hasta 12 días después de infectarse cuando fue internado, pues Zúniga mantuvo oculto su estado de salud hasta ese tiempo, pero tras el descubrimiento buscaron ayuda profesional, sin embargo, para ese momento tenerlo estable fue casi imposible para los médicos.

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“Para mi papá fue muy difícil aceptar la muerte de mi mamá (hace 5 años) y creo que nunca lo terminó de asimilar. En Semana Santa, sentados en la sala de la casa, él me dijo que no aguantaba más, que no quería estar en la casa. Cuando supo el diagnóstico de los doctores no estaba feliz, pero estaba relajado y tranquilo, parecía que él quería estar con mi mamá”, relató José Zúniga, el menor de tres hijos que procreó.

Vida y legado

Para Víctor Zúniga la niñez no fue una etapa fácil, por el contrario, estuvo marcada por el sufrimiento y las precariedades.

A los 8 años tuvo que afrontar la muerte de su mamá a causa del cáncer y un año después la de su papá por cirrosis. Sin ninguno de los dos padres a su lado, a los 9 años Víctor comenzó a vender revistas y periódicos en las calles, fue en esa temporada cuando conoció a José Paredes, dueño de la empresa de transporte Paredes, quien lo apoyaba comprándole los ejemplares que vendía y que con el tiempo se convirtió en un buen amigo de Víctor.

Pero fue a los 16 años cuando su vida comenzó a mejorar gracias a que aprendió barbería, oficio que le enseñaron Agustín Gonzales y Mateo Caballero, quienes lo recomendaron con Luis Jovel, el cual era dueño de barbería Jacko’s y contrató a Víctor para su negocio.

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Era amante del jazz y de las comunicaciones sociales.

Pocos años después con la apertura del Gran Hotel Sula se le presentó la oportunidad de ser el administrador y barbero principal de la barbería del lugar y para 1960 finalmente abrió Barbería Michelle, que a seis décadas sigue funcionando, actualmente en la 10 avenida, 3 y 4 calle de Guamilito en Plaza Mónaco.

Su pasión por el arte de la magia y el ilusionismo la descubrió también durante su adolescencia, luego de acudir a un espectáculo de un grupo de magos que se presentaron en los desaparecidos cines Tropicana, desde ese momento Víctor comenzó a crear su propios trucos y actos y los materiales que utilizó son aún preservados por su hijo José Zúniga en un museo privado que tienen en su casa.

Otra de sus facetas fue la de narrador deportivo, trabajó por varios años en la Voz de Centroamérica, que luego fue el canal de televisión Vica TV y actualmente conocido simplemente como VTV.

La Prensa