4 de cada 10 hogares en SPS alquilan: “Hay cero posibilidades de adquirir vivienda”
En las áreas urbanas, donde el costo de un espacio es mucho mayor, hay más casas rentadas. Según el INE, los hondureños destinan el 11.6% de sus ingresos a vivienda; expertos hablan del 30 o 60%
- Actualizado: 29 de abril de 2026 a las 23:30 /
Tegucigalpa, Honduras.- Una cortina —que quitó temporalmente por las altas temperaturas en la capital— era lo único que dividía la cama de la cocina improvisada que Glenda colocó en un cuarto que alquila en la colonia Villa Nueva.
Paga 2,000 lempiras mensuales que salen del empleo informal que tiene su esposo. A esa cifra se suman 1,000 lempiras de energía eléctrica. Lo que paga en alquiler y servicios representa el 40% del ingreso familiar, por eso viven "ajustados" cada mes.
"Como yo no trabajo, mi marido es el que trabaja; aunque sea con deudas, pero ahí vamos", comentó la joven de 32 años, al describir que el espacio “es una sola pieza.
En Honduras existen 2.5 millones de viviendas, pero el 19% son alquiladas (uno de cada cinco hogares), mientras que el 3.7% se trata de inmuebles comprados cuyos dueños siguen pagando en plazos. El 67%, además, son casas propias totalmente pagadas, según cifras de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH 2023-2024) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y el Banco Central de Honduras (BCH).
Glenda vive en un cuarto de 4x4 metros cuadrados junto con sus tres hijos y su esposo. No tiene privacidad. No hay lujos. Solo lo básico para sobrevivir. Cree que el pago mensual es adecuado pero no justo por el espacio, aunque no tiene otra opción porque "el dinero no nos da”.
Obtener una casa propia es un sueño imposible, sobre todo porque “no hemos hallado, por ejemplo, que alguien diga, 'mire le tenemos esta casa y la puede ir pagando en cuotas'".
Esta realidad golpea a una buena parte de la población hondureña, que ve inalcanzable adquirir una casa con el ingreso que perciben, porque en muchos casos está por debajo del salario mínimo. Incluso, mudarse tampoco es opción, pues en un espacio más grande el cobro supera los 5,000 lempiras, entonces su esposo trabajaría solo para pagar casa.
Amparo Canales, expresidenta del Colegio de Economistas de Honduras, afirmó que esto tiene que ver con factores económicos, financieros, estructurales y hasta por la planificación urbana. Es decir, en la ciudad es más caro acceder a una vivienda porque hay más demanda por la densidad poblacional.
Esto también lo reflejan los datos del INE y el Banco Central de Honduras, ya que en el área urbana casi tres de cada 10 viviendas son alquiladas (el equivalente al 29%) y el área urbana la cifra cae a 5.4%.
Estas cifras contrastan con los reportes de acceso a la vivienda propia, ya que en el área rural se observa más alcance, mientras que en la urbe menos personas compran una casa.
Para Canales, se trata de “un problema estructural”, ya que “se suman las tasas de interés y condiciones restrictivas de crédito. Aunque existen programas de vivienda social, son limitados para la demanda que existe, pero persisten las altas tasas hipotecarias y esto hace que los bancos, por ejemplo, soliciten altos pagos iniciales o pagos de seguros obligatorios o plazos que encarecen el costo final de la vivienda”.
Tenencia vs. calidad
San Pedro Sula, que según los expertos tiene mejores condiciones para el acceso a la vivienda propia, reporta las cifras más altas de alquiler, según los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del INE y el Banco Central.
En esa ciudad cuatro de cada 10 viviendas están alquiladas (el 38.3%), mientras que en Tegucigalpa hablamos de una de cada cuatro (el 26.9%).
Para la economista Liliana Castillo, los datos de San Pedro Sula explican por qué se le llama la ciudad industrial, pues muchos hondureños procedentes de otras ciudades y departamentos buscan un espacio para vivir allí de forma permanente o temporal por empleo. Eso impacta en la cifra de alquileres.
“Ellos lo que hacen es ir a alquilar vivienda, porque, de repente, ellos no tienen pensado quedarse definitivamente ahí. Posiblemente, depende de cómo les vaya, consideran esa opción, pero al inicio, lo que hacen es alquilar vivienda, sobre todo que es difícil para ellos ir a comprar”, explicó.
Dijo que, en el área rural el costo de alquiler es más cómodo, pero quienes arriendan lo hacen porque no son procedentes de la zona y necesitan un lugar donde quedarse, por eso las cifras de arriendo son más bajas en comparación con el área urbana.
Según el INE, en el litoral atlántico el porcentaje de viviendas alquiladas llega al 29.3%. En el occidente se arrienda el 24.6%, mientras que en el oriente supera el 27%. En Choluteca es donde se observa el menor número casas, apartamentos o cuartos en alquilados, con el 20.5%.
