02/12/2022
09:17 AM

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Rómulo Emiliani: “Es un crimen abandonar la construcción de esa cárcel”

Después de cuatro años que dejó el proyecto y el país, el religioso, que junto con un equipo de honorables lideró la construcción, considera como un crimen deterioro de la obra.

El Gobierno no le dio a la Fundación Proconstrucción del Centro Penal de La Acequia ningún argumento válido para quitarle el proyecto... “Teníamos que irnos”, relató monseñor Rómulo Emiliani.

Entre 2005 e inicios de 2017 y por designación gubernamental, Emiliani y un grupo de personas honorables de San Pedro Sula estuvieron a cargo de la construcción de la nueva prisión.

La edificación de esta cárcel fue un compromiso que el Estado asumió luego de que 107 privados de libertad del penal de San Pedro Sula perecieran en un incendio. Por este mismo caso, el 27 de abril de 2012, Honduras fue condenado por la Corte Interamericana. En la sentencia el Estado quedó obligado a la construcción de esta cárcel.

Una vez que Emiliani y su equipo dejaron el proyecto, este fue abandonado por el Gobierno. Cuatro años después de haber dejado la construcción de la obra y luego de haber abandonado el país, Emiliani, por primera vez, se refiere a lo que realmente pasó con el proyecto.

¿Por qué el comité proconstrucción se hizo cargo de la edificación del penal de La Acequia? Porque un grupo de personas que vivíamos en San Pedro estábamos muy inquietos y preocupados por las condiciones del presidio de esa ciudad. Yo trabajaba con los privados de libertad y sufría al ver esa realidad tan triste. Hacinamiento, edificios y bartolinas en malas condiciones, pocos servicios sanitarios y duchas, violencia interna y el presidio en medio de la ciudad de San Pedro. En la fundación estábamos representantes de toda la sociedad. Nunca nos metimos en política. Trabajamos por igual con gobiernos liberales y nacionalistas.

¿Dónde se iba a construir primero esta cárcel? El primer terreno que tuvimos lo donaba la familia Rosenthal en un lugar llamado aldea de Naco. Allí empezamos los preparativos para construir. Pero luego nos dijo la Policía Nacional que el lugar era inseguro porque el camino hacia el terreno podría ser objeto fácil de emboscadas. Y además estaba rodeado de montañas y propicio para francotiradores.

¿Por qué se trasladó a La Acequia?

Luego conseguimos un terreno de la municipalidad en Choloma, muy bueno para la construcción y empezamos a trabajarlo, rebajando colinas y rellenando algunas partes. Pero una empresa muy fuerte en la zona protestó por la supuesta cercanía del presidio con sus instalaciones y organizó una encuesta preguntando a la población si prefería una universidad cerca o una cárcel. Lógicamente la gente contestó que una universidad. Y la cámara de comercio y la municipalidad nos presionaron y tuvimos que irnos.

¿Cuál es el historial del terreno asignado en La Acequia?

Después conseguimos un terreno incautado en La Acequia, Naco, y la OABI decidió darlo para la obra gracias a la gestión del presidente (Porfirio) Lobo. Era un terreno ideal, plano, cerca de la carretera, pero también aislado de la gente. Realmente eran muy buenas tierras para el fin que pretendíamos.

¿De cuántas manzanas es el terreno de La Acequia? Eran 200 hectáreas de tierra. La población más cercana aportó muchos obreros al proyecto.

¿Quién elaboró el diseño? El diseño de una cárcel moderna, adecuada a la situación nuestra, lo elaboró el ingeniero Rafael Flores y su equipo de arquitectos.

¿Por qué se decidió que las celdas se harían con contenedores? Se decidió que fueran contenedores porque ya se estaban empleando en algunos países para construir edificios de apartamentos. Sus paredes, techos y pisos son extremadamente fuertes, y nadie podría abrir boquetes. Como tendrían sus puertas amplias con barrotes eran frescos. Y resultaba más barato que construir los pabellones de cemento.

La carta que escribió monseñor Emiliani sobre caso del penal

“Qué lástima, qué dolor, qué tragedia dejar perder la construcción de un presidio como el de Naco. Teníamos decreto presidencial dado por el presidente Zelaya. Nos constituimos legalmente en fundación para la construcción de la cárcel. Éramos todos voluntarios; empresarios, abogados, ingenieros, autoridades civiles, policiales y militares nombrados en el decreto. Nadie cobraba un centavo. Buscamos terreno. En dos ocasiones tuvimos que cambiarlo. Ya el tercero fue el definitivo.

