Un nuevo paradigma

Honduras necesita transformar su modelo económico para enfrentar los retos de la nueva globalización.

  • Actualizado: 01 de febrero de 2026 a las 23:35 -

Honduras requiere reemplazar el modelo económico tradicional, vigente hasta ahora, basado fundamentalmente en la venta de productos agropecuarios, por otro, innovador y de mayor importancia en la captación de divisas, que permita superar la dependencia actual cimentada en el envío de remesas por parte de nuestros compatriotas radicados en el extranjero -especial, pero no únicamente, en los Estados Unidos-, crecientemente deportados de manera expedita, aun si residen legalmente en la Unión Americana.

Tampoco, en la industria maquiladora que, si bien genera miles de puestos de trabajo, posee baja incorporación tecnológica y limitado valor agregado local.

Debe impulsarse, en alianza entre el gobierno y la empresa privada, la forja de capacidades y diversificación tecnológica que nos permita insertarnos en la sostenibilidad y competitividad internacional, con habilidades y destrezas técnicas propias, articulando cadenas de valor con nuestros socios comerciales -tradicionales y también los potenciales- a la par de un marco jurídico propicio a la inversión nacional y foránea, con adecuados incentivos fiscales, teniendo en mente que naciones vecinas igualmente procuran el ingreso de capitales frescos, locales y extranjeros, de carácter no especulativo.

Productividad, competitividad, diversificación energética con el abastecimiento de energías limpias no contaminantes del medio ambiente y, consecuentemente, de nuestra salud individual y colectiva.

Desembolsos en políticas educativas que otorguen prioridad a las ciencias, tecnologías, matemáticas, en la formación del recurso humano, junto a la inclusión social que reduzca la creciente brecha que provoca mayores grados de desigualdad y acceso a oportunidades, lo que resulta en caldo de cultivo para la conflictividad.

Una infraestructura carretera, portuaria, comunicacional resulta absolutamente necesaria para enlazarnos con las distintas regiones del país y con el mundo.

En el istmo centroamericano, dos hermanas naciones han comprendido la urgencia de la modernización permanente: Costa Rica y El Salvador, que se han logrado posicionar como recipientes atractivos para la inversión, garantizada por los gobiernos con un ambiente de seguridad de las personas y sus bienes.

Honduras no puede continuar a la zaga en la tendencia general hacia la nueva globalización del siglo XXI que presenta, simultáneamente, tanto retos como oportunidades irrepetibles.

La búsqueda de mercados es incesante, prevaleciendo aquellos países que han logrado insertarse en la modernidad, entendida en su más amplio sentido.

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