Apagones acumulan 498 horas en Honduras: "Nunca sabemos cuánto va a durar”
Si juntamos los apagones registrados desde el 1 de abril hasta el 12 de mayo se acumulan 20 días y 18 horas sin energía. Pobladores se quejan que constantemente se les arruinan equipos y pierden productos
- Actualizado: 28 de mayo de 2026 a las 21:14 /
La crisis energética es un problema de nunca acabar para múltiples hogares, comercios e industrias que han sufrido constantes apagones y racionamientos eléctricos en distintas regiones del país, en medio de una creciente demanda de energía, altas temperaturas y problemas estructurales en el sistema de distribución.
La estatal Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) ha reconocido en varias ocasiones la necesidad de realizar mantenimientos programados y trabajos de estabilización en la red eléctrica nacional.
Esto no es un problema reciente, arrastra desde hace años deficiencias en transmisión, pérdidas de energía, conexiones ilegales y falta de inversión en infraestructura. Además, continúa enfrentando dificultades financieras y operativas que limitan la capacidad de modernizar la red y responder al crecimiento de toda la demanda energética.
Entre el 1 de abril y el 12 de mayo, Honduras registró un total de 498 horas de apagones, equivalentes a 20 días con 18 horas y 26 minutos sin suministro eléctrico, según datos oficiales de la Enee que analizó LA PRENSA Premium, sobre interrupciones energéticas en el país.
La información arrojó que las principales causas de los apagones estuvieron relacionadas con fallas temporales en el sistema eléctrico, las cuales provocaron aperturas automáticas y se convirtieron en el motivo más frecuente para que las personas se quedaran sin energía eléctrica.
De acuerdo con el desglose de causas, hubo 186 apagones por fallas temporales, colocándose como la categoría con mayor incidencia durante el período analizado. También se reportaron 136 interrupciones en las que no se detalló oficialmente el origen del problema.
Otras causas identificadas incluyeron 15 casos de disparos energéticos, 13 de aperturas para alcanzar una corriente adecuada y ocho maniobras para evitar sobrecargas.
Además de estos eventos, el análisis describió trabajos de mantenimiento y operaciones manuales destinadas a aliviar la carga en transformadores y prevenir daños mayores en la red eléctrica.
Impactados
El sector comercio es uno de los más afectados debido a que enfrentan pérdidas económicas, daños en equipos y dificultades para conservar sus productos ante los apagones que se registran semana a semana.
LA PRENSA Premium recorrió los mercados Guamilito y El Dandy, además de pulperías y pequeños establecimientos en las calles y avenidas de la ciudad, para conocer de primera mano cómo los apagones están dañando sus negocios.
En un comedor del mercado Guamilito, una encargada relató que al menos una vez por semana se quedan sin luz hasta 8 horas, desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde.
“No tenemos planta eléctrica, los alimentos aguantan en los freezers, pero sí preocupa porque nunca sabemos cuánto va a durar el apagón”, expresó.
La propietaria de otro comedor manifestó que los apagones suelen ser de una o dos horas, aunque también han enfrentado interrupciones más prolongadas. “Estos apagones dañan los aparatos, mandé a reparar un freezers y la arreglada me costó 4,500 lempiras”, lamentó.
Las pulperías también reportan pérdidas en ventas debido a las altas temperaturas y la falta de ventilación cuando no hay energía eléctrica.
Karla Castellanos, dueña de una pulpería cercana al mercado, explicó que los apagones son frecuentes entre semana. “Perdemos de vender porque los frescos se ponen calientes, con estos calores la gente ni quiere entrar porque los ventiladores no funcionan, a veces llegan, pero ni se bajan del carro porque no hay energía”, comentó.
En otros negocios dedicados a la venta de alimentos perecederos, el temor principal es perder la mercancía. La gerente de un restaurante aseguró que, aunque algunos apagones han sido breves, sí afectan productos como helados y otros congelados que se derriten rápidamente.
Mientras tanto, en un puesto de lácteos del mercado Guamilito, un joven dependiente identificado como Jexer relató las dificultades para conservar quesos y otros productos refrigerados. “Cuando se va la energía por hasta tres horas sí se complica mantener el producto”, dijo.
En el mercado El Dandy, los comerciantes aseguraron que los apagones son constantes y que incluso quienes cuentan con plantas eléctricas enfrentan costos elevados para mantenerlas funcionando.
La dueña de una carnicería explicó que los apagones afectan directamente la cadena de frío necesaria para conservar la carne.
“Tenemos planta, pero nos afecta el gasto en combustible, la planta no logra levantar completamente los equipos fríos y tenemos que tener mucho cuidado con el producto”, señaló.
La comerciante recordó que el pasado viernes permanecieron sin energía durante gran parte del día. “La luz regresó hasta las 3:00 de la tarde. Que se pongan las pilas para resolver lo de la energía porque el pueblo es el que resiente esto", reclamó.
En otra carnicería del mismo mercado, dos jóvenes que trabajaban cortando carne afirmaron que los apagones ocurren varias veces por semana. “Hoy se fue la luz y duró media hora, hace poco perdimos un equipo por un apagón y reparar el congelador costó 32,000 lempiras”, denunciaron.
