25/02/2026
12:07 AM

Migrantes y crimen organizado

    A medida que se torna cada vez más difícil el ingreso a los Estados Unidos por parte de personas de diversas nacionalidades que abandonan sus países en búsqueda de seguridad y oportunidades laborales, escasas o inexistentes en sus patrias, en la misma medida están expuestas a ser víctimas de redes delictivas, tanto al cruzar el Tapón del Darién, frontera entre Colombia y Panamá, como en el largo recorrido por territorio mexicano.

    Aun antes de ser electo presidente, Trump prometió emprender deportaciones masivas de migrantes indocumentados, lo que constituyó uno de los factores decisivos para su triunfo electoral el pasado noviembre de 2024. Y no cabe duda que hará realidad lo prometido.

    Estos días que anteceden a su toma de posesión, el 20 de este mes, más y más migrantes intentarán llegar a cruces fronterizos en la extensa línea fronteriza que divide a las dos naciones norteamericanas, incluso penetrando por desiertos y cordilleras de muy difícil y riesgoso acceso.

    Los carteles se aprovechan de ello para enriquecerse cada vez más, a expensas de los sufrimientos y penalidades de esa marea humana, que en caravanas arriesga sus vidas con tal de alcanzar su objetivo.

    Secuestros individuales y masivos, extorsiones, cobro de cuotas a los “coyotes”, son modalidades empleadas por los carteles mexicanos, además del uso de la violencia bien para intimidar, bien para castigar cuando no se recolecta las sumas exigidas para liberar a las y los secuestrados. En ocasiones, cuentan con la complicidad de autoridades migratorias y policiales a cambio de prebendas.

    El programa investigativo Insight Crime recogió las declaraciones de Ari Sawyer al respecto: “Están enriqueciéndose enormemente a costa de los migrantes, gracias a las políticas de Estados Unidos y México que dificultan cada vez más llegar a territorio estadounidense... los gobiernos de Estados Unidos y México saben lo que está ocurriendo, pero continúan aplicando políticas que enriquecen a los grupos criminales y sus operaciones de tráfico”.

    Nuestros compatriotas que piensan intentar llegar a suelo estadounidense, no importando los riesgos inherentes, harán bien en desistir de tal decisión, por ellos (as) y por sus familiares.

    Perder la vida o sumarse a quienes se dan por desaparecidos (as) al ignorarse su estatus, tienen la opción de permanecer aquí, en Honduras, su tierra natal, y buscar salir adelante de manera pacífica y honrada. Si persisten, sin capitular ante las adversidades, encontrarán medios de subsistencia sin poner en peligro sus existencias.