“El alquiler, sabemos que donde las áreas densamente más pobladas, como esas ciudades con mayor población, están buscando casas para vivir, el alquiler es mayor. Entonces, si usted compara las áreas, las más baratas serían las áreas enteramente rurales, que a veces tiene por cuestión de trabajo, alguna gente también se tiene que movilizar a las áreas rurales”, especificó Castillo.
Detalló que “muchas casas ya ni las alquilan, sino que las usan como Airbnb porque les va mejor, porque cobran más alto el alquiler, ya sea por días, por semanas. En términos rurales para Honduras, que la mayoría del territorio nuestro es rural, entonces en el área rural como no hay ese empuje de inversiones todavía, entonces los alquileres ahí son más baratos”.
Sobre el precio de alquiler, afirmó que depende del lugar, pues en algunos departamentos donde hay más inversión el costo es mayor. Por ejemplo, dijo que en Palmerola el precio de alquiler es mayor desde que instalaron el aeropuerto.
En cambio, en El Paraíso, un departamento donde predomina el cultivo de café y tabaco, es menor, aunque también depende si es la ciudad o un área rural.
Esta información contrasta al hablar de la adquisición de una vivienda propia, ya que los datos del INE muestran que en el área rural es más accesible comprar una casa en comparación con las ciudades.
Por ejemplo, las cifras muestran que en el Distrito Central el 61.4% de las viviendas eran propias y totalmente pagadas, mientras que el 5.1% las estaban pagando en plazos.
En San Pedro Sula, por su parte, solo el 49.8% eran propias y el 4.6% las seguían pagando.
Costos y ubicación
Ángelo, un joven que alquila en la colonia Godoy de Tegucigalpa, dijo que estuvo al menos un mes buscando un lugar donde vivir, hasta que encontró un espacio que estaba dentro de su rango de pago y, lo más importante, cerca de su trabajo.
“Son precios altos y ofrecen poco, con el argumento que están vendiendo la zona, porque es más concurrida, más segura o céntrica”, comentó el hondureño, quien destina el 30% de su salario al pago de un pequeño apartamento.
Recordó que había visto un apartamento en la colonia Las Colinas, pero cuando lo fue a ver era un monoambiente muy pequeño, donde no se iba a sentir cómodo. Además, debía pagar 6,500 lempiras, 500 más que en el lugar donde vive actualmente. A esto se sumaría el pago por transporte, el que se ahorra porque el apartamento que renta está a 15 minutos de su trabajo si se va caminando.
Victoria Medina, por su parte, quien vive en San Pedro Sula, afirmó que ella alquila desde hace seis años y, aunque ha buscado opciones para mudarse o acceder a una vivienda propia, no lo ha conseguido, ya sea por falta de ingresos o porque no encuentra un lugar donde pueda llevarse a sus dos perros de raza pitbull.
“Tenemos cero posibilidades de poder adquirir una vivienda, a menos que sea allá en Siguatepeque, en Puerto Cortés, no sé, fuera de la ciudad”, lejos del lugar en el que trabaja, afirmó.
Con 39 años, Medina dijo que a su edad sus abuelos ya tenían su patrimonio, mientras las nuevas generaciones se ven orillados a alquilar porque no cumplen los requisitos para un crédito.
“Para nosotros como tal, yo no encuentro programas específicos que digan, sí, vamos a apoyar a este tipo de personas que no tienen, porque, o sea, ¿de dónde me consigo una prima para una casa?”, lamentó.
La encuesta del INE y del Banco Central indica que los hondureños destinan el 11.6% de sus ingresos a vivienda y servicios básicos, un porcentaje que está por debajo de lo hablan los economistas.
El economista Claudio Salgado estimó que la cifra supera el 30%, pero todo depende de la zona y el tipo de vivienda que se alquila. Habló que se pueden encontrar lugares en los que el costo de alquiler es de 1,000 lempiras, pero están en zonas inseguras donde gobiernan las maras y pandillas.
En cambio, en los sitios en los que el alquiler es mayor, aunque sea un espacio pequeño, no es inferior a los 5,000 lempiras.
LA PRENSA Premium intentó contactar a la secretaria de Vivienda, Francis Argeñal, a través de la oficina de Relaciones Públicas, para abordar el tema, pero hasta la hora de cierre de esta edición no hubo respuesta.
Amparo Canales, por su parte, habló de un promedio del 60%, lo que incluye el pago de vivienda propia, servicios y alimentación, pero se trata de personas que forman parte de la clase media, porque “imagínese usted, para una persona que gana el salario mínimo o en un hogar que tienen dos salarios mínimos, esto se vuelve inalcanzable”.
Por eso, dijo, quienes están por debajo de ese rango salarial, como quienes ganan menos de 7,000 lempiras mensuales en el sector informal, la única opción que tienen es alquilar.
NOTA
Un reportaje periodístico de LA PRENSA y EL HERALDO en el marco de la campaña Hogares dignos, vidas plenas, con el apoyo de Hábitat para la Humanidad y el patrocinio de Banpaís.
Para ayudar
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