25/06/2022
12:18 AM

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También se secó

    El supermillonario gasto en el corredor seco, porque hablar de inversión es una falacia, también fue afectado por la escasez de lluvia, pero abundó la astucia de los administradores, y se secó como las semillas arrojadas en las tierras áridas que año con año experimentan el duro golpe de la sequía. Para amortiguar las pérdidas echaron mano de millones y millones, pero con “cáncer en el origen”, planificación en cómodas oficinas, ausencia total de la base, de los supuestamente beneficiarios conocedores de los problemas reales del campo, no de satisfacciones burocráticas de la capital.

    Las consecuencias son evidentes y en la actualidad mucho más, pues a las pérdidas de los cultivos se suma la precariedad de los agricultores para disponer de semillas, fertilizantes y fungicidas, todo por las nubes, por la guerra en Ucrania. Anteriormente fueron los embates de la naturaleza y la pandemia, ahora a todo ello hay que adjuntar la debilidad financiera para asumir los altos costos en la producción.

    “La cosecha de postrera resultó mínima”, reconoce el alcalde de Texiguat, quien ha recibido la advertencia de que los cultivos del ciclo de primera, cuya siembra arranca en mayo, están en riesgo, pues escasearán las lluvias manifestadas en goteo que apenas crean una capa de humedad en la superficie que no llega a la raíz de los cultivos. Lo mismo del año pasado y del anterior con proyecciones a futuro que se concreta oficialmente en “inseguridad alimentaria”, eufemismo para evitar las palabras hambre o hambruna.

    Recientemente nos referíamos a la necesidad de rescatar, proteger y fortalecer el agro, la producción de alimentos y la oferta eficaz para atender la demanda de la población. Hemos caído en los últimos años y como muestra de muy escasa honradez y gran cobardía culpamos a los fenómenos naturales, todo tiene un ángulo de confluencia con el que políticos, funcionarios y empresarios tratan de disimular la irresponsabilidad: el cambio climático.

    Todo se encauza a los cambios habidos y por haber en el clima, en la irregularidad o escasez de lluvias mientras el agua de ríos y quebradas se pierden en el mar. Aquello del riego por goteo o el cultivo en el desierto no está entre nuestras preocupaciones, de manera que seguimos como hace décadas mirando al horizonte por si aparecen nubes, pero aquello de la lluvia en el Día de la Cruz ya es historia y mayo avanza. La vuelta al campo quedó en campaña y cada vez el agro experimentará mayor abandono porque los jóvenes o miran para el norte o buscan utopía, buscan mejor vida en las ciudades.