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Tiempo aún, pero

  • Actualizado: 06 septiembre 2020 /

    Mientras hay tiempo hay vida, es la síntesis esperanzadora de la sabiduría popular para aquellos asuntos en que el agotamiento de plazos pone en riesgo la decisión a tomarse en términos acordados o exigidos por la ley.

    Urge la reforma de la Ley Electoral, y tal es su apremio que ya estaba indicado el día, el jueves anterior, para la presentación del dictamen que diera paso al debate “chicle”, pues eso de las sesiones virtuales ha debilitado la imagen del Poder Legislativo, cuyos miembros actúan a la distancia gracias a la tecnología. No hubiera sido demasiado complicado adaptar las condiciones físicas favorables para mantener la distancia en las sesiones y usar mascarilla.

    Lástima que el ambiente electoral sea el que marque pauta en la emisión de la nueva cédula, cuya naturaleza está ligada a la identificación legal de los ciudadanos, lo del censo electoral es harina de otro costal en el que han mordido los partidos por medio de sus activistas infiltrados, todos ellos “lobos de la misma camada”. El plazo de las elecciones primarias exige una labor legislativa que ojalá no sea rápida, precipitada, sino tranquila e inteligente de manera que haya consenso que no significa ausencia de debate o aplanadora, sino divergencias normales que en aras del bien común van logrando acercamiento hasta la aceptación final de un texto que responda a las necesidades de todos y no a la ambición de algunos.

    ¿Utopía? Si soñaba el abad, nosotros también. Por ello, lo primero será reconocer los avances de esta nueva ley, todavía en el horno donde no se deje quemar ni quede cruda con secuelas nefastas para la convivencia de los hondureños y estabilidad del país. Los parlamentarios no podrán argüir cansancio, aunque posiblemente la tarea legislativa se haya concentrado en los mismos o parte de los mismos. El planteamiento con fuerza de la segunda vuelta es una puerta entreabierta que habrá que abrir, aunque sea para la “siguiente”.

    La aspiración del aumento en la deuda política no llega en buen momento, pues es tal proliferación de partidos que no hay para todos en el arca. Más necesario es echar una mirada seria a aquello de los traslados y la disponibilidad de las credenciales para eliminar la entrega, “venta”, a otros. Esta semana se introducirá en el Congreso la nueva ley electoral, es la promesa del vicepresidente de la cámara Antonio Rivera Callejas. Hay tiempo, pero cada vez menos. Aunque sean lobos de la misma manada o coman en el mismo plato, levanten la vista y den respuesta patriótica al momento histórico de Honduras.