“Pasivos contingentes” sustituyen partida confidencial con L5,200 millones
Aunque el monto total se mantiene millonario, la estructura del gasto fue reorganizada y ahora se divide entre los Servicios Financieros de la Administración Central y los pasivos contingentes
- Actualizado: 16 de abril de 2026 a las 11:53 /
La denominada “partida confidencial” o partida 449, tradicionalmente administrada por el Poder Ejecutivo, fue reclasificada en el presupuesto reformulado 2026 bajo el nombre de “Administración de pasivos contingentes”, con una asignación de L5.,200 millones.
De acuerdo con el proyecto presupuestario de 2025, los Servicios Financieros de la Administración Central (SFAC) contemplaban un monto de L5,800 millones.
Sin embargo, en la nueva estructura presupuestaria 2026 este rubro aparece con una reducción y una reorganización interna.
En la distribución actual, los SFAC figuran con una asignación de aproximadamente L62 millones, mientras que la mayor parte de los recursos fue trasladada a la nueva categoría llamada “Administración de pasivos contingentes e imprevistos” (APCI).
Este medio consultó al ministro de Finanzas, Emilio Hércules, para conocer las razones de la reclasificación y los criterios técnicos utilizados en la reestructuración del gasto, pero no hubo respuesta.
Cambios
El Presupuesto General de la República 2026 reformulado fue reducido en casi L25 mil millones, ubicándose en un monto total de L444,265.8 millones.
La modificación indica un ajuste importante en la planificación fiscal del Estado, en el que se han redefinido prioridades de gasto y reordenado asignaciones en distintas instituciones, acorde al plan de Gobierno del presidente Nasry Asfura.
Dentro de los principales cambios sectoriales, el área de Educación registró una disminución presupuestaria, al pasar de más de L48 mil millones a un poco más de L46 mil millones.
En contraste, el sector Salud presentó un incremento, al elevarse de aproximadamente L29 mil millones a cerca de L31 mil millones, lo que evidencia una reorientación parcial de recursos hacia este rubro.
Asimismo, el proceso de reformulación del presupuesto ha incluido la eliminación de varias instituciones públicas, en el marco de una estrategia orientada a reducir el gasto y mejorar la eficiencia del aparato estatal.
Paralelamente, se han incorporado nuevas estructuras administrativas, entre ellas la denominada “Administración de pasivos contingentes e imprevistos".
Para el economista Martín Barahona, esta acción responde más a un cambio de denominación que a una modificación real en la forma de uso de los recursos públicos.Barahona critica lo que describe como un uso recurrente de “eufemismos presupuestarios”, es decir, la práctica de renombrar partidas sin mayor transparencia sobre su destino.
El experto señaló que esta estrategia permite que no se evidencie con claridad el uso de fondos que, de antemano, ya tienen una asignación prevista de carácter reservado o poco explícito.
A su juicio, esta situación es preocupante porque refleja debilidades en el proceso presupuestario, particularmente en la falta de transparencia y en la ausencia de una definición clara de las prioridades del país.
"Por ejemplo, en este caso, activos contingentes es un término muy subjetivo. Si lo que se pretende es atender, por ejemplo, lo que es el pago de prestaciones laborales, en realidad debería de llamarse pasivos laborales directamente", explicó.
"Y como seguimos careciendo de un sistema de servicio civil así serio, que permita escoger la mejor calidad de empleados públicos, entonces estos presupuestos en Honduras carecen de ese renglón y obviamente de una política sana de pago de remuneraciones a los empleados que verdaderamente se necesitan en las diferentes instituciones", agregó.