Sobrepeso y ansiedad son un detonante entre hondureños en aislamiento

El temor, la incertidumbre y la descontrolada alimentación dentro de los hogares, es una amenaza latente en estos tiempos de crisis social por coronavirus.

Estrés, miedo y otros efectos negativos en la salud se generan en la población mientras permanece en el encierro.
Estrés, miedo y otros efectos negativos en la salud se generan en la población mientras permanece en el encierro.

San Pedro Sula, Honduras.

Andrea Rodríguez, como la mayoría de hondureños, ha cumplido al menos 50 días de confinamiento por la emergencia sanitaria del coronavirus. Y esa cuarentena ya le pasó factura.

"Me siento con más peso, algunas blusas me quedan apretadas y ciertos shorts ya no me entran, y eso me peocupa y me hace sentir frustrada", dice Andrea que atribuye el sobrepeso al estrés que vive a diario encerrada en su casa de la colonia Rivera Hernández de San Pedro Sula.

De acuerdo con psicólogos, gran parte de la población en Honduras y del mundo sufre en estos días de trastornos en la alimentación, unos porque luchan contra la constante tentación por las provisiones de alimentos y golosinas que tienen en reserva en casa y comen por ansiedad, y quienes sacrifican a diario uno o dos tiempos de comida, o comen mal, porque su economía ha sido castigada por el confinamiento.

En los hogares con un cómodo ingreso económico, la cuarentena ha empujado a trastornos en la alimentación a los miembros de la familia que no se han sometido a cuidados, porque acceder a significativas porciones de alimentos almacenados y la ansiedad, provoca que la persona desee comer constantemente durante el día y noche, consumiendo más de lo normal y afectando su salud física.

Marcela Martínez, nutricionista de San Pedro Sula, señaló que existen dos tipos de dietas: la adecuada y la aceptable. La dieta aceptable es la aplicada en familias durante el confinamiento por coronavirus.

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Marcela Martínez, licenciada en Nutrición

"La dieta aceptable es la que se adapta a nuestra sociedad, combinamos arroz con guineo verde y es normal, ya es cultural, pero es una carga fuerte de carbohidratos, y claro que es necesario, pero cuando hay un exceso y no lo gastamos, el cuerpo lo almacena como grasa y he allí el aumento de peso", dijo.

LA PRENSA realizó una consulta sobre qué es lo que están consumiendo más las personas durante la cuarentena. La mayoría coincidió en huevo, arroz, frijoles, queso, quesillo, embutidos, guineo verde y menos pollo y chucherías (churros, galletas, entre otras golosinas).

De ahí que la nutricionista recomendó que los carbohidratos deben consumirse uno por tiempo y en porciones adecuadas, teniendo en cuenta que no es lo mismo servir un plato de comida a un adulto que a un niño.

Los lácteos son altos en grasa, pero proporcionan calcio, y en el caso de los embutidos, todavía se desconoce su forma de elaboración; es decir, no son 100% carne. Las chucherías como popularmente conocemos a los churros, contienen grasa saturada que puede provocar diabetes, obesidad e hipertensión arterial.

También se consultó sobre cuántos tiempos de comida se hacen en los hogares producto de la cuarentena. Las respuestas variaron: una vez al día, dos veces al día, tres veces al día y más de cuatro veces.

La experta en nutrición comentó que no existe problema si solo se hacen dos tiempos de comida al día, ya que ahora, a raíz de la situación, muchas familias se levantan tarde y no hacen mayor gasto calórico, aunque lo ideal son tres tiempos de comida (desayuno, almuerzo y cena).

Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional en Honduras
Artículo 1. Establecer un marco normativo para coordinar acciones de seguridad alimentaria y nutricional que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de la población hondureña, con prioridad a los grupos más vulnerables.
Artículo 2. La seguridad alimentaria y nutricional es una política de Estado, con enfoque integral, en el marco de los objetivos y metas del Plan de Nación y Visión de País.

Si las personas solo se alimentan una vez al día puede representar un riesgo para su salud y se cae en la inseguridad alimentaria por diferentes factores: disponibilidad, acceso y utilización biológica de un alimento. "Ellos son vulnerables a padecer de deficiencia de los macro y micro nutrientes; es decir, pueden desnutrirse a mediano plazo, a eso le sumamos las condiciones de vida, como no tener acceso a agua segura y no desparasitarse continuamente", remarcó.

Lo que la nutricionista sugiere para no descontrolar la alimentación, ahora que casi todos pasan en la casa, es que en el plato se ponga, por ejemplo, una carne, una combinación de vegetales, arroz y frutas. Recomienda consumir agua para reducir la ansiedad, planificar el menú de la semana, evitar las frituras y exceso de comidas.

"Es inevitable no engordar durante la cuarentena, sobre todo las mujeres quienes por nuestra naturaleza acumulamos grasa extra en el abdomen y caderas, por lo que es necesario hacer actividad física, y recuerden, los nutricionistas no ayudamos a bajar de peso, solo enseñamos a comer de manera adecuada", dijo.

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Psicóloga Diana Portillo

Según la psicóloga sampedrana Diana Portillo, "la cuarentena ha venido a desatar la ansiedad porque los seres humanos somos sociables por naturaleza, por lo que el estar aislados nos afecta mucho".

"Producto del confinamiento hay un deseo constante de estar en contacto con los demás y una alteración en el sueño, ya que hay personas que miran el día como la noche y viceversa", señaló.