Los vendedores de mariscos también reportaron severas afectaciones. “Esto molesta bastante, se me arruinaron dos freezers y nadie responde por eso, aquí he tenido técnicos varias veces. Hoy hubo un apagón de una hora y la semana pasada hubo uno por cinco horas”, expresó, con frustración una comerciante.
Los pequeños empresarios y emprendedores coincidieron que los apagones diarios no solo generan pérdidas económicas, sino que también alejan a los clientes y ponen en riesgo productos que requieren refrigeración constante. A su vez, dijeron que esperan soluciones que permitan reducir la frecuencia de apagones, cortes programados y evitar mayores daños a sus negocios.
Esta situación no solo ocurre en San Pedro Sula, ya que en Sulaco, Marale, Olanchito, Cholma y otros municipios, se reportan apagones que duran hasta 48 horas.
Planificación
La expresidente del Colegio Hondureño de Economistas, Liliana Castillo, alertó que los apagones eléctricos se han intensificado debido a las fuertes olas de calor y al aumento en la demanda energética, situación que está afectando gravemente a todos los sectores productivos del país.
Cuando el consumo de energía se incrementa por las altas temperaturas, los equipos del sistema eléctrico se sobrecalientan, provocando interrupciones en el suministro. “Entre más demanda existe, se sobrecalientan los equipos y hay que estar con apagones”, señaló.
Las fallas eléctricas afectan tanto a viviendas como a negocios, especialmente aquellos dedicados a la venta de alimentos y productos perecederos. Las grandes empresas logran enfrentar parcialmente la situación gracias al uso de generadores eléctricos, aunque esto implica mayores costos de operación que finalmente terminan trasladándose al consumidor mediante aumentos en los precios.
Mientras tanto, los pequeños negocios son los más perjudicados, ya que muchos no cuentan con sistemas de respaldo energético. “Los productos que manejan son perecederos e incurren en muchas pérdidas”, manifestó.
La economista advirtió q mientras no se resuelva el problema energético, será difícil atraer nuevas inversiones al país. “Con estos apagones que se dan, sobre todo en períodos de calor intenso y durante más horas, no vendrá ninguna inversión”, afirmó.
Prácticamente todos los sectores productivos enfrentan consecuencias por las interrupciones eléctricas.
En el caso de las maquilas, muchas han logrado resolver parte del problema debido a que cuentan con plantas generadoras y gozan de exoneraciones fiscales, pero otros sectores no tienen la misma capacidad de respuesta.
El sector agrícola enfrenta complicaciones, especialmente los grandes productores que dependen de sistemas de riego y pozos que funcionan con energía eléctrica, si esta no funciona, tienen problemas para regar sus cultivos.
Asimismo, se presentan afectaciones en el comercio, hoteles, restaurantes y el turismo en general debido a que los sistemas de aire acondicionado y aparatos de refrigeración dejan de funcionar en medio de temperaturas extremas.
La crisis energética también golpea al sector de telecomunicaciones y financiero, ya que gran parte de las transacciones y comunicaciones dependen actualmente de la electricidad y del Internet. Muchas personas quedan incomunicadas al no poder cargar sus celulares durante los apagones; ahora la mayoría de transacciones se hacen en línea mediante celular o computadora.
De igual forma, el sector transporte resulta afectado indirectamente debido a los congestionamientos vehiculares provocados por semáforos apagados, lo que genera largas filas y un mayor consumo de combustible entre los usuarios.
De igual manera, los apagones afectan gravemente los sectores de salud y educación. En el área sanitaria provocan interrupciones en cirugías, consultas médicas, exámenes radiológicos y análisis de laboratorio, poniendo en riesgo la atención de los pacientes. En educación, limitan el uso de computadoras en laboratorios, ventiladores en las aulas y dificultan que los estudiantes puedan realizar sus tareas e investigaciones escolares.
En opinión de la expresidente del Colegio Hondureño de Economistas, los apagones perjudican el crecimiento económico de Honduras y dificultan el dinamismo de las actividades productivas.
Antecedente
Entre 2022 y 2024 se registraron 34,504 apagones en Honduras, según datos del Centro Nacional de Despacho, siendo 2024 el año más crítico con la mayor cantidad de interrupciones del servicio eléctrico.
Aunque considera complicado cuantificar con exactitud las pérdidas económicas, aseguró que prácticamente todas las actividades del país resultan afectadas por la falta de energía.
Entre las acciones prioritarias, señaló, la necesidad de fortalecer la gestión de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, mantener subsidios para los sectores más vulnerables y reducir las pérdidas de energía tanto en áreas residenciales como comerciales e industriales.
También enfatizó la importancia de cobrar la energía al costo real para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema. “Si compramos caro y vendemos barato, ninguna empresa saldrá adelante”, indicó.
A su vez, creyó necesario mayores inversiones en distribución y transmisión eléctrica para mejorar la estabilidad del sistema y disminuir las pérdidas. Honduras registra niveles de pérdidas energéticas superiores al promedio regional; es decir, tiene el doble de pérdidas que los demás países de la región.
