Los coyotes

Por supuesto, no nos referimos al animal, ni a los acaparadores que se dedican a obtener jugosas ganancias especulando con los precios de productos agrícolas. Se trata de los “coyotes” que se dedican al negocio de llevar migrantes aprovechando la desesperación de familias que entregan sus ahorros en esta lotería de llegar a Estados Unidos.

Sus nombres y contactos van de mano en mano, como siempre, pero también hay quienes han ofrecido sus servicios en Facebook, con un enlace a un número de WhatsApp. Si van desde Honduras, cobran entre los 8,000, 10,000 hasta los 12,000 dólares —aunque al cliente lo regresen a México— o de 5,000 a 6,000 dólares si el acuerdo es dejarlos en el río Bravo. A los niños los pueden dejar caer detrás del muro o dejarlos que crucen solos el temible río, como se ha visto en videos que evidencian el poco aprecio por la vida.

Estos “polleros”, como les dicen en México, trabajan con redes que les ayudan a vigilar ese trayecto de sobra conocido por sus penurias: hacinamiento que resulta peligroso para mujeres y niñas; la falta de servicios sanitarios y baños, largas y aventuradas caminatas por el monte o el desierto, y el permanente riesgo de ser detenidos por autoridades mexicanas, por guardias fronterizos estadounidenses o, en el peor de los casos, caer secuestrados por los Zetas.
Pero pese a esos riesgos y a que la mayoría está perdiendo dinero al ser devuelto desde la frontera, el flujo de migrantes no se ha detenido este año, lo que obligó al presidente Joe Biden a extender una de las restricciones impuestas por el gobierno anterior.

Esa medida permite detener y expulsar hacia México a los migrantes, para contener los contagios del covid-19.Con esa decisión, se seguirá limitando la frontera de EE UU con México temporalmente —hasta el 21 de mayo— permitiendo solo la entrada a mercaderías esenciales, ciudadanos, residentes legales permanentes y familiares inmediatos autorizados.

Y es que, en estos primeros meses del 2021, la detención de inmigrantes volvió al récord de 2019: alrededor de 100,000 hondureños han sido arrestados al llegar a la frontera sur, una cifra que había bajado a unos 40,000 en total en el 2020, año influenciado por la pandemia. Las estadísticas de guatemaltecos son similares, mientras los mexicanos la duplican.

Si ha sido mala idea embarcarse en esta aventura con peligro de muerte, hacerlo ahora es terminar hacinado en un albergue mexicano, expuesto a enfermarse y, de paso, perder ese dinero en una falsa ilusión. No se arriesgue y no someta a sus hijos a este infierno.