El presidente Lobo nos lo dio legalmente. Invertimos cientos de horas en el proyecto. Tanto el expresidente Zelaya como Micheletti nos aportaron una partida económica. El presidente Hernández siendo presidente del Congreso nos consiguió la primera partida de la Tasa de Seguridad. Él fue expresamente a la obra. Le gustó. Nos animó a continuarla. Sugirió algunos cambios. Se trabajó arduamente. Solo teníamos un ingeniero de planta y dos ingenieros auxiliares pagados. Actuábamos como empresa sin fines de lucro que subcontrataba otras empresas pequeñas, entre ellos los arquitectos que diseñaron el proyecto.

Llegamos a construir seis pabellones en el primer módulo. Luego vendría un segundo módulo con otros seis. Cada celda tendría dos internos, ducha y servicio. Un proyecto moderno. En cada pabellón su cocina y lavandería. Campos de juego. Los talleres estaban diseñados. Gran solución para el noroccidente del país. Dos mil quinientos privados de libertad estarían allí. Luego se podrían añadir más módulos. Teníamos terreno suficiente.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos exigió al Estado de Honduras para no condenarlo por el terrible accidente que cobró la vida de 108 muchachos en el presidio de San Pedro, entre otras condiciones, construir cuatro presidios y este iba a ser uno de ellos. En el terreno hubo un acto de perdón público del Estado, pedido por la Corte, con representantes de alto nivel del Gobierno y el compromiso de realizar la obra. Todo iba bien y un día súbitamente aparecen unos funcionarios del Gobierno a decirnos que ya nosotros habíamos hecho suficiente. Que ahora venía una empresa privada y que asumía la construcción. Aún con un decreto presidencial. Fue una gran sorpresa. Hubo una ceremonia de traspaso. Llegaron muchos representantes de la empresa privada. Estuvieron los medios de comunicación. Discursos y fotos. De una vez hicieron el presupuesto para la obra completa. Duplicaban el nuestro. Corrigieron detalles en la construcción. Quitaron y añadieron cosas. Yo ya viajaba a Madrid. Para probar su honestidad nos ofrecieron hacernos cargo de llevar la administración de la obra.

Eso significaba supervisar y aprobar todos los gastos. Yo no dudaba de la honestidad de la empresa, pero yo no podía hacerme cargo de tan gran responsabilidad estando lejos, y aunque los demás miembros estarían pendientes, era muy complicado eso de estar dando firmas de autorización de cada cheque que saliera de allí. Como fundación invertimos mucho dinero. Todo esto está auditado detalladamente y el Estado tiene todos los documentos que prueban lo que invertimos. Y ahora resulta que la obra está abandonada. Ahí están los muros, los pabellones, las celdas, todo abandonado.

Esto es un crimen, un atentando contra un bien del Estado. Todo se está deteriorando. ¿Qué ha pasado? ¿Quién se hace responsable de esto? Alguien debe dar la cara. A alguien o a algunos hay que llamarlos a presentar razones y cuentas a la luz pública. ¿Por qué no se continúa la obra? No se puede quedar así una construcción tan avanzada. ¿Quién organizó todo este desastre? Repito, alguien tiene que asumir la responsabilidad de esto. Antes de irme a trabajar a Madrid, destinado por mis superiores, todo había quedado organizado, planificado, e iba a seguir igual. Todo estaba bien montado. Y ahorrando muchísimo dinero al Estado. No acuso a nadie en particular. Pero algo pasó con algunos que hicieron algo funesto. Y se tiene que responder ante el pueblo y la historia. Esto no puede quedar así. Hay que continuar la obra. Por Honduras, por el dinero invertido, por tener más capacidad de privados de libertad, porque es lo justo y razonable”.

Monseñor Rómulo Emiliani

¿Cuál es el historial del terreno asignado en La Acequia?Después conseguimos un terreno incautado en La Acequia, Naco, y la OABI decidió darlo para la obra gracias a la gestión del presidente (Porfirio) Lobo. Era un terreno ideal, plano, cerca de la carretera, pero también aislado de la gente. Realmente eran muy buenas tierras para el fin que pretendíamos

¿De cuántas manzanas es el terreno de La Acequia? Eran 200 hectáreas de tierra. La población más cercana aportó muchos obreros al proyecto.