El asesor de la Asociación Nacional de la Micro y Pequeña Industria de Honduras (Anmpih) en el valle de Sula, Efraín Rodríguez, expresó preocupación por el incremento y prolongación de los apagones eléctricos registrados en las últimas semanas, asegurando que están provocando fuertes pérdidas en la actividad productiva.
Rodríguez señaló que desde la semana pasada los emprendedores y pequeños empresarios han enfrentado apagones que superan las cuatro horas diarias, afectando principalmente las jornadas de trabajo en negocios de producción y alimentos.
“Los cortes más prolongados nos quitan prácticamente la jornada de trabajo, sobre todo en producción y en negocios de alimentos que manejan horarios específicos”, manifestó.
El representante de la Anmpih consideró que sería más manejable para el sector enfrentar dos cortes de tres horas distribuidos durante la semana, en lugar de apagones extensos que paralizan completamente las operaciones.
Rodríguez explicó que los negocios más golpeados son aquellos de micro y pequeña escala que dependen totalmente de la energía eléctrica y no cuentan con generadores de respaldo.
Entre ellos mencionó restaurantes, comedores, cafeterías y otros emprendimientos que, pese a los apagones, deben continuar asumiendo obligaciones como el pago de salarios y costos operativos.
La incertidumbre aumenta debido a los anuncios sobre posibles incrementos en las tarifas eléctricas para los próximos meses, puesto que tampoco existe una estrategia integral para resolver la crisis energética, solo medidas paliativas.
El empresario detalló que cortes de entre seis y ocho horas semanales pueden traducirse en una reducción aproximada del 1% en la actividad productiva mensual de muchos negocios. “A eso le sumamos la inflación, lo que vuelve todavía más difícil sostener las operaciones”, agregó.
Rodríguez sostuvo que los problemas energéticos responden tanto a factores internos como externos relacionados con la Enee, por lo que pidió al Gobierno implementar soluciones de mediano y largo plazo.
“El Gobierno debe tomar medidas más amplias y ver cómo resolver este problema de manera estructural”, afirmó. El representante empresarial también lamentó la falta de programas de apoyo financiero para el sector informal y los pequeños emprendedores.
Recordó que en administraciones anteriores existía el programa “Crédito Solidario”, que ofrecía financiamiento con tasas de interés del 12%, pero que fue eliminado.
De su lado, el presidente del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Stenee), Miguel Aguilar, aseguró que las altas temperaturas se han convertido en el principal factor que está afectando actualmente el sistema eléctrico nacional, provocando sobrecargas en transformadores y equipos de distribución.
Aguilar dijo ser consciente que los apagones y fallas en el suministro energético generan múltiples afectaciones para la población. “El no tener energía o que se vaya la luz causa averías en los equipos de las casas si no cuentan con una protección adecuada”, manifestó.
El dirigente sindical recordó que la electricidad es indispensable para actividades básicas y servicios esenciales, especialmente en temas de salud, donde muchas personas dependen de ventiladores, equipos médicos y sistemas eléctricos para mantener condiciones adecuadas.
El problema actual no radica principalmente en la falta de generación eléctrica, sino en el impacto que las altas temperaturas tienen sobre la infraestructura energética. “La temperatura es el enemigo número uno del sistema ahorita”, afirmó en conversación con este medio.
El calor extremo provoca sobrecargas en transformadores de subestaciones y redes de distribución, además de afectar los equipos interconectados al sistema nacional. Las fallas se producen principalmente durante las horas pico de consumo, cuando aumenta considerablemente la demanda energética debido al uso intensivo de ventiladores, aires acondicionados y otros aparatos eléctricos.
Aguilar advirtió que los apagones y los problemas en el suministro eléctrico podrían incrementarse tras registrarse una caída significativa en la facturación del sistema energético. Según explicó, la reducción en los ingresos estaría afectando la capacidad operativa y financiera del sector eléctrico nacional.
Algunas regiones del país presentan mayores vulnerabilidades que otras. En el caso de San Pedro Sula ,los apagones han sido menos severos desde el año 2024 debido a que la ciudad cuenta con más líneas de transmisión y un sistema más robusto, pero todavía existen transformadores sobrecargados en algunas subestaciones que necesitan ser reemplazados y ampliados.
En contraste, La Ceiba enfrenta problemas por la falta de una línea de transmisión adicional y por limitaciones en la potencia firme del sistema. También hay grandes afectaciones en la zona del Aguán, Olancho, así como en Danlí y la región occidental del país, donde las largas distancias de transmisión complican la estabilidad energética.
En el caso de Tegucigalpa, las fallas se deben principalmente a sobrecargas, aunque la capital tiene la ventaja de contar con anillos de interconexión que permiten reconectar circuitos alternos y reducir parcialmente el impacto de los cortes.
Metodología
- Análisis a partir del registro de eventos de transmisión reportados por el Centro Nacional de Despacho de la Enee entre el 1 de abril al 12 de mayo. En los registros de algunos apagones no se especificó cuánto tiempo duró la desconexión, por lo que cálculo del acumulado de horas es una estimación.