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Múltiples denuncias de acoso sexual registró la UNAH antes de pandemia

La Universidad Nacional Autónoma de Honduras contabilizó a nivel nacional más de 50 denuncias entre 2015 y 2019.

San Pedro Sula, Honduras.

Insinuaciones, invitaciones, coacciones e inacción son parte del campo fértil que engloba los casos de acoso sexual que afectan en su mayoría a estudiantes mujeres de primer ingreso y miembros de la diversidad sexual en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), la más grande e importante del país.

El número de casos oficiales sobre acoso sexual en los últimos años que ha registrado la máxima casa de estudios es muy bajo en contraste con la realidad de lo que se ha vivido a lo largo del tiempo al interior de las aulas de clase, pasillos, oficinas y otros espacios de sus diferentes campus.

Pocos niegan la realidad de lo que ha ocurrido dentro de la Unah pese a los esfuerzos aplicados por la misma universidad para contrarrestar el problema, donde muchos de ellos ha sido asertivos y de buena fe.

$!La Universidad Nacional Autónoma de Honduras posee un reglamento interno para regular el acoso sexual.

Que “las mujeres estudiantes están sentadas sobre la nota”, que “la tienen más fácil porque pueden pasar una asignatura con sólo coquetear”, que “ellas tienen la culpa por no haber denunciado” o que “exageran sobre el comentario de un catedrático en clase”, esa es la tradicional cápsula justificatoria que prevalece en una parte de la comunidad universitaria, pero que rompe espíritus de superación, acaba con carreras y curiosamente deja intacta a las instituciones.

Críticos del sistema coinciden que se debe mejorar la aplicación del reglamento, los mecanismos de atención, la comunicación entre jerarquías y subalternos que en muchos casos termina opacando la voz de quienes se sitúan en la parte baja de la pirámide profesional.

$!La mayor cantidad de casos de acoso sexual ocurren en las principales ciudades del país: San Pedro Sula y Tegucigalpa.

Quienes cuestionan esta problemática aducen que el silencio continúa siendo espeso y que el acoso sexual aún es ocasionado en su mayoría por hombres en una posición de poder que se tiñe de otros tonos y consecuencias, desde descrédito y traslados hasta la venganza académica (negación de becas, investigaciones, mala valoración de trabajos y calificaciones).

Cifras

De acuerdo con datos oficiales de la Unidad Contra el Acoso Sexual, del Comisionado Universitario, a los que accedió LA PRENSA, en el año 2015 apenas se registraron de manera oficial nueve casos de acoso, ocho en 2016, seis en 2017, 15 en 2018 y 15 en 2019. Estos corresponden a una línea de investigaciones, algunos se acreditaron y otros no.

El tipo de atención sobre acoso sexual que trabaja la Unah también encierra la categoría de “orientaciones”, que es aquello que no llega a ser una denuncia; es decir, cuando los estudiantes hacen consultas y exponen un caso, se les explica el procedimiento que se sigue para investigar, pero la víctima no interpone una denuncia como tal, lo que no es obligatorio.

$!En los últimos años fue escasa la cantidad de denuncias interpuestas ante el Comisionado Universitario.

En una exploración de los informes anuales del Comisionado Universitario se encontró que en el año 2015 hubo 74 atenciones sobre acoso sexual (no todas son denuncias), 33 en 2016, 31 en 2017, 88 en 2018, 84 en 2019 y 22 en 2020 (año marcado por el inicio de la pandemia del covid-19).

En entrevista con LA PRENSA, Dayanara Guillén, oficial de la Unidad Contra el Acoso Sexual, de la Unah, reveló que de acuerdo con sus estadísticas, las mujeres siguen siendo el principal blanco del acoso sexual, ocurriendo en su mayoría, de docentes hombres hacia sus estudiantes mujeres y entre los mismos estudiantes.

“Los casos que logramos acreditar los remitimos a la Junta de Dirección Universitaria para que luego sean enviados al Ministerio Público. En la unidad únicamente nos encargamos de probar el indicio de participación, no somos jueces y el proceso legal sólo es desde el punto de vista administrativo”, aclaró.

