23/09/2022
01:48 PM

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¡Casi nada!

    Un paso más en el camino de Joe Biden hacia la Casa Blanca quedó consagrado con la emisión de los votos del Colegio Electoral en el procedimiento o rito establecido en la Constitución norteamericana que, en ocasiones anteriores, no era más que un requisito, cuyo cumplimiento pasaba casi desapercibido por la población a la espera del gran día de la toma de posesión el próximo mes.

    En esta ocasión, por el derecho al pataleo, ha cobrado gran relevancia la intervención del Poder Judicial y la honda fisura social en el proceso tras el escrutinio y los resultados oficialmente aceptados a los que el presidente saliente sigue repitiendo: “No, no se ha terminado”. Claro que no se terminará, pues la lloradera irá más allá del 20 de enero con las machaconas acusaciones de fraude e injerencia externa. ¡Casi nada!

    Eso dicen que países vecinos, con débiles instituciones, democracia del diente al labio y múltiples problemas desde cualquier ángulo que se observe la situación; pero que se eche mano de tales fallos es una gran ironía que solo a la luz de los últimos cuatro años se puede entender su naturaleza, insólito en la democracia de la Unión Americana.

    El decir y decir del presidente Donald, sin más prueba que yo mando, además de llevar convulsión de radicales en las ciudades ha logrado sembrar las dudas sobre la legitimidad del proceso electoral, lo que seguirá haciendo al conservar su imagen de víctima con la que intentó dominar el proceso electoral, el escrutinio y los pasos en los tribunales.

    Los delegados del Colegio Electoral, uno tras otro, fueron ratificando la victoria de Biden que superó abundantemente a Trump, pues los 306 votos a favor del demócrata fueron más que relevantes con los 232 del republicano. No había duda pues, aunque en algunos estados los delegados no están obligados a seguir el voto popular, esta situación se ha demostrado como relevante y anecdótica.

    La certificación oficial terminó el lunes. La antesala de la toma de posesión está señalada en la sesión conjunta del Congreso que pondrá el punto final a la campaña con la ratificación de los resultados tras el conteo de votos.

    No debiera haber más que decir, pero escribía en las redes el perdedor “no se ha terminado” agitando aquello del fraude y de la injerencia externa mientras que el presidente electo hace el llamado inteligente, reflexivo y visionario :“a pasar la página”. Hay que pasar la página y no olvidar para no repetir. ¡Casi nada!