Sectores presionan para reabrir escuelas en Honduras

Padres y docentes de áreas rurales abrieron los centros para iniciar las clases semipresenciales. Advierten desastre educativo de continuar a distancia.

Alumnos de segundo grado del centro de educación básica de Pespire reciben clases con medidas de bioseguridad. Fotos A. Rodríguez.
Alumnos de segundo grado del centro de educación básica de Pespire reciben clases con medidas de bioseguridad. Fotos A. Rodríguez.

TEGUCIGALPA.

Padres de familia, docentes y varios sectores de la sociedad de Honduras consideran que el año escolar 2020 que se realizó de forma virtual desde casa fue un fracaso para el aprendizaje de los alumnos, por lo que exigen a las autoridades de Educación retornar a las aulas de clases.

Este año escolar continuará a través de la modalidad a distancia y virtual, informaron las autoridades de la Secretaría de Educación, y aunque han prometido dotar de Internet, material didáctico, herramientas y plataformas tecnológicas a los alumnos, los sectores no ven garantía que eso suceda.

Ante eso, los padres de familia de escuelas en zonas rurales han coordinado con los docentes para reabrir los centros y que se impartan clases semipresenciales a sus hijos con medidas de bioseguridad.

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En comunidades de los municipios de Jesús de Otoro y de Masaguara, Intibucá, también reciben clases semipresenciales. Otros centros se están preparando.

En las últimas semanas, a través de las redes sociales, varias escuelas han informado que comenzaron las clases semipresenciales, como el centro de educación básica Manuel Bonilla, en el caserío de El Tamarindo, municipio de Pespire, Choluteca.

La falta de acceso a Internet y de materiales educativos llevó a los padres a tomar la decisión de abrir el centro y enviar a sus hijos a recibir el pan del saber.

Son 152 alumnos que están matriculados este año en los nueve grados, reciben clases una vez a la semana. Doris Isabel Colindres, del centro, explicó que con apoyo de los padres y docentes se logró comprar los materiales de limpieza y de bioseguridad para evitar contagios de covid-19.

“Hicimos una estrategia que los niños vengan en dos grupos, por ejemplo, el lunes viene un grupo de primero hasta tercer grado, el martes de cuarto a sexto, el miércoles el segundo grupo de primero a tercero, el jueves los de cuarto a sexto y el viernes vienen los de séptimo, octavo y noveno grado”, detalló.

En la entrada del centro, un padre de familia apoya fumigando a los alumnos que ingresan, en cada aula las maestras desinfectan las sillas, en la entrada de los salones hay pediluvios y cada niño debe andar con su mascarilla puesta, llevar gel o alcohol. Las sillas están colocadas a manera de mantener el distanciamiento entre los compañeros, los niños no salen del salón, no deben compartir sus materiales.

No hay recreo para evitar el contacto entre los estudiantes, al usar el baño hay agua y jabón para que los estudiantes se laven las manos. Al comenzar la clase, los maestros elevan una oración, luego dan una charla sobre el coronavirus y las medidas de protección para evitar los contagios, posteriormente se realizan las actividades académicas.

Están llegando más alumnos, porque los padres prefieren que sus hijos vayan a las aulas.

Doris Colindres, directora del centro básico.

“Los padres están alegres, manifestaron que 2020 fue un fracaso porque muchos padres no están preparados para explicar español, matemáticas y las otras asignaturas. Dijeron que el mayor deseo de ellos era que los docentes regresaran al centro porque de forma virtual no todos se conectaban, muchos no tienen un teléfono inteligente”, recordó la directora.

El Gobierno no ha autorizado a los centros a reabrir, por lo que los padres saben a qué se enfrentan y son conscientes de los riesgo que conlleva. Santos Pavón, madre de dos niños de cuarto y séptimo grado, manifestó que el año pasado sus hijos no aprendían a través de las clases desde la casa.

“Se me hizo difícil porque había días que no tenía para comprar una recarga, otras veces no entendía las tareas que les dejaban, por eso es mejor que ellos regresen a la escuela. Siempre les digo a mis hijos que no se quiten la mascarilla y lo que deben hacer para evitar que se contagien”, dijo.