¿Quién elaboró el diseño? El diseño de una cárcel moderna, adecuada a la situación nuestra, lo elaboró el ingeniero Rafael Flores y su equipo de arquitectos.

¿Por qué se decidió que las celdas se harían con contenedores? Se decidió que fueran contenedores porque ya se estaban empleando en algunos países para construir edificios de apartamentos. Sus paredes, techos y pisos son extremadamente fuertes, y nadie podría abrir boquetes. Como tendrían sus puertas amplias con barrotes eran frescos. Y resultaba más barato que construir los pabellones de cemento.

¿Cuánto recurso económico le había trasladado el Estado al comité proconstrucción, antes de quitarle la obra? Empleamos L132,563,305.20 provenientes de la Tasa de Seguridad. Y 30 millones que dieron los dos expresidentes, (Manuel) Zelaya y (Roberto) Micheletti. Pero la inversión total empleada fue de 193,000,000.00, porque la OABI nos dio bienes incautados, llamados “chatarra” por el mal estado en que estaban, y que vendimos en subastas, más los intereses del plazo fijo. Todo esto está auditado con todos los documentos que lo avalan.

¿De dónde provenían los recursos asignados al comité para la obra del penal? Salvo las dos partidas, una del expresidente (Manuel) Zelaya y la otra del expresidente (Roberto) Micheletti, todo lo demás vino de la Tasa de Seguridad. Más la venta de la chatarra que nos dio la OABI.

¿Qué dice la sentencia de la Corte Interamericana sobre el manejo de los recursos para la construcción de este y otros penales? La Corte Interamericana dictaminó que el Estado hondureño estaba obligado a construir cuatro nuevos presidios con recursos propios para solucionar en algo el gran drama nacional del sistema penitenciario.

¿Cuándo el Estado le notificó a monseñor Rómulo Emiliani que el comité proconstrucción del penal ya no continuaría con la obra? Nos citaron a la obra a todo el comité un día de febrero de 2017. Fuimos esperanzados de que nos darían nuevos recursos. Porque algunas veces teníamos que parar la obra porque no llegaba el dinero a tiempo. Y la sorpresa fue tan grande: llegó un alto funcionario del gobierno con su equipo y nos comunicó que ya no seguiríamos construyendo el presidio. Que una empresa lo iba a continuar. Nos dieron las gracias argumentando que ya habíamos hecho suficiente y que el presidio iba a llevar el nombre mío. Todos quedamos extrañados. No salíamos de nuestro asombro. Nosotros protestamos. Un miembro del comité habló con tanto ahínco sobre nuestro trabajo y lo bien que iba la obra, que todos ellos quedaron en silencio un rato. Pero ya la decisión estaba tomada. Teníamos que irnos.

¿Qué argumentos usó el Gobierno para quitarle la obra al comité? Ningún argumento válido. Solo que la empresa ya había construido otro presidio y muy moderno.

¿Cuánto había avanzado la construcción del penal en manos del comité proconstrucción, cuando el Gobierno les arrebató la obra? Habíamos construido un módulo con seis pabellones. Uno ya completo con cada celda para dos internos, con su baño y servicio. Luego vendrían los talleres y campos de juego. Después vendría otro módulo con seis pabellones. Teníamos terreno suficiente para construir en el futuro más módulos.

¿Después de que el Gobierno le arrebató la obra al comité proconstrucción se continuó la obra o se abandonó? Después que entró la empresa con una gran ceremonia pública con todos los medios de comunicación y con todo el gran personal de ingenieros y arquitectos, hicieron otro muro y una carretera interna, y la obra se detuvo. Nunca más se hizo nada. Y ahí está ese espectáculo dantesco de toda una obra deteriorándose, abandonada. Es realmente un crimen eso.

¿Lo poco que construyó esa empresa con qué dinero se pagó? Me imagino que de la Tasa de Seguridad. No sé realmente.

¿Cuál es el compromiso del Estado con la Corte Interamericana en la construcción de este centro penal? El Estado hondureño para no ser condenado por la Corte Interamericana se comprometió a construir cuatro nuevos centros penales. Este era uno de estos.