27/07/2026
03:20 PM

¿Golpe de Estado?

Círculos del Poder Legislativo, coreados por comentaristas de radio y televisión, han estado enviando mensajes al pueblo sobre la posibilidad de un golpe de Estado para perpetuar en el poder al ciudadano Manuel Zelaya.

    Círculos del Poder Legislativo, coreados por comentaristas de radio y televisión, han estado enviando mensajes al pueblo sobre la posibilidad de un golpe de Estado para perpetuar en el poder al ciudadano Manuel Zelaya.

    ¿Hay posibilidades concretas de que esto ocurra o son meras formas, maniobras indecentes después de todo, para sacar adelante determinadas precandidaturas a punto de naufragar?

    A la altura de nuestro tiempo no hay espacios para el golpe de Estado; ni siquiera los militares poseen voluntad de consumarlo, a menos que la orden venga del Pentágono, lo cual es cosa distinta; tenemos capacidad para avanzar por la vía del civismo por dura que sea la tormenta.

    Si Manuel Bonilla a comienzos del siglo pasado metió la Policía al Congreso para que capturara a 'terciazos' a los diputados opositores, esto ahora es imposible, y ningún presidente, por irresponsable que parezca, puede estar pensando en incursionar en los peligrosos vericuetos del asalto a las instituciones.

    Suazo Córdova intentó un golpe de Estado y para ello movilizó a un grupo de diputados liberales, algunos todavía en el Congreso, pero el amago criminal no se consumó. El rechazo fue unánime; a trompada limpia los diputados constitucionalistas sometieron a 'los representantes' golpistas, mientras en la calle la gente respondía indignada. A pesar de los defectos que tenga nuestro sistema político, los balances funcionan; hay una empresa privada fuerte, un movimiento social dinámico, partidos políticos que aunque sus cúpulas tengan compromisos innobles, en su base mora el espíritu cívico, hay intelectuales y técnicos, periodistas y docentes, todos con gran capacidad de convocatoria como para defender en las calles, sin necesidad de liderazgos inventados, el régimen constitucional, y la posibilidad brindada por éste de avanzar en las conquistas sociales y políticas.

    Las elecciones internas y las generales habrán de celebrarse en las fechas prescritas, no me cabe ninguna duda; las únicas fuerzas que pueden impedirlo son aquellas que, incapaces de medir las consecuencias de un accionar despótico y lesivo a la dignidad humana, desaten una profunda crisis social.

    Pero esas fuerzas con capacidad para desatar tormentas, no son ni los 'ñángaras' que no llegan ni a una treintena, mucho menos los curas de El Progreso, tampoco los del 'combo de lambiscones'. Todo mundo sabe quiénes son y dónde están.