En esa zona otros centros que decidieron reabrir, pero desistieron luego que autoridades de la Dirección Departamental enviaran un oficio en el que establece la responsabilidad a los directores de los centros si se dan contagios.

En Intibucá también varios centros comenzaron a dar clases semipresenciales, teniendo las medidas de bioseguridad con los niños y docentes.

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Arnaldo Bueso, ministro: “No se trata de que haya voluntad o no de la secretaría, estamos preparados para el retorno seguro a clases”.

Urge abrir

Para sectores como la plataforma Transformemos Honduras, la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) la única opción para garantizar una educación de calidad a los estudiantes es retornar a las clases semipresenciales. A través de esa modalidad se puede asegurar que al menos el 80% de los alumnos continúen con sus estudios.

No obstante para que reabrir los centros, el Estado debe asegurar la alimentación escolar, el gel, mascarillas, agua y jabón para lavarse las manos, mantener una comunicación diaria con el centro de salud de la localidad y tener protocolos de bioseguridad, entre otras estrategias.

Para Unicef, la catástrofe educativa es tan grave que no se puede permitir otro año escolar con los centros educativos cerrados. “El impacto en Honduras ha sido grande, cerca de 700,000 niños fueron expulsados del sistema, la matrícula descendió y el impacto en la calidad y el aprendizaje también ha disminuido”, dijo el especialista en comunicaciones de Unicef en Honduras, Héctor Espinal.

Unicef está apoyando los centros con equipos y materiales de bioseguridad y de limpieza de los centros, además ayuda a mejorar la infraestructura, al acceso a agua, a gel, a servicios sanitarios, a espacios seguros para los alumnos para cuando el Estado a través de la Secretaría de Educación disponga comenzar con la modalidad presencial. Son unas 70 escuelas de los departamentos de Santa Bárbara, Cortés, Intibucá, Lempira, Atlántida, Yoro, Copán y el Distrito Central que ya reciben apoyo de la organización. Unicef está convencido de que los niños en las aulas es el mejor camino para aprovechar su aprendizaje al más alto nivel, dijo Espinal.

Agregó diciendo que “nos alegra mucho saber que en aquellos lugares donde la pandemia es menor hay esfuerzos de padres y profesores para que los alumnos con todas las medidas de bioseguridad asistan a las escuelas”.

Cada día más centros implementan esa modalidad porque no tienen acceso a lo virtual.

Oveniel Flores, presidente del Colprosumah.

Impacto

Mario Alas, experto en Educación, aseguró que actualmente las escuelas no tienen las condiciones para reabrir, pero el Gobierno debe asegurarlas, de lo contrario habrá un fuerte impacto en el sector educativo en los próximos años, advirtió.

“Si el sistema no se va reabriendo es muy probable que perdamos más de la mitad de los estudiantes, eso va a crear un impacto acumulado terrible para el sistema educativo”, apuntó. Alas considera que no hay voluntad de la Secretaría para reabrir los centros, la discusión no debe ser si se abren o no, sino cómo y cuándo ir abriendo, todos los países están luchando por reabrir su sistema educativo, dijo.

“Si vamos a esperar que el Gobierno cree las condiciones en las escuelas para reabrirlas se nos va ir 2021 y no las vamos a abrir”. Pero el ministro de Educación, Arnaldo Bueso, dijo que “no se trata de que haya voluntad o no de la Secretaría, estamos preparados para el retorno seguro a clases. La curva de contagios está más alta, por lo tanto, abrir los centros para clases presenciales no está dentro de la agenda en este momento”.

Expresó que no hay ningún centro educativo autorizado para dar clases semipresenciales, y los que lo están haciendo lo hacen bajo su propio riesgo. Añadió que están a la espera de que el Sinager apruebe el ensayo de los centros para reabrir de forma gradual.

Oveniel Flores, presidente del Colprosumah, lamenta que el Gobierno este más preocupados por abrir otros sectores que el educativo.

“El Gobierno no garantiza la conectividad ni las condiciones en las escuelas y colegios, ante eso, el amor del padre y el compromiso del docente es lo que ha llevado a que sobrepasen las indiciaciones de la Secretaría para que los niños no queden excluidos del sistema educativo”, indicó.

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La Prensa