04/12/2022
02:15 PM

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Honduras nos necesita a todos

    Es imposible que haya unanimidad en lo opinable. Y cuando de intereses políticos se trata, resulta aún más difícil que todos nos pongamos de acuerdo. En ese caso, se mueven intereses personales, intereses de grupo, intereses internos y externos. Cuesta, incluso, que, aunque se afirme lo contrario, prevalezcan los intereses de la patria, los que, en principio, serían los de la mayoría.

    Desde antes de las elecciones generales, más de una persona había dicho, que, más que la conformación del Ejecutivo, durante este período presidencial, iba resultar interesante la conformación del Poder Legislativo. Y es ahí, justamente, en donde han surgido diferencias y contradicciones, como era de esperar. En una democracia, y en el momento histórico que Honduras atraviesa, la manifestación de diversas maneras de pensar, de solucionar los distintos problemas que, como país, nos aquejan, es normal y natural. Cada diputado electo posee su particular forma de pensar y hoy las redes sociales facilitan que la exponga públicamente, incluso en momentos de emotividad desbordada o cuando las emociones están a flor de piel.

    La correlación de fuerzas en el nuevo Congreso de la república hace suponer que tendremos un período en el que deberá prevalecer el diálogo, la concertación, la salvaguarda de los intereses de la nación y no los de unos cuantos. Las aplanadoras, la imposición de decisiones de parte de un solo partido y de sus incondicionales, termina por minar la democracia y resta legitimidad a un poder del Estado que nos representa a todos. Y eso hay que entenderlo cuanto antes.

    La llegada al hemiciclo legislativo de menos políticos de oficio, de gente joven, de hombres y mujeres con ideas nuevas, de profesionales brillantes en sus respectivas áreas del conocimiento; de personas que no buscan medrar del erario porque, de alguna manera, ya tienen un porvenir bien labrado y un prestigio personal y profesional bien asentado, esperamos sea garantía de que no se vaya a traficar con el poder y que en el Congreso se defiendan y se preserven los más caros intereses de la patria.

    Al Partido Liberal y al Partido Salvador de Honduras, les tocará hacer el balance necesario para que las negociaciones y las decisiones fluyan. El papel que jugarán será determinante para lograr una sana gobernabilidad y evitar el inmovilismo cuando ponerse de acuerdo resulte especialmente arduo. Al final, lo más importante será que cada uno de los representantes del pueblo en la augusta cámara, en el poder en el que reside la soberanía popular, se desempeñe con verdadero amor a Honduras. Porque este país, hoy más que nunca, nos necesita a todos.