“No estamos facultados a despedir a nadie, sólo recomendamos sanciones. El mayor porcentaje de casos que tenemos es de docentes hombres a estudiantes mujeres, de igual manera entre estudiantes y personal administrativo, del mismo sexo y diferente”, dijo.

$!Dayanara Guillén es la encargada de liderar la investigación de los casos de acoso sexual a nivel nacional.

Al ser consultada sobre la rama de valoraciones en los casos, apuntó que “en el proceso se analizan los elementos que den señales de lo sucedido, cada caso es diferente, se hace un trabajo investigativo de oficio, incluso han habido situaciones que ocurren fuera del predio universitario, entonces la unidad se desplaza hasta esos sitios siempre y cuando los involucrados sean parte de la comunidad universitaria”.

El cuadro de sanciones de la Unah está dividido en faltas leves y graves, depende del nivel de los hechos y la persona involucrada.

1. Si es un docente la persona acosadora: se empieza por una amonestación escrita con copia a su expediente, luego una suspensión de hasta ocho días sin goce de salario, la pérdida de derecho a un ascenso o promoción de hasta dos años. La más grave es el despido o cancelación sin responsabilidad indemnizatoria por parte de la universidad.

2. Si es un estudiante la persona acosadora: lo primero es una amonestación por escrito con copia a su expediente, suspensión de clases de hasta ocho días, expulsión limitada desde un período hasta dos años. El castigo más grave es una expulsión definitiva que es aplicada por el Consejo Universitario.

Según el reglamento interno, lo primero que una víctima de acoso sexual debe hacer es llegar a las oficinas competentes, contar el caso y dejarlo por escrito para que entre en una etapa de análisis y sea admitido. En los tres días siguientes se lleva a cabo la notificación escrita de denuncia a la otra parte para que pueda responder e indique los medios de prueba que va a utilizar en la audiencia.

Posteriormente se citan a ambas partes para el “juicio interno” o audiencia de práctica de la prueba, donde cada uno llega con su apoderado legal, pero si alguien no puede costearse un abogado, la universidad a través de su consultorio jurídico debe brindar el apoyo correspondiente. En la audiencia cada una de las partes presenta sus elementos, también se llevan a cabo declaraciones y preguntas; aunque una de las partes no se presente, la audiencia siempre se debe desarrollar.

Cada denunciante debe tener en cuenta que sus casos deben quedar por escrito para que hayan fundamentos suficientes, y en caso de concretarse, haya un sustento en la línea de recomendaciones para aplicar la sanción por parte de la rectoría. Teóricamente, mientras se desarrolla el proceso, si un estudiante lleva clases con ese docente denunciado, inmediatamente se debe enviar un oficio al superior que corresponde para hacer el traslado a una de las partes, de lo contrario, el denunciado no puede realizar evaluaciones académicas mientras no concluya la etapa.

El reglamento también indica que una vez finalizado el proceso y si no se acreditó el caso, la persona afectada (en caso de ser estudiante) debe recibir apoyo si su deseo es no cursar más clases con el denunciado. La Unidad Contra el Acoso sexual es la única facultada para abordar esta problemática, desde su creación se han suscitado hasta despidos de docentes y personal administrativo.

“La mayoría de nuestros casos son acreditados, pero se nos dificulta cuando la víctima abandona el proceso y nos toca continuar solos y con pocos elementos, ya que las reglas no permiten desentimientos ni conciliaciones”, añadió la abogada.

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La encargada de la unidad señala, que aunque estén identificados, debido a principios de confidencialidad no pueden brindar los nombres de los campus donde ocurre con frecuencia el acoso sexual, “pues genera una estigmatización”. A criterio de la especialista, comprobar un caso de acoso sexual “no es fácil, pero sí se ha logrado, hemos tenido muchas sanciones, lo que sucede es que no se pueden difundir las resoluciones, es allí cuando la gente piensa que no hay respuesta porque miran que los acosadores regresan a la universidad, pero en algunos casos únicamente son sanciones menores”, expuso la también máster en Criminalística.

