Con su mochila al lado de sus pies, Orestila Díaz, una joven de 31 años, se sentaba en una banca del Hospital Psiquiátrico Mario Mendoza.
Marcada por los trastornos mentales, su vida es una batalla diaria de supervivencia.
“A veces me toca sacarla de urgencia, porque me empieza a golpear y a insultarme. También me ha quemado el dinero”, relató Alfonso Posadas, su esposo.
Oriundos de El Corpus, Choluteca, se ven obligados a viajar más de tres horas para llegar al Hospital Mario Mendoza, el único centro psiquiátrico cercano.
Honduras solo cuenta con dos hospitales para tratar trastornos mentales: el Santa Rosita, que recibe a pacientes en estado crítico, y el Mario Mendoza, que atiende a una población que clama por ayuda.
Según Mario Aguilar, director del Mario Mendoza, actualmente, un promedio de 250 personas diarias visitan ese hospital, mientras que el área de emergencia atiende a 700 personas a la semana.
“Atendemos un flujo de pacientes de 250 solo en consulta externa y en el área de atención de niños y adolescentes en crisis, que es un flujo más bajo”, comentó Aguilar.