Los resultados electorales del domingo llevan a la Presidencia a la primera mujer que gobernará en Honduras, Xiomara Castro, la candidata del partido de izquierda que consiguió la victoria gracias a la alianza con una oposición de centroderecha —el Partido Salvador de Honduras— que ha buscado tenazmente ponerle fin a 12 años de gobierno del Partido Nacional. Esa alianza sumó esperanzas con promesas de cambio y fortaleció a la fórmula presidencial que ha sido la más votada en unos comicios con una alta y ejemplar participación de electores.

“Vamos a formar un gobierno de reconciliación, de paz y de justicia. Vamos a iniciar un proceso para garantizar una democracia participativa, una democracia directa”, han sido las promesas en el primer discurso de Castro, de 62 años, la esposa del expresidente Manuel Zelaya (2006 y 2009). “Llamaré a un diálogo a partir de mañana con todos los sectores de la sociedad hondureña para que podamos utilizar puntos de coincidencia y, para esto, formar las bases mínimas para un próximo gobierno...”.

Y es que el gane de Xiomara Castro se atribuye más al voto de castigo (de diferentes partidos e ideologías) que a su contendor, el exalcalde capitalino Nasry Asfura. Esos resultados reflejan el desgaste del partido en el Gobierno que ha estado en el centro de múltiples denuncias y al momento difícil que atraviesa Honduras sacudida por la pandemia y por los desastres que dejaron los huracanes, condiciones complejas que el nuevo Gobierno debe ponderar, entender que no hay espacio para profundizar divisiones y fomentar odio en una sociedad ávida de soluciones con visión de nación.

En su administración, declaró Xiomara Castro, “vamos a formar un gobierno de país, un gobierno de paz y un gobierno de justicia. Vamos a iniciar un proceso en toda Honduras para garantizar una democracia directa, porque vamos a las consultas populares, para gobernar a través de gobiernos locales, alcaldes, diputados y diputadas del Congreso Nacional y del Poder Ejecutivo, nunca más se va a abusar del poder en este país, porque a partir de este momento, el pueblo será el vigente eterno en Honduras”.

“Vamos por una democracia directa y participativa y hoy le tiendo la mano a mis opositores”, han sido las palabras de quien será la primera mujer con la oportunidad de demostrar mayor sensibilidad en temas de la infancia, en salud pública y educación en un gobierno que necesita de esa reconciliación, paz y diálogo para hacerle frente a los enormes desafíos que le esperan, y hacerlo rodeada del talento humano que le guíe para no defraudar ese voto de confianza.