Siempre es tentador reflexionar sobre el valor de nuestra existencia cuando se celebra un aniversario. Repasar sobre lo que se hizo y lo que quedó en planes, mirar hacia atrás, hacer un balance. Porque de qué está hecha la existencia sino de grandes y pequeños momentos. El recorrido de un diario es igual. Su historia se teje año con año, con decisiones que se van forjando sobre su línea editorial, sobre la calidad del periodismo que le avala y las batallas que ha enfrentado en cada época. Si es solo un contador de historias o es el crítico que espera una sociedad acosada por la infamia y la desigualdad. Y sí, estamos de aniversario.

Hoy, hace 57 años —el 26 de octubre de 1964—, se fundó Diario LA PRENSA con la convicción de poner un altavoz a favor de la lucha en contra del poder absoluto ejercido, en aquellos años, por los militares, en una época nefasta con la libertad de expresión y elección restringidas. Un periódico que nació para defender la democracia, como lo dejó claro en su primer editorial. Su línea ha sido siempre la crítica a los abusos del poder, vengan de donde vengan: de los funcionarios o empresarios corruptos o de los criminales que hacen negocios sembrando la violencia. Ese ha sido el compromiso que nos ha convertido en un medio cercano al hondureño, confiable.

Ha sido un recorrido que ha necesitado de valor para enfrentar amenazas, del prestigio para ser la casa de valiosos periodistas y de grandes inversiones para innovar constantemente al asumir su deber como referente de la prensa nacional y regional. Para los años 90, por ejemplo, irrumpió en la era digital y fue fortaleciéndose y modernizándose de la mano de su presidente, Jorge Canahuati Larach, cuya administración expandió al Grupo Opsa, al que pertenece, con marcas que han dado no solo empleos, sino el orgullo de conservar y difundir los valores de la transparencia y responsabilidad que deben regir a las empresas.

LA PRENSA ha acompañado a los hondureños en sus grandes alegrías y en las tragedias que nos han marcado. Ha estado ahí para contar los hechos y buscar la verdad. Ha seguido decenas de veces la ruta del migrante y no dejó de informar ni en los peores días del huracán Mitch. Nos adentramos en el narcotráfico para denunciarlo cuando nadie se atrevía y sacudimos ese submundo del abuso infantil con series que buscaban cambiar vidas y evidenciar a un sistema que no hace lo suficiente; pero también hemos llevado la alegría de lo positivo. Hemos estado ahí para celebrar los hechos que hacen palpitar el corazón del hondureño, celebrar las maravillas de este país al que servimos con pasión porque somos el Diario de Honduras.