Los casos duran un promedio de 15 días y según esta unidad, no existe morosidad, aunque una de las dificultades que enfrentan es que sólo tienen una persona encargada para liderar las investigaciones de denuncias a nivel nacional. “Sé que hay miedo a represalias después de denunciar, pero es importante tomar en cuenta que si no hablamos nunca se erradicará el acoso sexual, la persona debe acercarse para garantizarle el mayor apoyo, confidencialidad y transparencia en el proceso”, concluyó.

El Ministerio Público (MP) no cuenta en sus archivos o registros con información desglosada que indique la cantidad de denuncias abordadas con relación a casos de acoso sexual en la Unah. De acuerdo con nuestras indagaciones, sus estadísticas únicamente reflejan que hubo 136 denuncias por acoso sexual a nivel nacional desde el año 2015 al mes de agosto de 2021.

Testimonios

Julissa Rivas es una estudiante de la carrera de Periodismo en Ciudad Universitaria, mencionó que en años anteriores, sobretodo en 2014 y 2015 sufrió acoso sexual en uno de los campus regionales con docentes de la carrera de Derecho y otras áreas. Vivía en la colonia Villas del Sol, en San Pedro Sula, llevaba clases de noche y los guardias que pasaban en la universidad me decían cosas como ´que bonita y que rica estás´, me incomodaba, me daba miedo e incluso trataba de buscar otras salidas”, relató.

“Uno de los docentes con quien llevé clases comenzó prestándome un libro y después escribiéndome para que saliera a comer con él, incluso cuando me miraba en la calle decía cosas e insistía. En otro caso, uno de los maestros de Derecho decía durante la clase que las mujeres lo provocábamos cuando llegábamos con vestimenta sexi, él presumía que le insinuábamos, pero no es así, porque uno no se viste de esa manera para que lo acosen o para que los docentes nos miren de otra manera”, discrepó la universitaria.

$!El temor a represalias invade a la mayoría de víctimas de acoso sexual.

Otra estudiante de Periodismo en Ciudad Universitaria, quien prefirió omitir su identidad, comentó que “en el tercer período del año 2019 iba a la clase de las 11:00 am, recuerdo que me tocaba exponer y que faltaban 20 minutos para entrar. En ese lapso de tiempo me fijé que poco a poco se estaba acercando un joven no vidente, sentí empatía por él y le ayudé a que se sentara, luego él confiado se sentó a la par mía y empezó a platicarme”.

“Poco a poco sentía que me estaba tocando los pies, por lo que le pregunté qué andaba buscando, él no me respondió y siguió tocando mis rodillas hasta llegar arriba por las piernas, eso no me gustó y le volví a preguntar qué pasaba, luego me pidió que le ayudara y que lo llevara al edificio B1 porque solo no podía llegar”, prosiguió.

“Cuando íbamos subiendo las gradas le dije que no podía ir hasta el B1 porque me tocaba exponer, pero él me pidió una vez más que no lo dejara. Cuando llegamos a paseo Hollywood pidió que lo sentara en alguna banca y de pronto noté que estaba tocándose frente a todos, en ese momento no supe qué hacer, me sentí avergonzada y muy nerviosa, me aparté inmediatamente, después gritó que mi olor había quedado impregnado en él y que podía sentirlo en cualquier lugar donde yo estuviera”, amplió.

“Después de eso no pude entrar a la clase, fui a llorar al baño y regresé a casa, pero de algo estoy segura, él no era no vidente al 100% o tenía a alguien que le indicaba dónde se encontraban las muchachas que andaban con sandalias, porque al tiempo me di cuenta que no fui la única que sufrió de ese tipo de acoso por parte de él”, cerró diciendo la joven.

$!Rutilia Calderón remarcó sobre la importancia de que el Comisionado mantenga una estrecha relación con las entidades encargadas de judicializar los casos.

La ex vicerrectora académica de la Unah, Rutilia Calderón, recordó que la universidad es pionera a nivel de América Latina al haber creado la instancia del Comisionado Universitario para promover y salvaguardar los derechos de la comunidad; sin embargo, lamentó que hasta ahora no haya logrado alcanzar la relevancia que este merece, sobretodo porque “la universidad no es una isla, sino que forma parte de una sociedad en donde la violencia en sus diferentes dimensiones es uno de los principales problemas que aqueja una sociedad como la hondureña”.

