Desafíos y dilemas del nuevo gobierno

La reforma tributaria exigida por los organismos internacionales de crédito no puede ser soslayada, debe ser concertada y aprobada para no continuar con la opción actual de endeudamiento estatal con la banca local y extranjera

  • Actualizado: 04 de febrero de 2026 a las 23:40 -

Reactivar y diversificar la economía, con alzas en la producción y productividad, garantizar la seguridad alimentaria, rehabilitar el colapsado sistema de salud pública, garantizar la seguridad de las personas y sus bienes, combatir la corrupción e impunidad sin retrocesos ni concesiones, transformar el arcaico y obsoleto sistema educativo, negociar tratado comercial bilateral con Estados Unidos, emprender la reforma fiscal exigida por los organismos internacionales de crédito, constituyen algunos de los múltiples retos a los que debe hacer frente con decisión, lucidez, voluntad política, prontitud, la nueva administración, a efecto de alcanzar reformas cualitativas que impacten positivamente en el desarrollo humano y crecimiento económico, simultáneamente.

Lograr subir la actual baja tasa de crecimiento económico neutralizada por el crecimiento demográfico, apoyar al sector informal -cada vez más elevado- mediante acceso al crédito con tasas preferenciales, recortar el gasto público vía reducción de la burocracia estatal, que ha aumentado deliberadamente para satisfacer las demandas de la base electoral, fomentando con ello el clientelismo. Paralelamente, la reducción en los elevados sueldos, dietas y viáticos devengados por funcionarios de alto nivel en el servicio civil. Con ello, los ahorros obtenidos deben ser invertidos en salud, educación, infraestructura: puertos, carreteras, energía, represas, comunicaciones.

La reforma tributaria exigida por los organismos internacionales de crédito no puede ser soslayada, debe ser concertada y aprobada para no continuar con la opción actual de endeudamiento estatal con la banca local y extranjera, que alcanza ya niveles que para un país pobre como el nuestro ha llegado a ser impagable. Las cada vez más elevadas tasas de interés drenan fondos urgentemente requeridos en rubros vitales reclamados por nuestros compatriotas.

La complejidad y severidad de la problemática nacional requiere de un esfuerzo sostenido en el que se involucren no solo las autoridades que hemos electo, igualmente la empresa privada, la sociedad civil, el sistema cooperativo, el campesinado, las universidades, las federaciones obreras, los colegios profesionales, los medios de comunicación, los partidos de la oposición, las cúpulas eclesiales.

Ello requiere de la capacidad de escuchar y poner en marcha los insumos recibidos que contribuyan a impulsar la mejora en la salud de la nación y la calidad de vida de la población. En resumen, el bien colectivo. Cada sector de la sociedad hondureña debe aportar su cuota de sacrificio, deponiendo intereses particulares, sectoriales, en gesto y actitud patriótica para lograr salir del actual estancamiento y deterioro que nos conduce a la bancarrota, a constituirnos en un Estado fallido.

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