El que el alcalde Roberto Contreras intente asignar culpa a determinado partido político y a sus activistas por el creciente cúmulo de problemas que aquejan a San Pedro Sula, entre ellos la acumulación de toneladas de basura en barrios y colonias, el derrame de aguas negras en el mercado Dandy, el deterioro del pavimento en bulevares, avenidas y calles, la inseguridad de las personas y sus bienes, desdice de su condición de rector de la Corporación Municipal.
En vez de adoptar posturas escapistas e irresponsables, debe reconocer la existencia de complejas realidades urbanas con directa incidencia en la paz y salud de sus pobladores, procediendo a continuación al diseño de estrategias coordinadas para hacerles frente e iniciar la implementación de soluciones de corto y mediano plazo, antes que el agravamiento de la actual crisis degenere en pestes y epidemias, criaderos de zancudos y roedores. No puede intentar eludir sus diversas responsabilidades; por el contrario, reconocerlas y proceder de manera consecuente al abordaje de cómo resolverlas, contando para ello con la integración de equipos de trabajo distribuidos en las zonas más críticas con el objeto de focalizar recurso humano y económico. La inacción hace crecer el malestar colectivo de manera exponencial, incluso al interior de la Corporación Municipal, lo que no puede negarse.
Es el momento de honrosa rectificación por parte de don Roberto, hasta ahora caracterizado por el trato cortés y afable con sus conciudadanos. Oportuna es la declaración de un modesto vendedor, Andrés Méndez: “Nosotros lamentamos que el alcalde se enoje porque pedimos soluciones”.
La razón y la sensatez deben prevalecer sin permitir que la intolerancia se imponga, lo que provoca innecesarias tensiones y resquemores que en nada abonan a implementar acciones concertadas que culminen con soluciones duraderas. Nuestra ciudad ha sido vista como modelo de crecimiento urbano planificado, que ha servido de ejemplo para otras ciudades del país y la región, contando con alcaldes visionarios y dinámicos que han recibido pleno respaldo del gobierno central y las fuerzas vivas.
De ahí que la sociedad pida a gritos soluciones a los problemas expuestos en los últimos tiempos, pero también de muchos otros que agobian a la ciudadanía. Sin duda, se requiere de una intervención integral a la problemática con el único fin de garantizar condiciones dignas y seguras a los comerciantes y la población sampedrana.
Debe retomarse ese espíritu progresista y creativo que ha posicionado a San Pedro Sula como el hogar común de sus habitantes y visitantes nacionales y extranjeros.No olvidemos que nuestra ciudad es el motor del crecimiento industrial y comercial de Honduras, generando aportes tributarios significativos al erario nacional, siendo con Puerto Cortés la principal puerta de acceso a las importaciones de bienes y su distribución a lo largo y ancho del país.