El ferrocarril de carga y tren de pasajeros nunca arran​caron

Las últimas tres administraciones de Gobierno prometieron, pero no colocaron ni un riel Panamá y Costa Rica avanzan invirtiendo en este medio de transporte.

Una locomotora antigua y dos vagones son utilizados en San Pedro Sula como una distracción turística. Foto: Yoseph Amaya.
Una locomotora antigua y dos vagones son utilizados en San Pedro Sula como una distracción turística. Foto: Yoseph Amaya.

SAN PEDRO SULA.

El tren de pasajeros, propiedad del Ferrocarril Nacional de Honduras (FCH), reactivado simbólicamente en el Valle de Sula por la administración de Porfirio Lobo Sosa en diciembre de 2010, quedó atascado entre las promesas y burocracia y, en una década, jamás formó parte de la cartera de proyectos del actual Gobierno, pese a la necesidad imperiosa de transporte eficiente que tiene la región.

Del ferrocarril, que entre 1950-1970 incidió poderosamente en la vida económica del Valle de Sula, solamente quedan las viejas locomotoras oxidadas (entre ellas, la que puso a funcionar Lobo Sosa) en la central del FCN en San Pedro Sula y escasos tramos de una vía férrea que se salvaron del saqueo de los expoliadores de hierro, quienes no fueron acusados por las autoridades.

A pesar de la importancia de este medio de transporte, en la última década, la desaparecida Comisión para la Promoción de la Alianza Público-Privada (Coalianza), encargada de desarrollar la infraestructura del país, no incluyó el tren de pasajeros del Valle de Sula por “falta de voluntad política, ya que solo el Presidente puede dar una concesión de 30 años”; sin embargo, planteó la instalación de un ferrocarril de carga entre Puerto Castilla y Amapala, según Miguel Ángel Gámez, excomisionado de esa institución.

No hay estudios Hasta ahora no hay estudios de factibilidad para desarrollar un proyecto ferroviario en el Valle de Sula.

En la década de 1990, “el expresidente Rafael Leonardo Callejas (QEPD) pensó en un tren que conectaría a Puerto Cortés con La Barca, donde habría un centro de acopio, pero no lo desarrolló”. En diez años, “Coalianza tuvo entre los proyectos el ferrocarril interoceánico para carga. Este es un proyecto factible porque Honduras le ofrecería al comercio internacional ventajas que no tienen otros países”, recordó Gámez en una entrevista telefónica.

“No sé si será rentable un tren de pasajeros para el Valle de Sula, pero un ferrocarril de carga interoceánico sí es rentable. El ferrocarril de carga en Honduras sería la salvación para el comercio internacional de América Latina, ya que a nuestro país, por tener las dos bahías más profundas de la región, podrían llegar los barcos súper-pospánamax, que solo llegan a Buenaventura, Colombia”, expresó Gámez.

Mientras Honduras pierde fortalezas en un mercado global, en el istmo centroamericano, los países vecinos están avanzando en la modernización del transporte de pasajeros, por ejemplo, Panamá instaló un metro en la capital y Costa Rica invertirá $1,500 millones en un tren eléctrico para personas en la Gran Área Metropolitana (GAM), donde radican unos 3,000,000 de habitantes.

Si Honduras siguiera esos ejemplos, un tren interoceánico en el país le permitiría al comercio internacional ganar tiempo, puesto que solo demoraría 8 horas en transportar la carga de un océano a otro, mientras que por “el canal de Panamá, que no puede cubrir ni el 30% del comercio, un barco tarda 24 horas”, según Gámez, quien, siendo comisionado de Coalianza, sostuvo reuniones con miembros de la Autoridad del Canal de Panamá.

No hay tren de pasajeros por falta de voluntad de los gobiernos.

Miguel Ángel Gámez. excomisionado de Coalianza

Para este año, el Gobierno de Honduras, con el apoyo de Costa Rica, tenía previsto comenzar a diseñar el Plan Nacional de Descarbonización 2020-2050, que tendrá como objetivo la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) mediante la transformación tecnológica de sectores económicos relevantes.

En la creación de un plan de descarbonización, que Honduras prometió en la 25 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP25 (Madrid, España), el Gobierno tendrá que incluir la modernización del sistema de transporte de personas, que, hasta ahora, está compuesto por más de 10,000 buses que todos los días contaminan el ambiente con CO2.

Desde el punto de vista de Jorge Interiano, miembro del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), un ferrocarril de carga interoceánico o un tren de pasajeros en el Valle de Sula no solo ayudará a Honduras a reducir las emisiones de CO2, sino que impulsaría el desarrollo económico desde el momento de la construcción hasta la puesta en operaciones; pero los intereses de grupos y la corrupción “frenan estas iniciativas”.

“Desde tiempos de José Trinidad Cabañas, la gente visionaria hablaba de un ferrocarril. Pensaban que era importante para la región, por ser un transporte directo y más barato. Tenemos muchos años de escuchar a los políticos de un tren interoceánico, pero la corrupción no permite desarrollar este proyecto. Ya no les podemos creer a los Gobiernos. En Tegucigalpa iban a tener el Trans-450 (que no era un tren), y ese proyecto, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, fracasó”, expresó.

Interiano cree que, para desarrollar cualquiera de estos dos proyectos, el Gobierno debe llegar a acuerdos con empresarios del transporte porque “son sectores que forman parte de la economía y resultarían afectados”.

La Prensa