Niños dependientes a las pantallas: Padres usan tecnología como "niñeras electrónicas”

Estudio revela que uno de cada cinco niños y adolescentes hondureños pasa entre cuatro y ocho horas con sus dispositivos en redes sociales. Psicólogos advierten sobre problemas de atención, ansiedad y depresión

Niños dependientes a las pantallas: Padres usan tecnología como niñeras electrónicas”
  • Actualizado: 24 de agosto de 2026 a las 23:00 /
Tegucigalpa, Honduras

Alejandro nació con ambliopía, una condición que provoca que la visión en uno de sus ojos se desarrolle menos que en el otro. El médico dijo que también era conocida como “ojo perezoso” y que podía tratarse, pero debía seguir un tratamiento bastante rudimentario para corregirla: usar un parche casi todo el día en el ojo que veía mejor.

También dio una lista de instrucciones que terminaba con una solicitud clara: reducir rotundamente el uso de pantallas.

Con apenas ocho años, Alejandro camina casi todos los días con el parche en el ojo, pero el uso del celular es lo único que no ha podido regular, pues depende de la tecnología para todo: hacer tareas, jugar y hasta comunicarse con sus amigos o compañeros. Este uso excesivo está deteriorando su estado de salud, al punto de que el médico advirtió que, de continuar así, podría perder la visión.

El uso excesivo de pantallas en niños y adolescentes no solo está dejando afectaciones sensoriales y cognitivas en los menores, sino consecuencias físicas, como el caso de Alejandro.

El problema, de acuerdo con el psiquiatra Aaron Rodríguez, es que algunos padres “han convertido la tecnología en niñeras electrónicas”, porque “prefieren mejor que (los niños) estén con una pantalla a poder estar cerca de ellos, porque tienen que hacer otras actividades, entonces aprovechan y se va distorsionando”.

Incluso, esto se puede medir en las edades en que los niños tienen un dispositivo móvil. Antes era a partir de los 12 o 15 años. Ahora lo hacen cuando apenas son unos bebés.

El informe sobre Riesgos de las redes sociales para niños, niñas y adolescentes con un enfoque en trata de personas, realizado por Silva y Talero Consultores (Siltac), expone el acceso descontrolado de los niños hondureños a dispositivos tecnológicos, en muchos casos usados sin control ni supervisión de un adulto.

El estudio, basado en encuestas realizadas a 5,494 niños y adolescentes de 9 a 17 años, muestra que 87.9% de los menores consultados tenía un teléfono celular, mientras que el 17.9% contaba con una computadora o laptop y 12.5% con computadora o laptop. En contraste, sólo el 5.2% de los encuestados dijo no poseer ninguno de esos dispositivos.

Para Rodríguez, estos datos no son malos, el problema es cuando los niños se vuelven dependientes de estos dispositivos y, especialmente, cuando son menores de cinco años, ya que necesitan otro tipo de estimulación porque están en edad de desarrollo.

A su criterio, cuando reciben un dispositivo tecnológico a temprana edad, entonces se “fortalece el estímulo negativo porque se lo dejan con tal de que no haga el berrinche”.

Esto ocasiona que se vuelvan más desadaptativos y poco tolerantes a la frustración. “Esos niños y niñas, ante esos dispositivos como están inconstantes, con estímulos de recompensas rápidas de los contenidos, cuando ellos están expuestos a situaciones en las cuales hay que aprender a manejar la frustración, se ven más vulnerables porque no han aprendido y caen en situaciones de alteración en sus emociones”, advirtió.

“Es un efecto dominó que atrae a una serie de situaciones en sí, en lo que es el impacto del crecimiento y desarrollo del niño que está en formación de su estructura cerebral”, dijo.

El 88% de los menores hondureños dice poseer o tener al alcance un celular.
Centros educativos abrazan tercera edición de Mente Sana

Impactos emocionales y físicos de las pantallas

Mirza Lara, subdirectora general del Hospital Escuela, coincidió con Rodríguez, al explicar que muchos casos de adolescentes que atienden en pediatría en el Hospital Escuela están relacionados con enfermedades o transtornos ocasionados por el uso excesivo de celulares, tablets u otros dispositivos móviles, especialmente cuando los contenidos que miran no son educativos y se prolongan por varias horas.

Para ella, que un niño permanezca cuatro o cinco horas con un celular u otro dispositivo tecnológico es un signo de alarma, sobre todo cuando ocurre todos los días.

Los datos recopilados por Siltac evidencian que esto ocurre con mucha frecuencia en Honduras, pues, según la encuesta, el 11.7% de los menores utilizaba los dispositivos de cuatro a seis horas solo para estar en redes sociales, mientras que el 8% lo hizo por más de ocho horas. Esto significa que casi uno de cada cinco niños usaba las redes sociales durante cuatro horas o más al día, la mayoría para ver videos en TikTok o YouTube, o para jugar videojuegos.

"Este grupo puede estar expuesto a riesgos y presentar problemas de rendimiento escolar, irritabilidad, inseguridad, pérdida de identidad, alteraciones del sueño, aislamiento social y mayor contacto con contenidos inapropiados", señala el informe.

" Los padres prefieren mejor que (los niños) estén con una pantalla a estar cerca de ellos, porque tienen que hacer otras actividades, entonces se va distorsionando”
Aaron Rodríguez, psiquiatra

El documento, incluso, menciona que estar más de ocho horas en redes sociales es "elevado" hasta para los adultos y puede ser catalogado como dependencia digital.

