24/03/2026
04:41 PM

¿Quién pierde qué?

Hace unos días, durante la inauguración del moderno y espectacular edificio de Celtel en Tegucigalpa, platicaba yo con Antonio Tavel Otero, el hombre cuya visión inició la era de los teléfonos celulares en Honduras.

    Hace unos días, durante la inauguración del moderno y espectacular edificio de Celtel en Tegucigalpa, platicaba yo con Antonio Tavel Otero, el hombre cuya visión inició la era de los teléfonos celulares en Honduras. Quienes lo conocemos coincidimos en que es una persona muy agradable, y de quien hay siempre mucho que aprender. Fue ahí donde me contó una corta historia que comparto hoy con mis lectores. Es sobre un niño comprando por encargo de su madre algunos víveres en la tiendita del pueblo. Cuando el tendero hizo la cuenta, el chico la repasó cuidadosamente, sacó un billete del bolsillo y pagó. El hombre le dio el vuelto. El jovencito se metió el dinero al bolsillo, sin contarlo. El tendero, que lo había visto revisar la cuenta, le dijo sarcásticamente: '¿No lo vas a contar? ¿Qué tal si te doy un billete de menos?'. El muchacho respondió entonces: 'En ese caso, yo habré perdido ese dinero, pero usted se habrá convertido en ladrón'.

    ¿Verdad que una anécdota tan sencilla tiene una lección formidable? Y le viene bien a todos aquellos que se sienten muy listos por aprovecharse de otro. Pudiera ser que éste último salga estafado, pero el vivales se habrá convertido en estafador. Y no hablo de esos estafadores profesionales que venden 'el billete premiado' de lotería a algún incauto. Hablo de aquel que al presentarse una oportunidad, aprovecha la situación y se queda con lo que no es suyo. ¿En qué se convierte? ¿Cuál es la diferencia entre él y un ladrón cualquiera?

    ¿Y qué me dice usted del alumno que aprueba un examen haciendo trampa? ¿A quién estafa sino es a sí mismo? A la larga podrá hasta tener un título, pero no los conocimientos necesarios. Se habrá convertido en un profesional mediocre por voluntad propia. Y es que la historia está llena de gente así. Consideran la honestidad un estorbo, algo así como pasado de moda, como que no es de esta época. Pero se equivocan. Algo dentro de ellos les dice que no son confiables, y que alguien lo notará. Fue Lincoln quien nos dijo: 'Se podrá engañar algunas veces a algunas personas, pero nunca se podrá engañar siempre a todas las personas'.

    LO NEGATIVO: Pensar que nuestras malas acciones no tendrán eco en nuestro futuro.

    LO POSITIVO: Comprender que nuestro mal proceder siempre acabará regresándosenos.