30/04/2026
08:38 AM

¿Sabías que Cristo es millonario?

Hablemos de millones. No creas que sólo hay grandes millonarios que poseen de todo y hasta hacen gran carrera para decir que unos lo son más que los otros y se enorgullecen de posesiones y se vanaglorian de sus riquezas. También Cristo es millonario y mucho más que ellos, pero lo es de los dolores y penas de nosotros y de la humanidad entera, porque los ha asumido todos y cada día aumentan.

    Hablemos de millones. No creas que sólo hay grandes millonarios que poseen de todo y hasta hacen gran carrera para decir que unos lo son más que los otros y se enorgullecen de posesiones y se vanaglorian de sus riquezas. También Cristo es millonario y mucho más que ellos, pero lo es de los dolores y penas de nosotros y de la humanidad entera, porque los ha asumido todos y cada día aumentan. Y es que por la Cruz que Cristo lleva caminando en la historia como gigante de amor infinito y luz radiante, subiendo calvarios que son como inmensas cordilleras hacia la plenitud, se encaraman diariamente los que sufren y son asesinados. Hace poco fueron los tres millones de muertos de la guerra del Congo, más muchos más de otras guerras africanas sumadas a las espantosas tragedias de Irak y Afganistàn, así como lo fueron ayer los seis millones de judíos muertos en los campos de concentración, los cuarenta millones de muertos en la Segunda Guerra Mundial y el millón de víctimas en la Guerra Civil española. Mucho antes los treinta millones de indios muertos en América por guerras y enfermedades y otras consecuencias de la colonización, como después los millones negros esclavos que con su sufrimiento y muerte hicieron crecer las siembras de algodón, azúcar y las arcas de dinero al explotar las minas de oro y plata del continente. Más antiguamente y hasta ahora, sumados son también los millones de mártires de nuestra Iglesia que fueron asesinados por confesar la fe en Dios. Cristo es millonario en dolores de todos éstos que antes de morir se preguntaron ¿por qué tanta maldad? Y fueron conducidos por otros seres humanos como sádicos verdugos al exterminio.

    Igualmente se encaraman a la Cruz los miles y miles de muertos por el sida y los millones que están contaminados por ese virus y los otros millones de niños abortados en estas últimas décadas y los millones que sufren hambre y los otros tantos que son alcohólicos y drogadictos. Cristo es millonario en dolores y la cruz se hace más pesada mientras va caminando por el Cosmos al Encuentro de su Padre. Es pesada y grande, tanto como es su dolor. Los lamentos y la sangre que mana de los que están en la cruz se une a la de Cristo e inunda los pasadizos de la historia y llena los rincones del Universo. Es el sufrimiento y el dolor de Dios que camina hecho hombre ese largo trecho hacia la Consumación donde todo será recapitulado en Cristo y entregado al Padre.

    Y esos que van encaramados en el madero son de hecho la Cruz viviente y humana de Cristo y van acompañados por sus crueles victimarios y por nosotros y nuestros pecados, aumentando así el Dolor de Dios. Todos constituimos de una u otra manera la cruz del Señor y Él la sigue llevando por los caminos de la historia sin dejarla caer. Pero seremos purificados y transformados en Cristo, glorificados eternamente si los sufrimientos se viven con dignidad y no se devuelve mal por mal y nosotros nos arrepentimos de nuestros pecados y nos dedicamos a servir a los que llegaron primero, a los sufrientes del mundo, donde quiera que se encuentren. Ellos son primero, porque son las víctimas y los vemos muriéndose solos en los hospitales públicos, pudriéndose en húmedas y oscuras celdas de las cárceles, pidiendo limosna en las calles o matando sus soledades consumiendo licor hasta embriagarse. A ésos debemos llegar y ofrecerles nuestras energías para aliviar su dolor y así ayudar en algo al Señor a llevar la Cruz hacia la gran liberación.

    Cristo es millonario en dolores que son casi incontables como las personas que lleva a cuestas y mantienen sus llagas abiertas y curiosamente pareciera que ahora hay una relación casi directa entre los millones de dólares que se ganan personas y países a costa de la pobreza de muchos y los padecimientos de Él. ¡A más millones de dólares, más millones de lo otro! La riqueza injusta, la mal habida, el ansia desmedida de tener y lograr acumular lo más que se pueda, ocasiona, porque los bienes de la humanidad son limitados, carencias algunas veces abismales que provocan que muchos seres humanos vivan peor que las bestias, acorralados en sus infortunios y aniquilados por no tener oportunidades. Como que a más millones de dólares acumulados por avaricia, otros tantos millones pero en dolores. Por eso Cristo también es millonario. En su total pobreza vivida en la tierra entendió que la libertad más grande la daba el no querer poseer, el no querer ser dueño de nada ni de nadie y el no adorar nada como si fuera Dios. Así libre como el viento, caminó y se hizo hermano de todos y de todo abrazando el dolor de los inválidos y ciegos, de los leprosos y los pecadores haciéndolo suyo. Así ya en su vida en la tierra fue recogiendo los dolores de muchos y asumiéndolos como parte de su calvario. Ése es el Cristo al que seguimos, y con Él asumiremos nuestras cruces para vivir con Él venciendo a la muerte. Amén.