”Todos los miembros de la universidad están expuestos a situaciones que lesionan la dignidad y los derechos, entre ellos el acoso sexual, por lo tanto, el Comisionado juega un papel importante para garantizar el respeto y la justicia, sobretodo porque la Unah es el Estado hondureño a nivel de la educación superior”, expuso la académica.

Calderón instó a los entes competentes a realizar las investigaciones y aplicar las medidas correspondientes. “Sabemos que hay debilidades, primero en la universidad no hay una cultura de la denuncia y luego en el campo de la investigación, donde es necesario evaluar cómo se actúa cuando se reciben las denuncias y si se cuenta con el personal suficiente y de calidad con las competencias que se requieren”, especificó.

Acompañamiento

Damicela Mayes, coordinadora de la unidad de mujer, del Centro de Derechos de las Mujeres (CDM) en San Pedro Sula, indicó que una de sus funciones es brindar seguimiento a este tipo de situaciones a través de organizaciones feministas universitarias.

Recordó que hace unos cuantos años atendieron tres casos de acoso sexual en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (Unah-vs), donde las víctimas eran estudiantes de primer ingreso, los catedráticos fueron llevados al Comisionado y hubo testigos valientes que acuerparon las denuncias.

$!Damicela Mayes invitó a las víctimas a avocarse al Centro de Derechos de la Mujer en caso de sufrir acoso sexual.

“Sucedía que uno de los docentes tocaba los glúteos de una alumna y también hubo conversaciones fuera de lo profesional en un área de profesores, en ese momento una de las sanciones fue destituir al denunciado, aunque las jóvenes optaron porque los casos no se consolidaran en el Ministerio Público”, comentó.

“Es importante que la universidad siga dando a conocer el reglamento, capacitar al personal sobre las nuevas masculinidades debido a que la sociedad siempre piensa que es la mujer quien provoca por usar minifaldas o algo más extrovertido, cuando tenemos el derecho de vestir como querramos”, acotó.

El abogado penalista Ramón Barrios aclaró que aunque la universidad sancione al acosador, debe enviar obligatoriamente el expediente al Ministerio Público para que este emita la acción penal.

“Esto fue parte de lo que se cuestionó del nuevo Código Penal, ya que el mensaje que se mandó es que se puede acosar sexualmente, que no hay repercusiones que valgan y que se puede salir sin pisar una prisión”, crítico Barrios.

$!El abogado y docente Ramón Barrios pidió a las víctimas no quedarse calladas y denunciar.

“Normalmente la víctima no denuncia, incluso cuando los casos llegan al Comisionado, siete de cada 10 son declarados sin procedencia, hay una impunidad administrativa, por eso reto al Comisionado a que me demuestre cuántas de esas denuncias han llegado a concretarse en sanciones”. El togado recomendó a las víctimas denunciar, no quedarse calladas, hablar el problema con sus amigos e ir todos juntos a interponer la queja para que el Comisionado sienta mayor presión.

“Normalmente el acosador actúa ahora con las redes sociales, es por ello que sugiero a las víctimas que lo provoquen y hagan que les escriba algo comprometedor para que quede por escrito y hayan pruebas eficaces. Como docente de la universidad, lo que puedo decir es que si bien es cierto, esta posición nos pone en condición de poder, la ética es primordial, prefiero el respeto y admiración por la capacidad de enseñanza, que por ser un vulgar acosador”, concluyó el exjuez de sentencia.

Hostigamiento sexual en Honduras
Nuevo Código Penal

Cuando un acoso se da entre iguales, la pena es de 1 a 3 años, pero hay agravante cuando la persona se aprovecha de su grado de autoridad, ejemplo docente-estudiante, por lo que la pena se aumenta en un tercio, aún así no supera los cinco años.

