San Pedro Sula, Honduras
La jornada, larga para algunos, corta para los miles y miles de jóvenes llegados de más de cien países, marca un hito en el istmo centroamericano que debe aceptar, proteger y guiarse por la luz del papa Francisco, quien desde que llegó a Panamá se integró plenamente no solamente a los actos religiosos programados, a los encuentros con los prelados centroamericanos y dirigentes políticos. sino a aquellas otras actividades con especial significado como la visita sl reclusorio de menores en la capital canalera, “estuve preso y vinistes a verme”.
En la sesión con los obispos trazó líneas clarísismas para los pastores de las iglesias locales: proteger a los migrantes superando miedos y recelos que levantan muros en lugar de puentes para el entendimiento entre los pueblos. “Los migrantes son señalados y tratados como los portadores y responsables de todo el mal social”, palabras cuya dedicatoria está más que marcada no por el papa Francisco, sino por quien o quienes hacen uso de un lenguaje provocaador discriminatorio y de acoso.
Su Santidad miró hacia adentro y dijo: “Queremos ser la Iglesia que no estigmatice y menos generalice en la más absurda e irresponsable condena de identificar a todo migrante como portador de mal social”. Sonará a utopía en algunos o injerencia en otros, pero la luz se coloca en alto para que ilumine, y lo que se escucha al oído hay que proclamarlo en las azoteas, según el consejo bíblico.
Al dirigirse a los obispos centroamericanos, el pontífice les pidió que “roben” los jóvenes a las calles y estén cerca del sufrimiento de su gente. Angustia que amplió en el vía crucis que e_SDLqse prolonga en el grito sofocado de los niños a quienes se les impide nacer y de tantos otros a los que se les niega el derecho a tener infancia, familia, en los niños que no pueden jugar, cantar, soñar, se prolonga en las mujeres maltratadas, explotadas y abandonadas, despojadas y ninguneadas en su dignidad; en los ojos tristes de los jóvenes que ven arrebatadas sus esperanzas de futuro por falta de educación y trabajo digno; se prolonga en la angustia de rostros jóvenes, amigos nuestros que caen en las redes de gente sin escrúpulos, entre ellas también se encuentran personas que dicen servirte, Señor―, redes de explotación, de criminalidad y de abuso, que se alimentan de sus vidase_SDRq.
El papa Francisco se refirió al cáncer lacerante en el continente al pedir un mayor compromiso contra “cualquier forma de corrupción” con la “invitación” a demostarr que el servicio público es sinónimo de honestidad y justicia. ¡Casi nada!