Aeropuerto Villeda Morales opera entre el deterioro y la baja inversión

En un año bajo su administración, Empresa Hondureña de Infraestructura y Servicios Aeroportuarios S.A (Ehisa) solo ha invertido $2 millones.

En 20 años de concesión, la cual concluyó en septiembre de 2020, InterAirports le restó competitividad al Ramón Villeda Morales. Fotos: Amilcar Izaguirre.
En 20 años de concesión, la cual concluyó en septiembre de 2020, InterAirports le restó competitividad al Ramón Villeda Morales. Fotos: Amilcar Izaguirre.

SAN PEDRO SULA

El Aeropuerto Internacional Ramón Villeda Morales (SAP), hasta hace dos años el más importante de Honduras, entró en un proceso de abandono, desde el punto de vista de las inversiones, y se transformó en una terminal que ofrece un servicio degradante a pasajeros y otros usuarios a los que no les permiten ni poner un pie en el lobby.

El Gobierno, por medio de la Empresa Hondureña de Infraestructura y Servicios Aeroportuarios S.A. (Ehisa), retomó provisionalmente a finales de septiembre de 2020 la administración del Villeda Morales (después de 20 años de una improductiva concesión explotada por InterAirports) para de una vez ofrecerlo en un concurso internacional con asesoría del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero después de un año aún no hay un llamado a una licitación.

Periodistas de Diario LA PRENSA han constatado que Ehisa, una empresa “privada” creada con dinero estatal, no invirtió ni en nuevas obras de infraestructura contra inundaciones para proteger la terminal de pasajeros y la pista que en noviembre pasado estuvieron anegadas durante los huracanes Eta y Iota. Tampoco ha adquirido tecnología para modernizar los servicios y mucho menos ha construido nuevas áreas que le permitan a los usuarios gozar de una mejor atención.

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Usuarios esperan al lado de un barril de basura y a la sombra de palmeras y un árbol de mango.

En una entrevista telefónica, Mauro Cisneros, gerente financiero de Ehisa, le dijo a LA PRENSA que esa empresa “sí ha invertido y ha comprado máquinas de rayos X de triple visión” en un plan de inversión de L50 millones ($2 millones)”

También, de manera obligada, porque la inundación destruyó el sistema informático, equipo de navegación aérea, circuito de luces de la pista y lo mantuvo fuera de operaciones durante un mes y medio, Ehisa invirtió en la reposición de todos esos instrumentos y herramientas.

Los daños en el aeropuerto en noviembre ascendieron a L134,410,000, según el informe “Evaluación de los efectos e impactos de la tormenta tropical Eta y el huracán Iota en Honduras” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y otros organismos.

A nueve meses de las inundaciones, por no haber repuesto todo el equipo, Ehisa, por ejemplo, mantiene en la entrada de la zona a un empleado para que entregue los tickets a los conductores de automóviles que entran a dejar o recoger pasajeros. Antes de Eta y Iota, una máquina expendedora emitía automáticamente el boleto.

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Maletas

“Este aeropuerto va de mal en peor. El Gobierno no está interesado en modernizarlo. Ni en Belice, un país más pequeño, suceden estas cosas. Yo estuve hace como un mes en el aeropuerto de Belice y allá dan un buen servicio y todo es rápido, aquí se tardan demasiado hasta para entregar las maletas”, criticó Mario Hernández mientras esperaba a un familiar que llegaría de Estados Unidos.

Durante un año, Ehisa no ha considerado invertir en nuevo equipo para trasladar las maletas desde el avión hasta las bandas transportadoras de maletas que mantiene instaladas en un espacio excesivamente reducido adonde los viajeros se apiñan a causa de las interminables esperas: van de media a una hora.

Los administradores de Ehisa se defienden ante estas críticas y atribuyen la displicencia a las empresas que les prestan el servicio de acarreo de maletas a las aerolíneas. Arguyen que la compañía estatal solamente presta la banda dentro de la terminal.

El servicio ofrecido por el Villeda Morales, a la sombra de las medidas de prevención contra el covid-19, se degeneró tanto que ahora en las puertas de la terminal de pasajeros permanecen agentes de la División de Seguridad Aeroportuaria (DSA), dependencia de la Dirección Nacional de Investigación e Inteligencia (DNII), y solo permiten el ingreso de pasajeros.

“Solo permiten la entrada de pasajeros. Uno, que viene a esperar a los familiares, debe estar debajo del sol o de la lluvia. Nosotros no podemos pasar de esas puertas, lo tratan muy mal. Eso no es normal en los aeropuertos”, dijo Elvin Alfredo Mejía mientras esperaba cerca de un árbol de mango y observaba una columna de humo producto de quemas agrícolas a menos de un kilómetro de la pista.

Para los usuarios, como Julián Flores, la presencia de agentes armados “no es normal”, pues ellos “no son médicos o enfermeras”, sino “personas armadas que evitan el ingreso a las personas que llegan a acompañar o esperar a los pasajeros y no a quienes vienen de otros países”.

Esa medida de seguridad extrema, que no es vista en aeropuertos de otros países, contrasta con lo que ocurre en toda la economía nacional que no restringe ingresos, solo exige el cumplimiento de ciertas reglas de bioseguridad.

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En 20 años de concesión, la cual concluyó en septiembre de 2020, InterAirports le restó competitividad al Ramón Villeda Morales. En un año de administración, Ehisa lo ha llevado a un deterioro sin precedentes por la escasa inversión que ha realizado: apenas $2 millones.

Viajeros extranjeros consultados por Diario LA PRENSA dijeron que, además del “mal servicio”, el Villeda Morales muestra “la cara de violencia del país al haber personas visiblemente armadas en las puertas como si fuera una base militar”.

Pero esta medida, según Ehisa, es una decisión del Sistema Nacional de Gestión de Riesgo (Sinager); no obstante, esa empresa estatal no ha construido áreas especiales adonde los usuarios puedan aguardar mientras sus familiares y amistades hacen la diligencias migratorias.

Elvin Alfredo Mejía, quien también esperaba bajo la copa de un árbol, dijo que “aquí se les da un trato indigno a los pasajeros y a todas las personas que llegan” y, según él, “pareciera que a propósito tienen descuidado y abandonado este aeropuerto”

Aunque Ehisa asegura que ha invertido L50 millones, periodistas de LA PRENSA constataron que en el aeropuerto en el último año entró en una etapa de decadencia. Hasta hedores emanan de la parte posterior de los restaurantes la cual está contiguo a una sala de control eléctrico donde hay cables regados y un techo que se cae a pedazos.

Ehisa dice que ha invertido L50 millones en un año en SAP

SAN PEDRO SULA. Mauro Cisneros, gerente financiero de Ehisa, informó que esa empresa ha invertido aproximadamente L50 millones en el mejoramiento de la terminal de pasajeros del Ramón Villeda Morales.

Esa cantidad, según Cisneros, no incluye la suma de dinero que desembolsó Ehisa para reponer el equipo dañado por la inundación, la cual deberá ser repuesta por una compañía de seguros.

“Hemos hecho obras complementarias, como el mejoramiento de la infraestructura de los bomberos, equipamiento. Hemos hecho aulas de instrucción con su equipamiento. Esto es parte para la certificación del aeródromo. Hemos mejorado el equipo de primeros auxilios y la calle de servicio por donde pasan los operadores terrestres, mejoramos 1,800 metros de cerco alrededor, sistemas de aire acondicionado y hemos abierto 15 posiciones para ‘counter’ de las líneas áreas y Migración”, dijo.

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Usuarios esperan pasajeros bajo una carpa en el SAP.
La Prensa