Desconfianza en el Comisionado

Las asociaciones estudiantiles coinciden que anualmente crece el número de casos de acoso sexual en los pasillos y aulas de la universidad, sin embargo, aseveran que no existe una confianza plena en el Comisionado, por lo que muchas de las víctimas deciden avocarse a movimientos feministas o las mismas asociaciones para buscar respaldo.

”No hay un registro a cabalidad de los casos que ocurren, pero eso ha sido un secreto a voces en la universiad. Como asociación conocimos dos casos de violación en la Unah-vs, a ese nivel de gravedad hemos atendido; denuncias hay muchas, la mayoría por parte de mujeres y miembros de la diversidad sexual”, indicó Marco Rubí, integrante del Movimiento Revolucionario Lorenzo Zelaya (Mer-LZ).

$!El sociólogo Marco Rubí exhortó al Comisionado a mejorar el clima de confianza entre la comunidad universitaria.

Rubí aseguró que en Ciudad Universitaria y en la Unah-vs es donde más casos se registran, pero no descarta que el problema se haya extendido a los centros regionales debido a que según él, no cuentan con las condiciones óptimas. El también sociológo atribuye esta incidencia a una práctica social sostenida en el tiempo, el reflejo de los niveles de educación y un machismo clásico.

“Hemos recibido casos de estudiantes de la diversidad sexual que no soportan los comentarios o supuestas bromas de los docentes que los señalan todos los días. Tal parece que estos grupos aún no son bien recibidos por parte de una sociedad conservadora”, agregó.

Rubí afirmó que en los últimos años estuvieron recibiendo sólo dentro de su asociación un promedio de 10 casos de acoso sexual por período académico.

La coordinadora de la Defensoría de la Mujer, del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), María José Gálvez, expuso que como institución también están facultados a brindar acompañamiento sobre quejas de particulares.

$!La abogada María José Gálvez recordó a las víctimas de acoso sexual que el Conadeh también es una instancia a la que pueden acudir en busca de ayuda.

“A las víctimas les damos una orientación de lo que deben hacer y seguimiento al proceso de denuncia ante la autoridad competente. El Conadeh sí recibe quejas de este tipo de casos, pero son números relativamente bajos, aunque la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer, en el ámbito educativo, señala que para atender las denuncias por discriminación es el Ministerio Público a través de la fiscalía que tiene que abordar las denuncias”, sostuvo.

Ante el aumento de hostigamiento sexual en las universidades, el equipo de psicólogos de Capi Integral, en San Pedro Sula, señala que se deben emitir protocolos para la prevención, investigación, gestión, mitigación, rechazo y sanción de dichas conductas.

Los expertos aducen que cuando las víctimas se encuentran en una situación de acoso sexual, la mayoría de ellas puede llegar a sentirse invadidas, vulnerables e inseguras. Otros sentimientos que se aglomeran entre las víctimas son vergüenza, impotencia y el enojo, llevando a desarrollar ansiedad, depresión y estrés post traumático.

Fabiola Lagos, psicóloga de Capi, detalló que las víctimas de acoso sexual tienden a sentir humillación, disminución de la motivación, pérdida de autoestima, aislamiento, deterioro de las relaciones sociales, ansiedad y depresión.

$!Fabiola Lagos opinó sobre la depreseión que pueden llegar a sufrir las víctima de acoso sexual en las universidades.

“Experimentar hostigamientos sexuales, además de ser un problema social, repercute de forma negativa sobre la salud. Un nuevo estudio en Costa Rica revela que las personas que sufren acoso sexual en la universidad y trabajo tienen un riesgo incrementado de padecer depresión y ansiedad”, textualizó.

La experta demandó que en estas situaciones se cuente con un marco legal nacional y sanciones administrativas para su efectivo cumplimiento. “Los gobiernos deberían promover campañas informativas y de sensibilización que sitúen el problema con toda su relevancia y que contribuyan a cambiar los roles y estereotipos de género que avalan el acoso sexual”, precisó.

Los estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que las políticas y prácticas contra el acoso sexual deberían incluir cuatro elementos principales: una declaración de criterios o principios, un procedimiento de denuncia que respete la confidencialidad, sanciones disciplinarias progresivas y una estrategia de formación y comunicación.