En ese contexto, Lara explicó que el exceso de pantallas tiene efectos cognitivos, pues los niños presentan problemas de atención y concentración, se distraen rápido y no pueden controlar los impulsos. También repercute en el rendimiento escolar, porque disminuye el aprendizaje.

“Estos niños suelen dormirse más tarde, obviamente duran menos el imperio del sueño... la calidad del sueño es peor, tienen mayor dificultad para conciliarlo y al día siguiente andan somnolientos y con cansancio, porque como no duerme bien el cuerpo no se recupera y ellos andan así como agotados o cansados”, aseguró.

Al igual que Rodríguez, afirmó que son niños más irritables, con tendencia a cambio de humor, presentan ansiedad y cuadros depresivos, pero también tienen problemas de conducta y en la adolescencia o adultez son más propensos a ser diagnosticados con problemas de salud mental.

" La exposición continúa de luces pantallas en horas prolongadas causa varios síntomas: llegan por cuadro depresivo, de ansiedad y problemas osteomusculares”
Mirza Lara, subdirectora del Hospital Escuela
Lea la historia sobre adicción a pantallas y redes sociales: ¡Atrapados!

“Otro apartado puede ser el sedentarismo con el peso; niños que cuando están en las pantallas no se acostumbran a hacer ejercicio, no tienen un juego activo y las actividades al aire libre están disminuidas, entonces aumenta el sobrepeso y la obesidad”, advirtió.

También presentan problemas en la vista, porque la dependencia de las pantallas ocasiona fatiga ocular, resequedad en los ojos, ardor y visión borrosa, lo que, a su vez, provoca dolores de cabeza.

“También presentan dolor músculo esquelético, que es lo que produce el uso de las pantallas en el músculo; tienden a tener más dolor cervical de la espalda y el cuello por las posturas dolor de espalda, una mala postura, y dolor en los hombros y en las muñecas cuando uno está con el celular mano hasta el dedo duele”, detalló.

A esto se suma, según la experta, que no son niños sociables, pues prefieren estar con una pantalla y, además, que no se relacionan con su familia.

Al ser consultada qué tan frecuente son estos casos en Honduras, afirmó que a la semana atienden al menos un caso por depresión, problemas de agresividad y hasta pensamientos delirantes por la dependencia de pantallas.

Los padres deben regular el tiempo en pantalla y el tipo de contenido que consumen sus hijos.
Depresión, ansiedad y TDAH, trastornos que más afectan a los niños

Padres deben regularlo

El psicólogo Óscar Medina, quien trabaja en el centro de salud de Zambrano, recordó que las nuevas generaciones de niños nacieron durante la cuarta revolución digital, cuando la tecnología está a merced de la población, lo que no significa que no debe haber una regulación.

“Nuestros niños van a nacer con inteligencia artificial ya casi incluida, sin embargo, sí puede haber un punto en el cual medir el uso, no sobreexponernos a las redes sociales, el que los niños si se les dio antes de tener la información, el controlar el uso por una hora y regular el tipo de video, porque generalmente cuando hay problemas es porque los niños dejan salir su curiosidad; si un video lleva a otro, comienzan a haber cosas que los atrapan mentalmente, como cosas de terror”, advirtió.

Medina explicó que esto repercute en los niños, en su desarrollo cognitivo y emocional, pero, además, pueden verse expuestos a problemas en su salud mental.

“Lo mejor que podríamos hacer es educar a los padres para que puedan comprender que, si bien es cierto, vivimos en una cuarta revolución digital, no es necesario o que entiendan que nuestro cerebro no está preparado para poder estar constantemente, las 24-7 horas del día en el teléfono, sino que sí, puede llegar a ser necesario, pero no indispensable para la vida”, recordó.

Consejos para padres

  • Limitar el tiempo de uso de celulares, tabletas y otras pantallas según la edad del menor.
  • Supervisar el contenido que consumen y evitar la exposición a videos inapropiados o dañinos.
  • No usar las pantallas como “niñera” ni para calmar berrinches, entretenerlos o ayudarlos a dormir.

Afirmó que, muchos niños, adolescentes o, incluso adultos, son tan dependientes de la inteligencia artificial que la usan como su diario personal, amigo y hasta psicólogo, y “puede llegar a generar un bien, tanto como una sobredependencia, porque imagínense cuando no hay energía eléctrica, todavía no tenemos energía autosustentable, y se va la energía, ¿en qué quedamos?”.

Lamentó que las generaciones actuales no están explorando el mundo como antes, pues para ellos la distracción más rápida es un móvil, computadora o tableta. Dijo que los padres son los llamados a regularlo, dependiendo de la edad, pero cuando son menores lo ideal es una hora diario o una hora cada ciertos días a la semana, mientras que con los adolescentes es de estar pendiente del tipo de contenido que miran.

“De acuerdo a cómo los niños se vayan desarrollando, de acuerdo a su salud mental, pues es como vamos a tener nuestra sociedad más adelante. Si bien es cierto, hay que enfocarnos en qué es lo que pasa con los niños, pero muchas veces los causantes de los problemas que tienen los niños y adolescentes son los mismos padres”, indicó.

Lara coincidió con Medina y recomendó “no utilizar pantallas como una niñera, no para detener una rabieta, no para conseguir que el niño coma, para mantenerlo tranquilo, hay que evitar una pantalla y para evitar que no se aburra no se recomienda usar pantallas”.

Aconsejó no exponer a los menores a dispositivos móviles antes de los dos años, establecer límites de uso, horarios y regular los contenidos. “Una hora antes de dormir evitar las pantallas y evitar que se queden durmiendo con la pantalla allí en la cama”, puntualizó.

Te gustó este artículo, compártelo