30/12/2025
07:00 AM

La expropiación bancaria

Hace 25 años el presidente López Portillo anunció la mal llamada nacionalización de los bancos. En realidad fue una 'estatización' o expropiación de los mismos, pues en aquel tiempo la banca era nacional, todos sus propietarios eran nacionales, mexicanos.

    Hace 25 años el presidente López Portillo anunció la mal llamada nacionalización de los bancos. En realidad fue una 'estatización' o expropiación de los mismos, pues en aquel tiempo la banca era nacional, todos sus propietarios eran nacionales, mexicanos.

    La expropiación fue para colocar a los banqueros como chivos expiatorios del desorden financiero, monetario y cambiario generado por las políticas populistas que puso en práctica ese gobierno.

    La banca estatizada se burocratizó. En muchos bancos se duplicó el personal de mandos y se redujo drásticamente la capacitación.

    El presidente Salinas, 10 años después, inició un proceso para revertir la monopolización de los bancos por el gobierno.

    La banca empezó a recuperarse con los nuevos dueños, que en su mayoría actuaron responsablemente; sin embargo, la gran crisis cambiaria y financiera de 1994 sumió en la quiebra a casi todos los bancos al subir abruptamente las tasas de interés, el tipo de cambio y cambiar las expectativas de un alto crecimiento a una profunda recesión.

    Un camino era dejar que quebraran los bancos y congelar los depósitos a cientos de miles de empresas y a millones de ahorristas, como en Argentina; el otro era rescatar los bancos a través del Fobaproa.

    Algunos empresarios y banqueros abusaron de esa vía y la 'izquierda' la agarró como bandera, pero esa decisión evitó que millones de mexicanos no pudieran sacar sus depósitos de los bancos, lo cual hubiera provocado un grave problema social con el que hubieran estado felices los grupos radicales.

    El populismo fue la causa fundamentalmente de los problemas bancarios de los años 80 y 90.

    Si queremos consolidar la buena marcha del sistema bancario, evitar crisis como las vividas y continuar con la tendencia, aunque lenta, a la baja de las tasas de interés, debemos evitar déficit presupuestales que nos lleven a inflaciones y devaluaciones que hacen entrar en crisis a las instituciones financieras, quiebran a miles de empresas apalancadas con créditos y destruyen el ahorro de millones de mexicanos.