"También hay mal humor a raíz del confinamiento, así como trastorno de estrés agudo; es decir, ansiedad, agotamiento, irritabilidad y desapego hacia los demás. Lo que acabo de mencionar sí tiene solución, pero depende de ciertos factores como escuchar música relajante, hacer ejercicio, empezar a canalizar los pensamientos negativos a positivos, leer algún libro o sacar cursos de interés", agregó la experta.

Portillo indicó que durante la cuarentena quienes más sufren son los niños y adultos mayores. Los pequeños del hogar porque están acostumbrados a divertirse en su centro educativo, mientras que a los adultos mayores les encanta salir a pasear con sus hijos o nietos, entonces, el encierro les puede provocar ansiedad y depresión.

"La repercusiones finales de esta cuarentena pueden ser entre otras, una ansiedad continua, ataques de taquicardia, falta de respiración y suicidio. Recomiendo que a pesar de todo, sonriamos, que predominen los pensamientos positivos, disfrutemos de música instrumental y de actividades en familia", concluyó la psicóloga.

A criterio de Ruth Borjas, licenciada en Educación Física de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, durante el confinamiento la población debe eliminar de su plan alimenticio todo aquello que afecta su peso, ya que ahora al pasar tanto tiempo en casa, suelen comer hasta el doble o triple de lo que antes consumían.

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Atleta Ruth Borjas

"Debemos ser disciplinados, la práctica del ejercicio es elemental porque el organismo libera toxinas, caso contrario, la tendencia a engordar es inminente por el tiempo de ocio que existe actualmente. Para quienes no están acostumbrados a ejercitarse, les recomiendo practiquen zumba o yoga, ya que eso permite una mayor respiración y meditación", indicó Borjas, quien también cursó un posgrado de Atletismo en Alemania.

"Comiencen con 10-15 minutos durante tres días a la semana y de manera alterna, la siguiente semana procuren hacer 12-17 minutos. Al llevar 3-4 semanas de ejercicio pueden incluir rutinas siempre de baja intensidad, de 20 minutos, guiándose por la Adidas Training App o Nike Training Club", recomendó.

"Si tienen la posibilidad de pagar a un 'coach' certificado para que los guíe en sus rutinas, háganlo, será una inversión oportuna y su organismo se los agradecerá en grande. Si padecen una enfermedad, especialmente hipertensión, asma o diabetes, deben de consultar a un médico antes de comenzar una rutina de actividad física para saber qué pueden hacer y qué no. Para quienes ya tienen una rutina de entrenamiento a alta exigencia, sea en algún equipo deportivo, fitness o rutina propia, lo más recomendable es que sigan en línea las instrucciones de su 'coach', ya que ellos conocen los objetivos planteados", mencionó.

La malnutrición, un problema antaño en Honduras

En el año 2016, según datos del Índice Global del Hambre, Honduras tenía la tercera tasa más alta de desnutrición crónica y la séptima en lo que respecta al total de la población desnutrida en Latinoamérica.

En tanto, el Reporte de Nutrición Global marcó tiempo después que nuestro país había progresado en la lucha contra la desnutrición, tanto crónica como aguda; sin embargo, las altas tasas de sobrepeso y obesidad adulta, así como la incipiente tasa de obesidad infantil en menores de cinco años, siguen latentes este 2020.

Desde hace más de 11 años, Honduras ha mantenido vigentes la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) y la Política y la Estrategia SAN que le acompañan, pero a partir del 2016 se planteó la necesidad de realizar una revisión estratégica para actualizar tanto la Política como la Estrategia SAN, teniendo la orientación nacional de los objetivos y metas de la Visión de País (2010-2038), el Plan de Nación (2010-2022) y el compromiso del país de implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El Gobierno considera que Honduras ha avanzado en generar un marco normativo amplio para el mejoramiento de la situación nutricional de la población, a través de una estrategia global y la operacionalización de un plan de acción alimentario.

En Honduras, encuestas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre factores de riesgo de enfermedades no transmisibles realizadas a poblaciones adultas mayores de 20 años, evidencian que alrededor del 34% tienen sobrepeso y el 21% algún grado de obesidad, mientras que en poblaciones jóvenes de 13 a 15 años, el 18.7% presentan sobrepeso y 5.4% obesidad.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, en Honduras un 66% de la población vive en situación de pobreza, mientras que la malnutrición afecta a uno de cada cuatro niños. En el Corredor Seco la situación es más crítica: el 60% de los niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica.

Asimismo, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Endesa) evidencia en los últimos años un incremento en el país de sobrepeso, mientras que el Reporte Global de Nutrición revela que el 58% del total de las mujeres hondureñas tienen sobrepeso y 47% de los hombres enfrentan este problema.
Honduras posee una ubicación estratégica, creciente base industrial, esfuerzos continuos para diversificar sus exportaciones y una población joven y en crecimiento, sin embargo, el Banco Mundial indicó el 12 de abril de 2020, que nuestro país enfrenta altos niveles de pobreza y desigualdad.

En América Latina existe una franja de bosque tropical que recorre desde la costa pacífica de Chiapas, en México, hasta las provincias occidentales de Panamá, esa zona es conocida como el Corredor Seco y allí viven unas 45 millones de personas de las cuales casi la mitad la habita áreas rurales pobres de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Ese organismo asegura que dicho corredor es una de las zonas más susceptibles del mundo a la variabilidad del cambio del clima, y que muchos de sus habitantes viven por debajo del umbral de la pobreza, ya que subsisten de la producción a pequeña escala de granos básicos o de hortalizas.


La Prensa